Destrucción a toda costa
En los últimos 20 años se ha destruido de media una superficie equivalente a 8 campos de fútbol al día en nuestro litoral. En 2010, tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, no parece haber indicios de abandono de la construcción masiva ni del acoso a los últimos espacios vírgenes del litoral.
El urbanismo salvaje, la construcción de infraestructuras y la contaminación han destruido en las últimas dos décadas 7,7 hectáreas de litoral al día para crear urbanizaciones, suelo industrial y suelo comercial.
El 44% de la población española vive en la costa, que representa menos del 7% del territorio, lo que supone una gran presión sobre la franja litoral, hasta tal punto que en algunas comunidades más del 75% de los terrenos colindantes al mar son urbanos o urbanizables. Durante los años del boom del ladrillo se alcanzaron cifras récord en la proyección de viviendas que superaban ampliamente la demanda real. Por ejemplo,
en 2006 el número de viviendas previstas en la costa fue de casi 1,5 millones y en 2007 ascendió a los 3 millones. Tras el estallido de la burbuja han quedado un millón de viviendas sin vender, la mitad de ellas en la costa, y una estela de corrupción ligada al desarrollo urbanístico.
Tras la degradación del litoral se esconde también las ampliaciones y nuevas construcciones de puertos deportivos e industriales.
Tan sólo en 2006 se proyectaban 42.000 nuevos amarres deportivos. Las embarcaciones de recreo se utilizan tan sólo una media de 21 días al año. El crecimiento mal planificado de las urbanizaciones de la costa no se ha visto acompañado de las necesarias instalaciones para la depuración de aguas residuales y las que se han construido o ampliado lo han hecho a un ritmo muy inferior al necesario para subsanar los graves problemas de contaminación.
En 2010 España se enfrenta de nuevo a una sanción de la Comisión Europea por imcumplir reiteradamente la normativa europea sobre depuración de agua. El desarrollo industrial en la costa ha llevado a la existencia de varios focos de contaminación química, como el polo químico de Huelva, la bahía de Algeciras, Cartagena, Tarragona y varias rías gallegas.
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