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Greenpeace asegura que subvencionar el sector del automóvil supone apostar por el cambio climático

La organización ecologista rechaza rotundamente las ayudas directas a la compra de coches

Reportaje - mayo 7, 2009
Greenpeace quiere mostrar su preocupación por el anuncio del ministro de Industria, Miguel Sebastián, quien en la Feria del Automóvil de Barcelona aseguró ayer la intención del Gobierno de impulsar medidas de estímulo de la demanda interna y del consumo, que se sumarían a los proyectos de algunas comunidades autónomas para apoyar aún más la compra de nuevos automóviles.

Escaladores de Greenpeace ponen una mascarilla a un toro de Osborne para "protegerlo" de las emisiones de CO2 de los coches.

La organización ecologista recuerda que todos los subsidios para adquirir un nuevo turismo no son más que una subvención directa al cambio climático. La organización se opone a toda medida de apoyo al incremento de la demanda de turismos porque es la forma más cara y más dudosa de hacer más eficiente el parque móvil español.

Los resultados ambientales de los anteriores estímulos directos a la adquisición de nuevos automóviles, como los planes PREVER o RENOVE, han sido un gran fracaso desde el punto de vista medio ambiental. Según datos de la misma ANFAC, en el periodo en el que estuvieron en vigor estos planes, la cuota de vehículos de más de 10 años de la flota española se ha mantenido fluctuando entre un 31 y un 36%, es decir que no se ha rejuvenecido. En la misma época, además, en España las emisiones específicas de los coches matriculados disminuía de forma despreciable y al mismo ritmo que en el resto de Europa.

Greenpeace advierte que no es aceptable buscar soluciones a la crisis económica sin tener en cuenta la grave crisis climática a la que hay que hacer frente. La organización rechaza que se use dinero público para alimentar el cambio climático sosteniendo y manteniendo la dependencia del coche particular, principal causante del aumento constante de las emisiones de CO2 del sector.

De hecho, una de las claves del crecimiento de las emisiones de gases de efecto invernadero del transporte ha sido precisamente el constante aumento del número de vehículos en circulación, hasta tal punto que toda reducción en las emisiones debida a una mejora en la eficiencia de los motores se ha visto anulada por este efecto. En España, casi uno de cada dos ciudadanos posee un coche (1).

Científicos y economistas reconocen que mantener el aumento de la capacidad de producción de la industria automovilística no sólo tiene un efecto negativo sobre el medio ambiente sino que además, a largo plazo, es contraproducente para la rentabilidad de la misma industria automovilística. De hecho, la baja rentabilidad del sector, reconocida ampliamente por la misma industria, ha provocado que los planes de ayuda anteriores no hayan evitado la crisis.

"Los subsidios hacen que muchos ciudadanos que no se pueden permitir comprar un automóvil lo hagan. Pero cuando el subsidio acabe, las ventas volverán a caer así como ya ha ocurrido en el caso de los anteriores planes de estímulo. La industria automovilística seguirá pidiendo que se mantenga el flujo de dinero público para tapar sus problemas estructurales de exceso de producción", ha declarado Sara Pizzinato, responsable de la campaña de Transporte de Greenpeace.

Greenpeace pide al Gobierno que corte los subsidios a la compra de nuevos coches y que obligue al sector del automóvil a emprender una profunda reforma que recorte su producción y dedique sus esfuerzos a modelos más eficientes y menos contaminantes. Al mismo tiempo la organización pide una ley de movilidad sostenible que apunte a reducir la dependencia del transporte privado y apueste por el público; más ferrocarril y más espacio para los medios no motorizados.

"Es inaceptable que, con dinero público, se financie una industria que se opone desde hace años a adaptarse a los tiempos y a las necesidades ambientales de la sociedad. El cambio climático está aquí y es posible combatirlo al mismo tiempo que se mantiene una economía más sana y más verde" ha declarado Pizzinato.

Nota:

(1)Según datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente en España hay 481 turismos por cada 1000 habitantes, mientras en 1997 había 388.