Skip navigation.
Banco de atunes

Banco de atunes

Ampliar imagen

La acuicultura se está expandiendo rápidamente, actualmente es responsable del 30% de la proteína procedente del pescado que se consume en el mundo.

La industria afirma que el pescado de granja disminuye la presión sobre el pescado salvaje. Aunque la mayoría de las especies de cultivo son carnívoras y consumen más de cinco veces su peso en pescado salvaje.

Las costas Mediterráneas están ya sobreexpuestas a la influencia humana. Las zonas vírgenes son cada vez más difíciles de encontrar. El sector de la acuicultura supone una presión añadida, demandando áreas con una gran calidad de agua para instalar sus granjas. La instalación de granjas de pescado cerca de importantes y vulnerables hábitats tales como las praderas submarinas es especialmente preocupante.

El atún, ya sobreexplotado en el Mediterráneo, ha permitido ahora el desarrollo de una industria altamente rentable ayudada por el mercado japonés: el engorde de atún. Los atunes juveniles son rodeados e introducidos en corrales para su engorde. Se necesitan hasta de 25 kilos de pescado principalmente proveniente de África Occidental, del Atlántico Norte y de América para producir tan solo un kilo de atún.           

Hay un riesgo añadido de introducción de enfermedades a las especies locales de peces por parte de las especies utilizadas como cebo. Como ha ocurrido anteriormente en actividades de engorde de atún en Australia. La difusión de enfermedades a los stocks pesqueros locales como la anchoa o la sardina puede ser desastrosa para los pescadores locales.  

Otras preocupaciones sobre la producción de la acuicultura en el Mediterráneo incluyen las amenazas a la biodiversidad con la introducción de nuevas especies  en la región, el impacto de la carga orgánica y los efluentes químicos de las granjas al medio ambiente cercano y el conflicto con otros usos de la costa.