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Nuevos transgénicos no, gracias

Una abrumadora mayoría de la ciudadanía europea rechaza los transgénicos y en 19 estados miembros se ha prohibido su cultivo. Sin embargo, la industria ha encontrado una nueva receta para que los transgénicos lleguen a nuestros campos y nuestros platos: eludir la legislación europea afirmando que los transgénicos desarrollados con nuevas técnicas no son en realidad transgénicos.

¿Qué son los nuevos transgénicos? ¿Qué es la edición de genes?

Las técnicas de edición de genes o de edición génica permiten modificar directamente el material genético de una planta, generalmente el ADN, en zonas concretas del genoma. Normalmente se emplean nucleasas, conocidas también como tijeras moleculares, que cortan el ADN en puntos concretos y estimulan los mecanismos de regeneración de la planta. Entre las técnicas que emplean las tijeras moleculares se encuentran las nucleasas de dedos de zinc (ZFN), nucleasas tipo activadores de transcripción (TALEN), meganucleasas (MN) y sistemas basados en repeticiones palindrómicas cortas agrupadas y regularmente interespaciadas (CRISPR).
              
Otra técnica de edición génica implica la introducción de pequeños fragmentos de ADN sintético que activan a las células para que estas modifiquen su ADN para que coincida con los fragmentos introducidos. Esta es la técnica denominada mutagénesis dirigida por oligonucleótidos (ODM).

Las técnicas de edición de genes (incluyendo la ODM) sirven para cambiar, insertar o borrar uno o varios pares de bases de ADN. Algunas de estas técnicas se pueden emplear para insertar genes nuevos al código genético de la planta tal y como ocurre con la ingeniería genética “tradicional”.
                 

Efectos inesperados e imprevisibles

Al igual que la ingeniería genética “tradicional”, las técnicas de edición de genes pueden ocasionar cambios imprevistos en el material genético incluso si sólo se modifican uno o un número pequeño de pares de bases. Por ejemplo, es normal que la técnica ODM y las tijeras moleculares corten y modifiquen el ADN en zonas no planificadas, lo que se conoce como “efectos fuera del objetivo”.



Tanto las modificaciones intencionadas como las no intencionadas pueden ser relevantes para el metabolismo y la producción de proteínas vegetales.
Por tanto es posible, y probable, que la ODM y otras técnicas de edición de genes puedan producir efectos inesperados e imprevistos que afecten a la seguridad alimentaria, medioambiental y de los piensos.

Diferencias con la mejora genética “convencional” mediante mutagénesis

La propuesta de no aplicar la normativa de la UE sobre OMG (Organismos Modificados Genéticamente) a la ODM y otras técnicas de edición de genes se basaba entre otros argumentos en que las modificaciones genéticas sufridas serían pequeñas comparadas con las modificaciones llevadas a cabo mediante la ingeniería genética “tradicional”, según este argumento eran demasiado pequeñas como para clasificarlas como recombinación. Sin embargo, la normativa de la UE no tiene en cuenta el grado en que se modifica el ADN de una planta para determinar si la planta resultante se clasifica como OMG o no. Es irrelevante si se ha insertado, modificado o borrado una o dos bases de ADN o por el contrario se ha insertado toda una nueva secuencia genética. Se considera que el ADN ha sufrido una recombinación ya que se ha recombinado con el ADN de la planta. La pregunta básica es si el material genético de la planta se ha modificado de forma no natural. La respuesta es sí.

Igualmente se argumentó que las modificaciones que produce la edición de genes en el genoma de la planta son similares a las que provoca la mutagénesis. La mutagénesis tradicional emplea sustancias químicas o radiación para provocar mutaciones aleatorias en el genoma de la planta. Aquellas plantas que muestran las características deseadas se seleccionan para su posterior cultivo. Las plantas que se desarrollan con esta técnica se consideran OMG pero no están sujetas a la normativa de la UE.

Sin embargo la ODM y demás técnicas de edición de genes son totalmente distintas a la mutagénesis ya que las primeras se consideran técnicas modernas de biotecnología in vitro. Esto significa que durante la manipulación genética se emplea material hereditario (o material que causa una mutación hereditable) que ha sido manipulado por seres humanos fuera del organismo, al menos en parte del procedimiento. Tanto la definición de OMG de la UE, como la del Protocolo de Cartagena, hacen referencia al uso de dichas técnica in vitro (aunque no exclusivamente).

La necesidad de la evaluación de riesgos, la detección y el etiquetado


La normativa de la UE exige que se evalúen tanto las nuevas características de los OMG (por ejemplo la tolerancia a los herbicidas), como las modificaciones no planeadas, así como las repercusiones que tendrán sobre la seguridad medioambiental, la salud de los seres humanos y los animales. Esto es vital para cumplir los objetivos de la normativa de la UE sobre protección. Estas normativas también hacen necesario que las semillas, cultivos y alimentos o piensos procedentes de organismos modificados genéticamente sean detectables y se etiqueten. Así los agricultores, consumidores y gobiernos pueden elegir si utilizar o no los productos modificados genéticamente.

Si las plantas creadas mediante técnicas de edición de genes no tuvieran que cumplir la normativa de la UE sobre OMG significaría que no sería obligatorio evaluar sus posibles efectos sobre la seguridad medioambiental, alimentaria o del pienso. Asimismo significaría no tener que cumplir los requisitos de etiquetado de OMG, lo cual reduciría las opciones de la mayoría de consumidores europeos que prefieren evitar los alimentos derivados de las plantas modificadas genéticamente.

La normativa de la UE sobre OMG debe ser interpretada en el sentido para el que se creó, es decir para englobar todos los procesos modernos de biotecnología que modifican directamente los genomas. En caso contrario la UE estará defraudando a su ciudadanía.

Si la industria se sale con la suya, plantas y animales desarrollados con estas técnicas podrían terminar muy pronto en nuestros campos y en nuestra mesa sin pasar las pruebas de seguridad y sin estar etiquetados. En realidad, como su presencia pasaría desapercibida, ¡no podríamos ejercer nuestro derecho a saber y a protegernos!

Pero, ahora puedes hacer algo. Actúa para que la legislación de transgénicos se aplique a todos los transgénicos, sea cual sea la técnica empleada.

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