La Rioja no posee industria pesada significativa, no tiene industria de hidrocarburos y no tiene plantas para quemar residuos, por lo que sus focos de contaminación son proporcionalmente menores a los del resto del país.
Sólo el 0,5% de las plantas que declaran en el Registro Estatal de Emisiones y Fuentes Contaminantes, EPER, están en La Rioja.