Las investigaciones se centraron en dos instalaciones, de las que se averiguó que vertían varias sustancias químicas peligrosas y persistentes, consideradas disruptores hormonales. Estos resultados son indicativos de un problema mucho más amplio, que supone una amenaza grave e inmediata para nuestros preciosos ecosistemas y la salud humana. Es necesario actuar urgentemente y de forma clara para eliminar el uso y el vertido de estas sustancias químicas peligrosas.
Como parte de las investigaciones, Greenpeace también ha dado a conocer los vínculos entre estos complejos industriales contaminantes y varias marcas y empresas del sector textil y deportivo. Notablemente, las marcas internacionales Abercrombie & Fitch, adidas, Bauer Hockey, Calvin Klein, Converse, Cortefiel, H&M, Lacoste, Nike, Phillips-Van Heusen Corporation (PVH Corp) y Puma, así como las marcas chinas Li Ning, Meters/bonwe y Youngor, han fabricado productos en al menos uno de estos dos complejos.
Al confirmar su relación comercial con el Grupo Youngor, Bauer Hockey, Converse, Cortefiel, H&M, Nike y Puma informaron a Greenpeace de que no utilizaban los “procesos húmedos” del Grupo Youngor para la producción de sus prendas. Sin embargo, independientemente del fin con el que utilizan estos complejos, ninguna de las marcas vinculadas comercialmente con ellos dispone de políticas de gestión de sustancias químicas completas que les permitan tener una perspectiva general de las sustancias químicas peligrosas utilizadas y vertidas en sus cadenas de suministro, y actuar al respecto.
Como dueños de las marcas están en la mejor posición para influir en los impactos medioambientales de la producción y colaborar con sus proveedores para eliminar los vertidos de cualquier sustancia química peligrosa de sus procesos de producción y sus productos.
Greenpeace apela a las marcas y proveedores identificados en esta investigación para que se conviertan en defensores de un futuro sin tóxicos, y eliminen todas las emisiones de sustancias químicas peligrosas de sus cadenas de suministro y sus productos.
Los gobiernos tienen también un papel crucial. A este respecto, Greenpeace pide a los gobiernos que trabajen en favor de la eliminación de todas las emisiones de sustancias químicas peligrosas, y adopten un compromiso político de “vertido cero” de todas ellas en el plazo de una generación, según el principio de precaución y un enfoque preventivo de la gestión de sustancias químicas.