Hace ya 6 años que la Cumbre Internacional sobre Cambio Climático incluyó por primera vez de forma oficial un día de Género. Desde entonces cada año las COPs han incluido junto a los otros días temáticos sobre agricultura y seguridad alimentaria, ciudades, energía, bosques, océanos… un día que recopila numerosos eventos, actividades especiales e iniciativas que se centran en impulsar que haya un enfoque integrado de género en las negociaciones climáticas.



¿Pero qué es esto del enfoque de Género?
El Género es el rol que se asigna a hombres y mujeres tan solo por ser eso: ser hombres o mujeres. Esto conlleva graves desigualdades y un estancamiento en el progreso justo y pacífico. Tener en cuentas las cuestiones de género, es abordar las desigualdades, visibilizarlas y plantear soluciones a todo el abanico de problemas, de otra manera no se tendrá una incidencia real.

La propia FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), dice:

“ El impacto de la degradación del medio ambiente
sobre la calidad de vida y la carga de trabajo
es diferente para la mujer y el hombre.

.. importante entender la diferenciación en materia de género,
en cuanto al manejo de los recursos naturales, la responsabilidad
de la degradación del medio ambiente y
la participación en la toma de decisiones al respecto.

La perspectiva de género es una herramienta que ayuda a conocer las diferentes vulnerabilidades. En muchos países, las mujeres son las más vulnerables frente al cambio climático como en otros muchos problemas ambientales y sociales. Aquí algunos datos. También las diferencias en los hábitos de consumo, por ejemplo, las mujeres tienden a hacer elecciones por un consumo más sostenible como por ejemplo comer menos carne o mostrar preferencia por los alimentos ecológicos.

El año pasado en la COP de Marrakech y como respuesta a lo acordado en el Acuerdo de París, las partes adoptaron una serie de decisiones para reforzar la respuesta de la política climática a las cuestiones de género en todas las actividades relativas a la adaptación, la mitigación, así como en la adopción de decisiones sobre la aplicación de las políticas climáticas. Finalmente, el pasado sábado,en la COP23, las delegaciones del CMNUCC han adoptado el Plan de Acción de género que deberá ser aprobado esta semana en el plenario por la COP.

Desde Greenpeace celebramos este enfoque en el trabajo de las negociaciones climáticas, y tenemos claro que para frenar el cambio climático necesitamos una transición energética y unas políticas justas y transformadoras que tenga en cuenta a toda la población.

Si hacemos una revisión de cómo hemos llegado hoy a un pico de concentración de CO2 en la atmósfera del que no se tiene constancia en los últimos 800.000 años, tenemos que remontarnos a una revolución industrial que se caracterizó por un conjunto de cambios y avances industriales, científicos y tecnológicos que supusieron el diseño y puesta en marcha del actual modelo económico. Un modelo sustentado sobre un sistema de producción intensivo en el consumo de recursos y dependiente de los combustibles fósiles para su expansión y desarrollo donde las tareas y trabajos se basaron en la extracción y quema del carbón, petróleo y gas y los roles para el desempeño de este sistema productivista fueron ocupados principalmente por hombres. El enfoque de género pasa por eso precisamente, por analizar la división del trabajo, el acceso y control de recursos y la participación política en la toma de decisiones.

La lucha frente al cambio climático, el abandono de los combustibles fósiles y la transición hacia un modelo energético basado al 100% en energías renovables es la oportunidad que tenemos para construir un futuro justo verde y en paz. En Greenpeace tenemos claro que las mujeres somos agentes de cambio, por lo que es fundamental aumentar el número de mujeres en los puestos de toma de decisiones y en las negociaciones climáticas y energéticas como camino imprescindible para fomentar sociedades más sostenibles donde primen valores de salud y bienestar.

Las mujeres y las niñas, somos el 52% de la población. No puede haber negociaciones de ninguna clase que dejen fuera a la mitad de la población. No somos colectivos minoritarios, somos personas de pleno derecho.

El clima y su defensa también tiene que ver con nosotras todos los días, pero aprovechemos este Día de Género en la Cumbre de Cambio Climático para amplificar nuestra voz.

Tatiana Nuño, responsable de Cambio Climático
Mónica Parrilla y Ana Arias (Equipo de Género)