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Greenpeace exige que se realicen en las centrales nucleares todas las recomendaciones surgidas de las pruebas de resistencia

La organización ecologista ha publicado un análisis de expertos independientes que encuentran graves carencias en los stress tests

Reportaje - octubre 25, 2012
Greenpeace insiste en la ausencia de información clave en las pruebas de resistencia a las centrales nucleares de la Unión Europea. La organización ecologista se basa en las conclusiones de un estudio elaborado por expertos independientes para Greenpeace, cuya traducción ha publicado hoy.

martes, 05 de junio de 2012

En este documento se detallan los defectos, los puntos flacos y la autocomplacencia en estas pruebas. Greenpeace reclama que, como mínimo, sean implementados inmediatamente todas las recomendaciones y los planes de la Comisión Europea, así como los exigidos por el Consejo de Seguridad Nuclear.

Además, este informe describe las principales amenazas, tales como terremotos, inundaciones, extremos climáticos o envejecimiento, y la gestión de accidentes. También se realiza una evaluación de trece centrales nucleares de diez países europeos.

.- Terremotos: no existen normas de aceptación general para determinar qué datos deben examinarse ni cómo presentar los resultados.
.- Inundaciones: no se valora adecuadamente el riesgo creciente de inundaciones ni se ha utilizado una metodología común.
.- Eventos climáticos extremos: en su mayoría no se ha analizado la resistencia de las nucleares ante eventos climáticos extremos, científicamente previstos.
.- Aumento de la producción energética: no se ha valorado en ningún caso.
.- Envejecimiento: no se ha tenido en cuenta en ningún caso.
.- Gestión de los accidentes graves: solo se ha analizado mediante simulaciones por ordenador, sin tener en cuenta la confusión u otras circunstancias inevitables en un accidente grave.

La principal conclusión de Greenpeace es que, aunque las pruebas de resistencia surgieron tras el desastre de Fukushima, no se han valorado suficientemente en estos tests los motivos de esa catástrofe, que fueron un terremoto y una inundación, entre otros. Asimismo, los planes de evacuación en caso de un desastre nuclear tampoco han sido considerados en las pruebas de resistencia, uno de los elementos claves que fallaron en el caso de Japón. 

“Estas pruebas se solicitaron como consecuencia del accidente de Fukushima pero la mayoría ignoran lo que sucedió en Japón, a pesar de las similitudes entre los reactores europeos y los de Fukushima”, ha declarado Raquel Montón, responsable de la campaña Nuclear de Greenpeace.

En el análisis detallado de trece centrales nucleares europeas, la organización ecologista destaca las graves carencias encontradas en los sistemas de suministro de energía de respaldo para los reactores nucleares, como por ejemplo en la central nuclear de Almaraz (Cáceres).

A principios de octubre la Comisión Europea también valoró estas pruebas y detectó problemas como la existencia de cuatro reactores que tienen menos de una hora para restaurar las funciones de seguridad en caso de que se produjera una caída eléctrica, o que diez reactores no tienen el equipo adecuado para detectar terremotos. La Comisión Europea estima que el coste para hacer frente a estas deficiencias podría ser de 25.000 millones de euros; el coste estimado por cada reactor oscilaría entre los 30 a 200 millones de euros por cara reactor.

Las recomendaciones de la Comisión para las centrales nucleares de Almaraz, Ascó, Cofrentes, Santa María de Garoña y Vandellós son las siguientes:

.- Las directrices para la gestión de accidentes severos no cubren todas las situaciones de funcionamiento de las plantas.
.- No hay medidas pasivas de prevención de las explosiones de hidrógeno (u otros gases combustibles) en caso de accidente grave.
.- Tampoco hay sistemas de filtración del venteo.

En todos los casos estas recomendaciones están también indicadas por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), excepto las medidas pasivas de prevención de las explosiones de hidrógeno en Vandellós. En el caso de Trillo, sí tiene estas medidas pasivas para prevenir explosiones pero los Procedimientos de Operación de Emergencia no cubren todas las situaciones de funcionamiento de la planta (2).

Greenpeace recuerda que un modelo energético basado en la eficiencia, en la inteligencia y 100% renovable es técnicamente viable, y mucho más favorable desde el punto de vista económico, de impacto ambiental y de ocupación del territorio. Mediante la eficiencia, la demanda de energía se reduciría en 2050 en un 55% respecto a 2007 y en un 72% comparado con la perspectiva de seguir como hasta ahora. Ese modelo costaría en total un 91% menos de lo que costaría seguir con el sistema actual. El ahorro económico total desde hoy a 2050 sería de más de 200.000 millones de euros al año de media, diez veces más de lo que pierde España cada año por importar petróleo y derivados.

 
Notas:

(1) Pruebas de Resistencia. Defectos, puntos flacos y autocomplacencia.

Estudio completo elaborado por expertos para Greenpeace: Critical Review of the EU Stress Test,

(2) Comunicación de la Comisión Europea al Consejo y Parlamento Europeo.Technical summary on the implementation of comprehensive risk and safety assessments of nuclear power plants in the European Union plants in the European Union and related activities.

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