La gravedad de las amenazas a las que se enfrenta el Mar Mediterráneo confiere una especial urgencia a la puesta en marcha de soluciones. Debemos actuar ya para no tener que lamentarnos el día de mañana. Las principales soluciones son las Reservas Marinas, una gestión pesquera responsable y unos modelos urbanísticos sostenibles.
Greenpeace propone la creación de una red de reservas marinas protegidas en el mar Mediterráneo, que son necesarias para un correcto funcionamiento del ecosistema.
Reservas MarinasLas reservas marinas son zonas en las que no se permite ningún uso extractivo, ni pesquero ni minero, ni tampoco el vertido de aguas residuales. En el interior de éstas puede haber zonas integrales dónde estén permitidas las actividades humanas, por ejemplo áreas que sirvan como referencia científica o zonas donde haya hábitats o especies particularmente sensibles. Sería el equivalente en los mares de los Parques Nacionales. Los científicos recomiendan proteger entre un 20 y un 50 por ciento del Mediterráneo. Greenpeace propone una red de grandes reservas que abarcaría el 40%. Lejos de perjudicar a la actividad pesquera, las reservas marinas permiten que los peces en esa zona vivan más (una hembra pone más huevos y de mejor calidad cuanto mayor es su tamaño) y se multipliquen en la zona viéndose en la necesidad de ocupar nuevas áreas donde sí podrían pescarse. Además se proponen reservas a menor escala para áreas litorales con las que se pretende salvaguardar los últimos espacios en buen estado de conservación de la costa mediterránea y las aguas adyacentes. Estas áreas costeras sí podrían estar abiertas a la actividad pesquera artesanal no destructiva.
Pesca responsablePara la estabilidad de los ecosistemas mediterráneos es imprescindible realizar una gestión pesquera responsable. El estado de los stocks pesqueros en la región del Mediterráneo es alarmante. Hay claros indicios de que la cantidad y la calidad de las capturas ha disminuido drásticamente. En muchas zonas las especies más grandes y más longevas ya no aparecen en las capturas. Se ha llegado a un punto en el que, con vistas al mantenimiento en el futuro de la actividad pesquera, se deben priorizar aspectos conservacionistas sobre los comerciales. Como consumidores también podemos aportar nuestro granito de arena realizando un consumo responsable de pescado.
Urbanismo sosteniblePara reducir nuestro impacto sobre el Mediterráneo también debemos respetar más la franja costera terrestre. Los problemas que el urbanismo está provocando en nuestro territorio son mucho más acentuados en el litoral, tanto por las dimensiones de los proyectos, como por tratarse de un ecosistema frágil. Greenpeace lanzó un decálogo sobre urbanismo sostenible con recomendaciones para racionalizar la actividad urbanística. Las medidas van desde limitar los planes urbanísticas de los municipios al 10% de su tamaño a la prohibición de los convenios urbanísticos pasando por la creación de mecanismos que permitan, de manera efectiva, la participación ciudadana en la elección y control del urbanismo en sus municipios.