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Greenpeace denuncia que las talas en la selva tropical del Congo están fuera de control

Reportaje - abril 10, 2007
Los bosques de África Central acumulan el 8% del carbono almacenado en el planeta pero la deforestación, la fragmentación y la tala ilegal pueden liberar a la atmósfera 34.000 millones de toneladas de CO2, 65 veces las emisiones españolas de un año.

40 millones de personas dependen de los bosques para su supervivencia en la República Democrática del Congo.

Bosques primarios en la orilla del río Lukenie, en la provincia de Bandundu (República Democrática del Congo)

Bosques primarios en la orilla del río Lukenie, en la provincia de Bandundu (República Democrática del Congo)

En un informe hecho público hoy en toda Europa Greenpeace denuncia los problemas sociales y la destrucción del medio ambiente que están causando las empresas internacionales madereras que operan en la República Democrática del Congo (RDC). El informe, titulado Fragmentando el Congo (1), pone al descubierto la corrupción endémica y la impunidad que rodea al sector forestal en la RDC en un momento en el que debe tomar decisiones vitales para el futuro de sus selvas tropicales (2).

Este informe se publica días antes de la próxima reunión de la Junta Directiva del Banco Mundial que se celebrará en Washington (3). El informe pone de manifiesto que el organismo financiero está fallando en sus intentos por controlar a la industria maderera mientras la selva está siendo vendida a precio de saldo bajo la ilusión de que las talas alivian la pobreza.

Las selvas de la cuenca del Congo son la segunda mayor extensión de bosque tropical tras la cuenca del Amazonas y una de las defensas vitales del planeta contra el cambio climático. Un 25% del total de emisiones de CO2 a la atmósfera por causa humana procede de la deforestación tropical. Se ha calculado en 34.400 millones las toneladas de CO2 que habrá liberado la deforestación de estos bosques en 2050, 65 veces las emisiones anuales de CO2 del Estado Español (4).

"Es un momento crítico para los bosques primarios de la Cuenca del Congo. Las empresas madereras que operan en todo el país están fuera de control y, a menos que el Banco Mundial ayude al Gobierno a parar la vergonzosa subasta de estas selvas, las motosierras esquilmarán su riqueza natural a precio de saldo", afirmó Miguel Ángel Soto, responsable de la campaña de Bosques de Greenpeace.

Pese a que desde 2002 está en vigor una moratoria de nuevas concesiones forestales, la industria maderera ha sido favorecida con la asignación de cien concesiones de talas para un total de 15 millones de hectáreas (5), una superficie equivalente a la suma de Andalucía, Galicia y Cataluña. Gran parte de los bosques asignados son vitales para la conservación y supervivencia de nuestros parientes animales más cercanos, el bonobo y el chimpancé.

40 millones de personas dependen de la selva en la RDC. Sólo unos pocos se benefician de las talas. El Banco Mundial reconoce que en los últimos tres años ninguno de los impuestos forestales que pagan las empresas madereras ha llegado a las comunidades forestales. Greenpeace se ha hecho con algunos de los contratos (6) que las empresas madereras han impuesto a estas comunidades. Algunos ofrecen regalos como paquetes de sal y botellas de cerveza por un valor inferior a 75 euros a cambio del permiso para realizar talas valoradas en cientos de miles de euros. Los habitantes de estas comunidades confirmaron que las promesas de construir escuelas u hospitales rara vez se cumplían y relataron las tácticas de intimidación utilizadas cuando protestaban contra estas empresas.

"Estos contratos son una vergonzosa reliquia de la época colonial. Millones de hectáreas de las selvas tropicales del Congo han sido adquiridas por la industria maderera a cambio de baratijas tales como sal, machetes y cerveza. Las empresas madereras y sus impuestos no hacen absolutamente nada por el desarrollo local", concluyó Soto.

Greenpeace demanda, además de la cancelación de todos los títulos de explotación forestal concedidos desde la entrada en vigor de la moratoria de mayo de 2002, una nueva moratoria que impida cualquier nueva concesión hasta que el sector forestal sea saneado y controlado y hasta que se redacte y se encuentre completamente activo un plan de uso del suelo en el que hayan colaborado activamente las comunidades locales.

Notas:

1) Informe en inglés disponible

2) Según un Decreto Presidencial de octubre de 2005, el Gobierno de la República Democrática del Congo está haciendo una revisión legal de todas las concesiones madereras del país. Esta revisión también afecta a los concesiones otorgadas durante la moratoria de 2002.

(3) La reunión de primavera del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional se celebrará en Washington el 14 y 15 de abril.

(4) La cifra del 25% está tomada de:  Houghton, R.A. 2003. Revised estimates of the annual net flux of carbon to the atmosphere from changes in land use and land management 1850-2000. Tellus 55B:378-390.

    · La cifra 34.400 millones está tomada de: Justice, C., Wilkie, D., Zhang, Q., Brunner, J.y C. Donoghue. 2001. Central African Forests, Carbon and Climate Change. Climate Research 17:229-246.

    · Cálculo a partir de los datos de emisión del Estado Español:  400 toneladas de CO2 equivalente al año.

(5) Debroux, L., Hart, T., Kaimowitz, D.,Karsenty, A. y Topa, G. (eds). 2007 Forests in post conflict Democratic Republic of Congo: analysis of a priority agenda.