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No a la deforestación de Indonesia

Indonesia

Indonesia se sitúa en el tercer puesto en el ránking de países emisores de gases de efecto invernadero por deforestación, detrás de China y Estados Unidos.

Indonesia, la selva incendiada

La diversidad de bosques tropicales de Indonesia y Papúa Nueva Guinea y los archipiélagos cercanos son lo que denominamos los Bosques del Paraíso. Estos bosques, predominantemente de hoja perenne, incluyen varios tipos diferentes como manglares y bosques pantanosos, así como selva tropical. Otros tipos de bosque de esta región son los bosques monzónicos y bosques de hoja caduca en las regiones más áridas y montañosas.

La diversidad cultural de esta región forestal es tan asombrosa como sus valores naturales. En Nueva Guinea hay más de 800 lenguas, un tercio de las lenguas habladas en todo el mundo. Muchas de estas culturas dependen de los bosques para mantener su forma de vida, tal como ha sido desde hace muchas generaciones. Su futuro y el de los bosques están íntimamente relacionados.

Como otras regiones con Bosque Primario del mundo, los Bosques del Paraíso albergan áreas de gran biodiversidad, incluyendo muchas plantas y animales que no se encuentran en ninguna otra parte. Mantienen a mas de 500 especies de mamíferos y más de 1.600 especies de aves - sin mencionar alrededor de 30.000 especies de plantas superiores. Albergan tesoros biológicos como la Rafflesia gigante de Indonesia, flor que puede crecer hasta un metro, y más de 2.000 especies de orquídeas.

De las 43 especies de pájaros conocidas como "aves del paraíso", 38 se dan exclusivamente en Nueva Guinea. Los escasos Bosques Primarios de Indonesia son refugio para las últimas poblaciones del cuarto pariente más cercano del ser humano, el orangután, y para el rinoceronte de Sumatra y Java, que no hace mucho ocupó una gran parte del sudeste asiático.

El trabajo de Greenpeace en Indonesia

Indonesia tiene la mayor deforestación del mundo. En la última mitad de siglo, se han talado, quemado o degradado cerca de 74 millones de hectáreas de bosque en Indonesia, superficie equivalente a dos veces el tamaño de Alemania.

Se ha identificado a las plantaciones de palma africana para aceite de palma, como la principal causa de la destrucción de los bosques de Indonesia y Malasia. Después de la tala, la selva tropical es drenada y quemada para instalar plantaciones de palma aceitera para satisfacer la demanda creciente de aceite de palma para su uso en alimentación, cosmética y agrocombustibles. También se deforesta para plantaciones de acacia y eucaliptos para pasta y papel.

La selva incendiada

En septiembre de 2015, las selvas de Indonesia vivieron el mayor desastre ambiental del pasado año. Más de 130.000 focos, detectados desde los satélites, provocaron incendios en las selvas y turberas de las islas de Sumatra y Borneo que duraron varias semanas. Una manta de humo cubrió el país, impidiendo la visibilidad, dificultando el tráfico aéreo, colapsando las urgencias de los hospitales y provocando el cierre de las escuelas.



Y, como en anteriores ocasiones, fueron la industria del aceite de palma y el sector papelero quienes estuvieron mayoritariamente detrás de esta ola de incendios. En una investigación de Greenpeace publicada en noviembre de 2015 propusimos al sector privado la elaboración de un plan de prevención de incendios que pusiera las bases para no repetir otra crisis como la de agosto y septiembre de 2015. Este plan incluía la restauración y protección de las turberas ricas en carbono y el cese inmediato de la deforestación. En apoyo de estas demandas, más de 250.000 ciudadanos de todo el mundo pidieron al presidente de Indonesia que no siguiera permitiendo que las industrias papelera y del aceite de palma siguieran quemando los bosques.

Grandes empresas consumidoras de aceite de palma, algunas de ellas con marcas bien conocidas, proclaman que tienen políticas activas para descartar el aceite de palma procedente de la deforestación. A pesar de estas promesas de la industria, nunca antes se había producido un desastre de esta magnitud. Las políticas del sector privado para conseguir limpiar sus cadenas de suministro de deforestación no están funcionando. Son necesarios hechos, no palabras; hacen falta planes con plazos determinados, transparencia en la publicación de las concesiones forestales, vigilancia de la cadena de suministro y, sobre todo, más determinación.

¿Qué puedes hacer tú?

- Una cuarta parte de los bosques de Indonesia ha desaparecido en los últimos 25 años por la deforestación y los incendios. Ayudanos a parar la destrucción de la selva de Indonesia.

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