Activistas de Greenpeace bloquean la incineradora de Constantí en Tarragona.
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Las principales fuentes de contaminación de los residuos urbanos son los vertederos y, sobre todo, la incineración.
Los vertederos incontrolados o aquellos a los que están llegando los residuos sin seleccionar (que son la gran mayoría de los que funcionan en España) tienen grandes impactos sobre el medio ambiente, sobre todo por los lixiviados que se producen contaminando suelos y aguas subterráneas.
Los residuos urbanos son una mezcla heterogénea de materiales que pueden contener decenas de miles de sustancias químicas diferentes. Depositar esta basura en vertederos puede provocar que estas sustancias se liberen al medio ambiente. En el caso de las plantas donde se queman estos residuos, la situación es aún más complicada, ya que los procesos de combustión conllevan la generación de nuevas sustancias, algunas de las cuales se han identificado como muy peligrosas. Éste es el caso de las dioxinas.
Incineración
La quema de residuos es una práctica muy perjudicial para el medio ambiente y nada efectiva para solucionar la crisis de los residuos. Los defensores de la incineración argumentan, a fecha de hoy, que la contaminación generada por las incineradoras es cosa del pasado, que hay una normativa muy estricta, que debemos aceptar todas las posibilidades tecnológicas y que es una solución al grave problema con la cantidad de basura que producimos. Sin embargo, detrás de estos argumentos se esconde el negocio de la construcción de incineradoras (una tecnología muy cara), el negocio de la gestión de residuos (en manos de empresas privadas subvencionadas) y la falta de voluntad política por acabar con el problema de los residuos.
Han surgido nuevas formas de incineración, nueva tecnología y nombres que esconden la misma realidad de contaminación e insostenibilidad. Son las llamadas plantas de gasificación, pirólisis, termólisis y plasma. Estas tecnologías calientan los materiales residuales a altas temperaturas creando residuos gaseosos, sólidos y líquidos. Los gases luego se someten a combustión, un proceso que emite, también, contaminantes peligrosos. La Unión Europea considera a estas tecnologías como “incineración”.
Plantas incineradoras:
Sogama, Cerceda (A Coruña)
Zabalgarbi (Bilbao)
Girona (Girona)
Sant Adriá del Besós (Barcelona)
Mataró (Barcelona)
Tarragona (Tarragona)
Incineradora de residuos industriales en Constantí (Tarragona)
Son Reus (Mallorca)
Valdemingómez (Madrid, Comunidad de Madrid)
Melilla (Melilla)
Cementeras
Otras formas de incineración en aumento son las llamadas de uso de “combustibles alternativos” por plantas de fabricación que tienen procesos de combustión. Es el caso de las plantas cementeras, que están apostando muy fuerte por incorporarse al negocio de gestión de residuos utilizándolos como combustible a pesar de la contaminación que genera esta práctica, tanto del entorno como del producto final (el cemento). La poca visión ambiental de las Administraciones españolas está permitiéndolo.
Plantas cementeras que queman residuos:
Cementos Cosmos (Oural, Lugo)
Cementos Alfa (Valdeolea, Cantabria)
Financiera y Minera (Arrigorriaga, Vizcaya)
Lemona (Bilbao, Vizcaya)
Financiera y Minera (Añorga, Guipuzcoa)
Portland Valderribas (Venta de Baños, Palencia)
Holcim (Yeles, Toledo)
CEMEX (Yepes, Toledo)
Lafarge-Asland (Villaluenga de la Sagra, Toledo)
Uniland Cementera (Sitges, Barcelona)
CEMEX (Alcanar, Tarragona)
CEMEX (Lloseta, Mallorca)
CEMEX (Buñol, Valencia)
Lafarge-Asland (Valencia)
CEMEX (Sant Vicent del Raspeig, Alicante)
Holcim (Lorca, Murcia)
Holcim (Torredonjimeno, Jaén)
Grupo Cosmos (Córdoba)
Holcim (Carboneras, Almería)
Holcim (Gádor, Almería)
Holcim (Jerez de la Frontera, Cádiz)
Cementos Goliat (Málaga)