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La presión poblacional, los excesos del urbanismo, el turismo no responsable y la construcción de infraestructuras están afectando muy gravemente a los ecosistemas litorales y, por extensión, al medio marino.

Construcción desmedida en Bahía del Hornillo, Águilas (Murcia)

Construcción desmedida en Bahía del Hornillo, Águilas (Murcia)

Presión poblacional
Históricamente las costas mediterráneas han visto proliferar civilizaciones y grandes ciudades. En los últimos años, la presión poblacional que soporta la franja litoral no ha hecho sino aumentar. Cerca del 60% de la población española vive cerca de la costa. Esta tendencia demográfica hace necesaria la instalación de grandes infraestructuras y un consumo muy localizado de recursos. Hay que sumar a esto la visita anual de más de 50 millones de turistas, la mayoría de ellos a la zona costera durante la temporada veraniega. Para agravar esta presión, muchos de los municipios litorales incumplen la legislación europea en materia de aguas residuales. Si las plantas depuradoras ya son insuficientes para las poblaciones estables, con el aumento del verano los episodios de contaminación se multiplican y nuestro país acumula sanciones de la Unión Europea por el incumplimiento de directivas comunitarias como la de aguas residuales.

Turismo
El ser humano ha aprovechado desde tiempos inmemoriales la franja marina más rica, productiva y diversa, la más cercana a la costa, para desarrollar su modo de vida. En las últimas décadas España ha aprovechado la belleza, tranquilidad y el buen clima de sus costas mediterráneas para explotarlas turísticamente, pero el mal uso realizado ha puesto nuestras costas en una situación de amenaza y destrucción. Actualmente el turismo supone el 12% del Producto Interior Bruto, siendo por tanto, uno de los pilares básicos de la economía española. Pero la masificación empieza a ser contraproducente para el turismo. Aunque el número de turistas que llegan a nuestras costas continúa aumentando, los ingresos que se derivan de estas visitas han entrado en un lento retroceso los últimos años. Para agravar la situación, se está potenciando un turismo basado en segundas residencias (en ocasiones apoyado en campos de golf), que permanecen vacías la mayor parte del año, que está llenando de cemento vastísimas extensiones de nuestro litoral y haciendo necesaria la aportación extra de recursos escasos (como el agua). Es necesario hacer un planeamiento turístico que priorice el análisis a largo plazo y no sólo el beneficio inmediato y que ponga en valor real los espacios naturales.

Urbanismo
La disciplina urbanística en España ha perdido en los últimos años la función social que debería ser su base y su única función. El beneficio a corto plazo está poniendo en serio peligro nuestros recursos del futuro mediante una ocupación desmedida del suelo y unas exigencias de recursos hídricos y energéticos del todo insostenibles. Esta situación es especialmente grave en la franja litoral, la más ambicionado por promotores y constructores. La urbanización en primera línea de playa ha destruido más del 25% de los principales elementos de la costa en el litoral mediterráneo español. Estos elementos costeros se agrupan en valiosísimos ecosistemas (dunas, deltas, humedales) en muchos casos destrozados a pesar de estar protegidos.

Infraestructuras
Con vistas, principalmente, a satisfacer la demanda turística han proliferado alarmantemente las instalaciones portuarias, que han sembrado nuestro litoral mediterráneo de espigones, muelles y diques de abrigo, desdibujando el perfil de la costa y alterando irreversiblemente la dinámica litoral. La mala planificación y la deficiente previsión de sus efectos es una realidad en nuestro litoral. Una de las consecuencias más directas de esta alteración es la erosión costera, que afecta gravemente al litoral sedimentario español y cuya expresión más visible es la alarmante desaparición de las playas, además de los graves impactos sobre los hábitats costeros y sobre los sistemas ecológicos relacionados. Los temporales que azotan cada otoño el litoral mediterráneo evidencian la fragilidad de nuestras playas. La solución propuesta desde el Ministerio de Medio Ambiente, la regeneración por aporte artificial de áridos, no es más que un parche caro e insostenible, tanto desde el punto de vista económico, como desde el ambiental que, además, no ataja el origen real del problema.



Más información.-

- Un turista en la playa
- Urbanización masiva del litoral
- Instalaciones portuarias