Greenpeace demanda a los gobiernos que desarrollen de forma inmediata Sistemas de Gestión Precautorios para una pesca de bajo impacto y ecológicamente responsable.
Mar Mediterráneo.- Una tortuga de mar enredada en redes de pesca. Activistas a bordo del barco Rainbow Warrior de Greenpeace la encontraron mientras navegaban por el norte de Libia y la liberaron.
La situación de los caladeros es tan dramática que se deben aplicar medidas urgentes para reducir la capacidad pesquera y la presión de este sector sobre las especies comerciales de tal forma que se ajuste a la realidad de los recursos. Para ello los gobiernos deben eliminar todas las formas de subsidios y otras ayudas que apoyan la expansión de la capacidad pesquera, la sobrecapitalización o la migración de sus flotas pesqueras a aguas lejanas.
Se debería aplicar un régimen impositivo ecológico de la industria para reflejar los niveles de impacto ambiental, así como incentivos económicos a la industria para que pesque de una forma ecológicamente responsable. Todos los niveles de la industria que se benefician de la pesca deberían invertir parte de sus ganancias en el control, puesta en marcha y transición hacia prácticas y tecnologías pesqueras razonables.
Los
ejemplos de reservas marinas propuestas por los pescadores en Lira (A Coruña), en la isla de El Hierro o en Cala Ratjada (Mallorca), son una muestra fiel de que una gestión responsable se puede convertir en una fuente de recursos ilimitada en el tiempo. Estos ejemplos deberían de proliferar, pues seguir diezmando los caladeros indiscriminadamente nos está llevando al colapso y revierte en el futuro de la pesca.
Los consumidores también pueden poner su grano de arena intentando realizar un consumo responsable de pescado. Greenpeace editó una
Guía para un consumo responsable de pescado destinada a todos quienes se preocupan por el impacto de su consumo en los océanos del planeta. A modo de resumen podríamos recordar los...
5 criterios para un consumo responsable de pescado:
1.
Hay que aprovecharlo bien. En los países ricos estamos olvidando el verdadero valor de los alimentos.
2.
Rechaza los inmaduros. No basta con rechazarlos; denuncia su venta.
3.
Mejor el más cercano. Piensa en el gasto energético de transporte y conservación. Además, las poblaciones locales de países costeros lejanos no pueden competir con los precios que pagamos en Europa.
4.
Es más sostenible el capturado con metodos selectivos. Es menos dañino pescar con anzuelos o palangres que con redes. Además, en la pesca de algunas especies, como los langostinos, se arrojan muertos por la borda hasta el 90% de los organismos que se han sacado del mar.
5.
Antes salvaje que de acuicultura. Los criados o engordados en granjas suelen tratarse con una amplia gama de productos químicos y para alimentarlos casi siempre se usan piensos elaborados con pescado, con lo que no contribuye a reducir la crisis de los océanos.