Informes Anuales / diciembre 2014

Agricultura y transgénicos

Mostramos a la ciudadanía cómo quedaría una frutería con y sin abejas.

Mostramos a la ciudadanía cómo quedaría una frutería con y sin abejas.

© Greenpeace/ P. Armestre

El verdadero valor de las abejas reside en que garantizan tanto la seguridad alimentaria como la biodiversidad en el planeta gracias a la polinización. En nuestra lucha contra el silencioso declive que están sufriendo, hemos lanzado el informe “Alimentos bajo amenaza” para mostrar el valor económico de la polinización y la vulnerabilidad de la agricultura española ante la desaparición de las abejas y otros polinizadores.

Casi tres cuartas partes de los cultivos para consumo humano en España están amenazados por este declive. De los insectos polinizadores dependen directamente cultivos tan importantes para nuestra alimentación como las almendras, melones, sandías, calabacines, calabazas, pepinos, kiwis, melocotones, manzanas, peras, cerezas y un largo etcétera podrían ver caer su producción hasta un 90% e incluso desaparecer si no se frena el declive de los insectos polinizadores.

En el Día de Acción Europeo para salvar a las abejas voluntarios de toda Europa han salido a la calle en 110 ciudades de nueve países para pedir que se prohíban los plaguicidas peligrosos para las abejas y otros polinizadores y se apoye decididamente la agricultura ecológica.

La difusión del informe nos llevó hasta el Parlamento Europeo donde presentamos nuestras soluciones a los problemas a que se enfrentan las abejas y otros polinizadores y la agricultura en general y en particular sobre el uso de plaguicidas dañinos.

Para tristeza de la industria biotecnológica, el cultivo de transgénicos en Europa sigue siendo un auténtico fracaso y en 2014 se ha verificado una pequeña reducción de la superficie cultivada. Pero lo más llamativo es que, trás más de 15 años, solo 5 países - entre los que figura España - siguen sembrando el único cultivo transgénico autorizado en Europa, un maíz de Monsanto con propiedades insecticidas, el MON810. La industria vaticinaba que en el año 2000 el 50% de la superficie agrícola europea estaría cultivada con transgénicos. Se han equivocado, como en tantas otras cosas, ya que la superficie cultivada con transgénicos en Europa no alcanza ni siquiera el 0,1% de la superficie agraria útil europea. En España está en torno al 0,6% y solo un grupo de agricultores los utiliza. Desde Greenpeace hemos constatado este año otra vez la poca fiabilidad de las cifras de superficie transgénica cultivada ofrecidas por el Ministerio de Agricultura, ya que de acuerdo con la información que nos han ofrecido las comunidades autónomas la superficie real cultivada podría ser cerca de la mitad de la oficial.