Arsénico (As): el arsénico no se destruye en el medio ambiente, sólo puede cambiar de forma. El arsénico en el aire acaba depositándose en el suelo, donde por sus características químicas permanece en los sedimentos aunque se hagan labores de limpieza. Gran parte de los compuestos del arsénico pueden disolverse en agua, lo que aumenta su dispersión. El arsénico se acumula en los peces.
Varios estudios han demostrado que el arsénico inorgánico puede aumentar el riesgo de cáncer del pulmón, piel, vejiga, hígado, riñón y próstata. La Organización Mundial de la Salud (WHO), el Departamento de Salud y Servicios Humanos (DHHS) y la EPA han determinado que el arsénico inorgánico es carcinógeno en seres humanos.
Cadmio (Cd): el cadmio no se degrada en el medio ambiente, pero puede cambiar de forma. En el aire, las partículas de cadmio pueden viajar largas distancias antes de depositarse en el suelo o en el agua. El cadmio entra al agua y al suelo por vertederos, derrames o escapes en lugares que contienen desechos peligrosos. Se adhiere fuertemente a los sedimentos. Parte de este cadmio se disuelve en el agua. Las plantas, peces y otros animales acumulan el cadmio en sus tejidos. El cadmio permanece en el organismo por largo tiempo y puede bioacumularse después de años de exposición a bajos niveles.
El cadmio y los compuestos de cadmio son carcinogénicos. La exposición a cadmio también puede provocar graves lesiones en los pulmones, acumularse en los riñones y, por lo tanto, producir enfermades renales, enfermedades hepáticas o lesiones en el sistema nervioso.
Cromo (Cr): el cromo entra al aire, agua y suelo principalmente en las formas de cromo (III) y cromo (VI). En el aire, los compuestos de cromo están presentes principalmente como partículas de polvo finas que eventualmente se depositan sobre la tierra o el agua. El cromo puede adherirse firmemente al suelo y solamente una pequeña cantidad puede disolverse en al agua pasando así a los niveles más profundos del suelo y al agua subterránea. El Cromo VI (o hexavalente) raramente aparece de forma natural en el medio ambiente, pues se produce generalmente en procesos industriales, como la quema de carbón en las centrales térmicas. El cromo (VI) es carcinógeno en seres humanos.
Mercurio (Hg): el mercurio es un metal, no esencial, extremadamente tóxico y sin ninguna función nutricional o bioquímica. Los mecanismos biológicos para eliminarlo son pobres y es el único metal que se biomagnifica, es decir que se acumula progresivamente según pasa por la cadena alimentaria. Además, tiende a permanecer en el medio dada su poca capacidad para degradarse. El mercurio inorgánico (mercurio metálico y compuestos de mercurio inorgánicos) pasa al aire durante la extracción de depósitos minerales, al quemar carbón, basuras y a partir de plantas industriales. El mercurio pasa al agua o al suelo desde basureros o por la actividad volcánica. Las concentraciones de mercurio en el medio ambiente están creciendo debido a la actividad humana.
El cloruro mercúrico y el metilmercurio son “posibles carcinógenos humanos”. Además, la exposición a metilmercurio tiene como resultado daños permanentes en el sistema nervioso central, a las funciones del cerebro, riñones y en el desarrollo del feto. El mercurio puede dañar el material genético, tener efectos negativos sobre la reproducción y provocar defectos congénitos o abortos
Plomo (Pb): no se conoce ninguna función bioquímica nutricional o fisiológica del plomo.
El plomo se encuentra de forma natural en el medio, pero las mayores concentraciones ambientales encontradas son consecuencia de las actividades humanas. El plomo se acumula en los cuerpos de los organismos acuáticos y organismos del suelo. Estos experimentarán efectos en su salud por envenenamiento. El plomo es un elemento químico particularmente peligroso que se puede acumular en organismos individuales y entrar en la cadena trófica.
El acetato de plomo y el fosfato de plomo son carcinogénicos. La exposición al plomo es más peligrosa para niños pequeños y fetos. Los efectos del plomo sobre la salud son los mismos cuando se respira que cuando se ingiere. La exposición al plomo también puede dañar el sistema nervioso, los riñones, el sistema reproductor y provocar problemas de desarrollo en niños y niñas.