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Greenpeace reclama en el Día de la Tierra políticas ambientales para salir de la crisis

Para la organización ecologista es urgente un cambio de rumbo en la política ambiental del Gobierno ya que en esta etapa se están produciendo graves retrocesos.

Reportaje - abril 22, 2013
Con motivo del Día de la Tierra, Greenpeace reclama al Gobierno políticas y medidas ambientales urgentes que nos ayuden a salir de la crisis. Las decisiones tomadas por el Gobierno en el último año están contribuyendo a profundizar la crisis social, económica y ambiental en la que nos encontramos.

Para la organización ecologista es urgente un cambio de rumbo en la política ambiental del Gobierno ya que en esta etapa se están produciendo graves retrocesos. En el Día de la Tierra es necesario recordar al Gobierno 5 puntos de acción medioambiental que deben ser abordados si queremos un futuro sostenible:

1.- Protección de la Costa. La reforma de la Ley de Costas ha sido una de las peores noticias medioambientales de los últimos tiempos. La reforma se encuentra en su fase última de aprobación, y supone el fin del estatus público del litoral español, que quedará en manos de intereses privados. Es urgente volver a proteger nuestro litoral si no queremos que la destrucción le niegue el futuro a nuestras costas.

2.- Lucha contra el cambio climático y política energética. Otro de los grandes retrocesos ha sido en el desarrollo de las energías renovables. El Gobierno y las empresas que conforman UNESA han diseñado una estrategia para eliminar del mapa las energías renovables. Así, en pocos meses y tras varios reales decretos, un sector, en el que éramos líderes mundiales, está al borde de desaparecer.

En este nuevo contexto aparece el fracking o fractura hidráulica. Apoyado por el Gobierno y el lobby de las energías sucias, podría suponer un freno importante para alcanzar, lo antes posible, un modelo energético sostenible, eficiente y 100% renovable.

La posición del gobierno ante la energía nuclear es otro de los frenos a las renovables. Una de las medidas a emprender en nuestro país es acordar el fin de la energía nuclear en España, que comenzará con el cierre de la central de Garoña por motivos económicos.

Ante esta situación, Greenpeace pide compromisos ambiciosos en la lucha contra el cambio climático: reducción de emisiones, medidas de ahorro energético y apoyo a las energías renovables. Estas medidas a su vez servirían para reactivar la economía española. Es necesario integrar la lucha contra el calentamiento global en el conjunto de políticas públicas.

En el ámbito internacional Greenpeace pide al Gobierno que apoye la protección del Ártico, la última frontera del planeta, en grave peligro debido a la explotación petrolífera y la pesca industrial a consecuencia del deshielo ocasionado por el cambio climático. De la protección del Ártico depende el futuro de todos, incluido el de España.

3.- Protección de los bosques. Greenpeace lamenta los recortes en prevención y extinción de incendios al tiempo que el Gobierno proyecta reformar la Ley de Montes, con cambios hechos a medida de algunos pocos intereses y no acierta en adaptar la normativa al nuevo paradigma en el que se desenvuelven los montes españoles. Queda por ver, además, si el texto se endurece aún más en el Senado para permitir la venta de montes de utilidad pública como planea la presidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal.

4.- Política pesquera: 
Greenpeace también pide al Gobierno que dé un giro radical a su postura en la reforma de la Política Pesquera Común y apoye la pesca artesanal sostenible, elimine la sobrecapacidad y permita recuperar los stocks pesqueros.

5.- Agricultura. Para Greenpeace es necesario un modelo basado en una agricultura sostenible. Sectores tan importante como la apicultura deberían ser tenidos muy en cuenta en este modelo. España es el mayor productor de miel y polen de la UE y en estos momentos las abejas se encuentran en peligro debido al uso de plaguicidas de alta toxicidad (como los neonicotinoides). Su prohibición en la Unión Europea es el primer paso para proteger a las abejas y hacía una agricultura sostenible y España, que se mostró a favor de esta prohibición, debe mantener su postura el próximo día 29 cuando tendrá lugar una segunda votación.

"La crisis se está usando como excusa para retroceder en la política ambiental. Sin embargo, es precisamente ahora cuando tenemos que cambiar el modelo y apostar por un futuro sostenible para nuestra costa, y nuestra pesca y agricultura. Además hay que apoyar un modelo energético que nos permita luchar del cambio climático y generar empleo sostenible", ha declarado María José Caballero,directora de Campañas de Greenpeace.