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Greenpeace considera que la rigidez del sistema eléctrico español ha alcanzado un nivel insoportable y pide el cierre acelerado de las nucleares

La organización ecologista propondrá al Ministerio flexibilizar el sistema eléctrico para aprovechar toda la energía renovable disponible

Reportaje - abril 5, 2013
Greenpeace se reunirá el próximo lunes con el secretario de estado de Energía Alberto Nadal, a quien expondrá una serie de medidas para flexibilizar el sistema eléctrico español y aprovechar así toda la energía renovable disponible en el país, para lo que será necesario el cierre progresivo pero acelerado de todas las plantas atómicas que aún permanecen en funcionamiento en España.



Greenpeace considera que la rigidez e insostenibilidad del sistema eléctrico español han alcanzado un nivel insoportable. “España consume menos energía por la crisis, pero se mantiene la rigidez de las nucleares y no se ha dejado de instalar térmicas de gas, lo que hace más difícil integrar toda la producción renovable disponible; cada vez sobra más electricidad y nos cuesta más por la sobrecapacidad”, ha declarado José Luis García, responsable del área de Cambio Climático y Energía de Greenpeace. “Estamos ante una disyuntiva política clave: hay que decidir qué energía sobra, es decir, qué sistema energético queremos, y lo que se decida ahora condiciona el futuro”.

El planteamiento de Greenpeace es el que marca la hoja de ruta europea aprobada para 2050, que prevé un sistema energético dominado por las renovables. Para ello España partía de una situación muy buena, ya que el sistema eléctrico ha sido capaz de integrar cada vez más energía renovable: un tercio de la electricidad española es de origen renovable desde hace tres años, y en lo que va de año ha subido a casi la mitad. Sin embargo, el crecimiento de las renovables se enfrenta a una política deliberadamente regresiva del Gobierno, tal como exigen las grandes compañías eléctricas.

Greenpeace denuncia que las verdaderas razones de la campaña de freno a las renovables no son su coste (ya que el beneficio que proporcionan al país supera ampliamente lo que se gasta en apoyarlas), sino el conflicto de intereses con las centrales de generación de las grandes empresas eléctricas: térmicas y nucleares, como quedó patente la semana pasada.



Durante la Semana Santa, Red Eléctrica de España (REE) mandó verter 637 GWh de energía eólica y además ordenó reducir la potencia nuclear aproximadamente un 15%, algo que a pesar de ser posible, en los últimos 15 años no se había producido. Sin embargo, aunque el precio del mercado eléctrico se mantuvo durante la mayor parte de los tramos horarios a cero, los consumidores no se benefician de este efecto.

“Mientras las centrales térmicas operan bajo mínimos, perdiendo dinero, la baja demanda ha llevado a desperdiciar más energía eólica que nunca, incluso con la potencia nuclear reducida por primera vez”, h declarado Raquel Montón, responsable la campaña Antinuclear de Greenpeace España. “Si no hubiera centrales nucleares se evitaría desperdiciar tanta energía limpia”.

Por eso Greenpeace va a plantear al secretario de estado de Energía un doble plan de acción que aborde los objetivos para 2030 y el conflicto renovables-nuclear.

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