Con los emisarios submarinos es mucho más difícil controlar los vertidos industriales. Emisarios submarinos de Solvay Química en la Playa de Usgo, Torrelavega (Cantabría).
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La contaminación de nuestro medio ambiente ha sido el resultado de políticas industriales, de residuos y de transporte muy laxas y permisivas. Esto ha permitido a las empresas obtener grandes beneficios con sus negocios ya que no incluyen los costes asociados a la contaminación y a la degeneración de la salud pública.
Los costes asociados a la contaminación son mayoritariamente asumidos por la ciudadanía a través del deterioro del medio ambiente, de la salud pública y de los fondos públicos que van dirigidos a subsanar, en la medida de lo posible, las agresiones de las empresas.
España ocupa el primer puesto en el porcentaje de presupuesto público que se utiliza para descontaminación de suelos industriales, en un estudio realizado en 19 países europeos. Nuestro país, junto a la República Checa y Macedonia, son los únicos que cubren el 100% de estos costes con gasto público. En contraposición, el erario público francés sólo asume el 7% de los gastos de descontaminación.