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Despejado el camino para el cierre de Zorita ahora debe continuarse con Garoña

Greenpeace considera que el recurso de Unión Fenosa ante la Audiencia Nacional contra el cierre de Zorita no tenía posibilidad alguna de prosperar

Reportaje - julio 27, 2004
Despejados ya los obstáculos legales que Unión Fenosa había interpuesto contra el cierre de Zorita, Greenpeace pide al Gobierno de Jose Luis Rodríguez Zapatero que, en cumplimiento de su promesa electoral de abandonar progresivamente la energía nuclear en España, proceda ahora con el cierre inmediato y definitivo de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos). Garoña pertenece (junto a Zorita y la siniestrada Vandellós-I -ya en proceso de desmantelamiento) a las llamadas centrales de "primera generación": su vida útil está completamente agotada, como reflejan sus graves problemas de seguridad, y además es una central completamente amortizada.

Activistas de Greenpeace entraron en la central nuclear de Zorita pidiendo su cierre inmediato

La central nuclear de Garoña sufre un grave problema de agrietamiento por corrosión, que afecta a componentes internos de la vasija del reactor (la cual alberga el combustible de uranio, y es, el verdadero corazón de la central nuclear), motivo por el cual la seguridad de esta instalación se encuentra seriamente comprometida.De hecho, un informe del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), del 21 de mayo de 2003, realizado a petición de Greenpeace, pone de manifiesto que el estado de la vasija de Garoña ha empeorado de forma significativa, agravándose la pésima situación en que ya se encontraba.

Con respecto a la decisión comunicada (aunque no explicada) por Unión Fenosa de desistir del recurso contencioso-administrativo que interpuso ante la Audiencia Nacional contra la decisión de cierre de la central nuclear de Zorita, Greenpeace considera que esta compañía no podía hacer otra cosa porque este recurso no tenía posibilidad alguna de prosperar.

Para Greenpeace Unión Fenosa interpuso su recurso en realidad para tratar de negociar con el Gobierno condiciones económicas más ventajosas de cara al desmantelamiento de la instalación.

El reiterado incumplimiento de su propia normativa de seguridad, el cúmulo de problemas de seguridad y la pésima cultura de seguridad de los operadores de la central de Zorita, hacían evidente que la argumentación de Unión Fenosa de que Zorita podía funcionar "con plenas garantías de seguridad" no se sostenía lo más mínimo.

"Los hechos han demostrado de forma rotunda que Zorita funciona de forma muy peligrosa, por la suma de sus numerosos y graves problemas técnicos y la ausencia de cultura de seguridad" -ha manifestado Carlos Bravo, responsable de la campaña de energía nuclear de Greenpeace -"Es más, Zorita debería cesar su actividad hoy mismo, porque en el presente es un elemento de riesgo para la salud pública y el medio ambiente".

Sin ir más lejos, en la última parada de recarga (noviembre de 2003-enero de 2004) se descubrieron en Zorita graves deficiencias en el sistema de refrigeración de emergencia del núcleo (Sistema de Inyección de Seguridad) y en el Sistema de Componentes.

El pasado 7 de diciembre de 2003 el CSN no tuvo más remedio que informar que la central nuclear de Zorita había estado funcionando durante años con una mermada capacidad de refrigeración en caso de accidente, ya que el Sistema de Inyección de Seguridad tenía un caudal un 10% inferior al requerido por diseño. Esta deficiencia prueba que Zorita no tiene suficiente caudal de refrigeración para mitigar los accidentes que requieran la actuación de dicho sistema, lo que es otra muestra de la necesidad de anticipar la fecha de cierre definitivo de esta peligrosa central nuclear.

Posteriormente, se detectó una importante deficiencia en el Sistema de Componentes, ya que éste resultaba incapaz de dotar de suficiente caudal de agua a la bomba de refrigeración del reactor, otro componente básico para la seguridad nuclear.

Además, durante las operaciones de manejo del núcleo de combustible de uranio, se perdió un tornillo en el núcleo del reactor, que no ha podido ser encontrado. Tras una búsqueda parcial del mismo, que resultó infructuosa, Unión Fenosa decidió montar de nuevo el núcleo y asumir una hipótesis, no demostrada, de que esta pieza se quedaría quieta en la parte inferior de la vasija del reactor cuando éste volviera a funcionar.

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