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Entre las amenazas y problemas a los que se enfrenta el mar Mediterráneo no debemos olvidar los impactos del cambio climático, la proliferación de medusas o las desaladoras.

Ante la aparición de los primeros bancos de medusas en el Mediterráneo 
español, Greenpeace advierte de que sólo combatiendo las causas que la 
originan se podrá resolver el problema.

Ante la aparición de los primeros bancos de medusas en el Mediterráneo español, Greenpeace advierte de que sólo combatiendo las causas que la originan se podrá resolver el problema.

Cambio climático
Un impacto del cambio climático puede ser el aumento tanto de la temperatura como de la salinidad en todo el mar Mediterráneo, con variaciones entre las regiones. Cambios de temperatura de 0,05 a 0,1 grados Celsius son capaces de causar cambios de amplio rango en los componentes de las zonas profundas en la región. Los modelos realizados para simular el impacto de dichos cambios sugieren que los procesos de circulación de aguas profundas en el mar Mediterráneo pueden ser alterados y la intensidad de la circulación de invierno reducida. Aunque los cambios potenciales en los sistemas marinos no se conocen bien, es probable que sean profundos. El hecho de que el Mediterráneo sea un mar virtualmente cerrado restringe el alcance de la migración hacia el norte de la flora y fauna marinas existentes y su sustitución desde el sur con especies cuya distribución corresponde a aguas más cálidas.

Sumado a lo anterior, se pueden anticipar otros impactos físicos directos. El bajo rango mareal, de alrededor de un metro, hace al Mediterráneo particularmente vulnerable a los cambios del nivel del mar y hará que las zonas costeras sufran graves consecuencias. La subida del nivel del mar prevista para 2050 en el Mediterráneo es de 20 cm. Las zonas más afectadas serán los deltas del Ebro y del Llobregat y La Manga del Mar Menor. El retroceso de las playas será considerable.

Medusas
En el Mediterráneo hay unas 350 especies de medusas. Algunas de ellas, en los últimos años están produciendo auténticas plagas que, además de resultar molestas para el turismo, son una muestra palpable del desequilibrio que estamos causando en el ecosistema mediterráneo. Hay varios factores para explicar esta situación: el aumento de la temperatura del agua, la extraordinaria afluencia de nutrientes al mar a través de residuos urbanos y la agricultura intensiva, la urbanización costera (causa un aumento de la contaminación y del alimento disponible para las medusas), la sobrepesca de sus depredadores naturales (atún rojo, pez espada, caballa, tortugas marinas...), la reducción del agua continental que llega al mar y la falta de lluvias (el agua dulce forma una “barrera” natural cuando llega al mar) y el cambio en los patrones de circulación del agua (provocado por el cambio climático). La situación es grave. Son carnívoras y grandes depredadoras (se alimentan de crustáceos, zooplancton y huevos y larvas de peces). En algunos mares triplican al número de peces por la sobrepesca y una vez que se convierte en la especie predominante la recuperación del ecosistema es muy complicada. Serían necesarias largas moratorias de pesca para recuperar el equilibrio.

Desaladoras
Las desaladoras son una fuente de impactos negativos en el litoral. En el caso español, su proliferación se debe a la intención de la administración central de aumentar la cantidad de  agua disponible para la industria y la agricultura sin intentar racionalizar la demanda. Uno de los mayores impactos de las plantas desalinizadoras o desaladoras es el provocado por el vertido de los restos derivados del proceso de desalación, la llamada salmuera, cuyo alto contenido en sal y en compuestos químicos tiene un efecto desastroso sobre las ya de por sí amenazadas praderas de Posidonia oceanica, que tantos beneficios aportan al ecosistema mediterráneo. Entre éstos destaca el ser escogida por miles de especies de plantas y animales como lugar para reproducirse y alimentarse, absorber dióxido de carbono (CO2), uno de los gases responsables del cambio climático, liberar oxígeno a la atmósfera y actuar como un elemento fundamental para frenar la erosión costera al retener la arena y amortiguar el efecto de los temporales.


Más información.-
- Cambio climático
- Desaladoras
- Posidonia oceanica