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Las áreas marinas totalmente protegidas cubren menos del 1% del mar Mediterráneo. Es necesario tomar acción inmediatamente para salvarlo. Greenpeace propone una red a gran escala de reservas marinas que cubra un 40% del Mediterráneo y abarque sus distintos ecosistemas.

Para asegurar las poblaciones de especies del Mediterráneo a largo 
plazo es imprescindible establecer una red de reservas marinas.

Para asegurar las poblaciones de especies del Mediterráneo a largo plazo es imprescindible establecer una red de reservas marinas.

Las reservas marinas son zonas en las que no se permite ningún uso extractivo, ni pesquero ni minero, ni tampoco el vertido de aguas residuales. En el interior de éstas puede haber zonas integrales dónde estén permitidas las actividades humanas, por ejemplo áreas que sirvan como referencia científica o zonas donde haya hábitats o especies particularmente sensibles.

Algunas de estas áreas dentro de la zona costera pueden ser abiertas a la actividad pesquera artesanal y no destructiva, siempre que sean sostenibles, dentro de unos límites ecológicos, y la decisión haya sido tomada con la participación de las comunidades locales afectadas.

Reservas marinas como herramienta para la conservación
La conservación trata de proteger la diversidad y la abundancia de la vida en el planeta. Esto supone la protección no sólo de determinadas especies, sino de toda la variedad de especies y sus hábitats, así como la preservación de las complejas interacciones entre las especies que forman un ecosistema. Esto requiere un enfoque que tenga en cuenta todos estos aspectos. Las reservas marinas, protegidas de todos los posibles impactos humanos, hacen exactamente esto, lo que las convierte en una herramienta única de conservación.

Beneficios para la pesca
Las reservas marinas son claramente beneficiosas para las pesquerías a largo plazo. Dentro de las reservas marinas los peces y otras especies pueden vivir más tiempo y crecer más; y para muchas especies marinas el tamaño sí importa. Cuando una hembra de pez dobla su tamaño pone ocho veces más huevos. Si se le permite crecer cuatro veces más su producción de huevos se incrementa 64 veces. Estos huevos, además, son de mejor calidad. Una población sana de peces tiene la forma de una pirámide. La pesca sostenible debería fijarse solo en el grupo intermedio y dejar intactos a los jóvenes y a las hembras reproductoras mayores. Al prohibir la pesca en determinadas áreas los animales tienen la posibilidad de aumentar sus poblaciones. A medida que la zona protegida se satura, algunos animales emigran en busca de nuevos territorios, repoblando otras áreas y aumentando los recursos pesqueros de las áreas adyacentes.

Beneficios para la ciencia
Los ecosistemas marinos son tremendamente complejos y en muchos casos no disponemos de información fidedigna que expliquen las causas de determinados sucesos. En una reserva marina de gran tamaño los científicos tienen la posibilidad de ver cómo interactúan las distintas especies sin el factor humano. Lo que supone una fuente de datos única a largo plazo. Proporciona la oportunidad de hacer un seguimiento de las especies y sus hábitats, algo esencial para obtener datos que se pueden utilizar para las políticas futuras de conservación y gestión.

¿Quién es responsable?
Los gobiernos de los estados de la costa mediterránea son los responsables últimos de la protección de las aguas de su jurisdicción. Para las aguas internacionales, pueden y deben hacer frente a sus responsabilidades de forma colectiva dentro del contexto del Consejo General de Pesca para el Mediterráneo y la Convención para la Ley del Mar de Naciones Unidas (UNCLOS, en su siglas en inglés).

La propuesta de Greenpeace
Greenpeace propone una red de Reservas Marinas que abarque un 40% de las aguas del Mediterráneo. La propuesta se concreta en 32 puntos que podéis contemplar en el mapa.