Página - noviembre 4, 2010
La industria biotecnológica no cesa en su empeño de introducir nuevos transgénicos. Muchos países son objetivo de alguno de estos cultivos, y no sólo cultivos también existen árboles transgénicos.
Algunos de los ejemplos más inminentes
Trigo transgénico. Monsanto tiene intención de comercializar en Canadá y Estados Unidos, un trigo transgénico resistente al herbicida de Monsanto, Roundup Ready.
Los principales mercados de EE.UU. y las exportaciones canadienses de trigo ya han expresado su rechazo de trigo transgénico.
Berenjena transgénica. Contiene un gen de una bacteria, el Bacillus thuringiensis, el mismo que en el maíz MON810. En octubre de 2009, el gobierno Indio rechazó la introducción de la berenjena MG ya que ocasionaría costes muy altos en pesticidas, perdidas de cultivos y una alta preocupación sobre la salud pública. Actualmente, países como Filipinas y Bangladesh estén en el punto de mira de las empresas.
Lino transgénico. Modificado genéticamente para resistir a tres antibióticos (entre los cuales se encuentra la ampicilina). En 1998 se aprueba en Canadá y es prohibido tres años más tarde, por la propia Agencia de Inspección Alimentaria.
La harina de linaza, procedente de este cultivo, es muy utilizada para productos de panadería. Once años más tarde, la Comisión Europea notifica al Gobierno alemán sobre trazas de este lino MG procedente de Canadá en productos de panadería y cereales de desayuno.
Árboles transgénicos (eucaliptos, chopos, etc..). Modificados en su genoma para acelerar su crecimiento, aumentar el contenido de celulosa o lignina para producción de papel o para biocombustible como el etanol. Plantean riesgos ambientales que son incluso superiores a los de los cultivos transgénicos por su longevidad y porque forman parte de las cadenas alimentarias naturales y de ecosistemas de muchas especies. Representan una amenaza ambiental a largo plazo que son difíciles, si no imposible, prever y evaluar.