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El sector apícola de COAG, Greenpeace y Ecologistas en Acción exigen a la Comisión Europea la retirada de plaguicidas neonicotinoides

Estos insecticidas dejan residuos en el néctar y en el polen de las flores de los cultivos tratados y afectan al sistema nervioso de las abejas. En altas concentraciones, provocan parálisis y la muerte

Reportaje - febrero 21, 2013
Madrid, 21 de febrero de 2013. El sector Apícola de COAG, Greenpeace y Ecologistas en Acción exigen a la Unión Europea que retire de inmediato la autorización de comercialización de los insecticidas sistémicos neurotóxicos.

Apicultores y ecologistas reclaman además que se hagan los esfuerzos necesarios para que la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) complete la evaluación de riesgo de estas moléculas, una vez que existen ya suficientes pruebas de la alta toxicidad de estos plaguicidas. Las medidas propuestas son absolutamente insuficientes, debiendo incluirse de forma inmediata entre ellas la prohibición del uso de estas moléculas en pulverización en cualquier cultivo. Al mismo tiempo,  las autoridades europeas deben exigir a la industria que ponga a disposición de los agricultores otras alternativas e instrumentos de lucha contra las plagas que permitan avanzar en el desarrollo de una producción agrícola más sostenible y respetuosa con el medio ambiente.

La Comisión Europea está obligada a aplicar con el conjunto de los Estados Miembros de la UE medidas concretas que eviten el creciente declive de las poblaciones de abejas y otros polinizadores en Europa, una vez probada la toxicidad de los plaguicidas sistémicos neurotóxicos. Estas medidas de prevención y preservación de la cabaña apícola europea son fundamentales para garantizar que "las abejas melíferas puedan seguir desempeñando su vital contribución a la polinización en los cultivos y en la mejora y el mantenimiento de la biodiversidad (medio natural)". Los ciudadanos y la sociedad europea no pueden renunciar a su propia seguridad alimentaria, ya que el 84 % de la producción alimentaria depende estrechamente de la polinización desarrollada por las abejas, siendo la "actividad apícola un servicio medioambiental y un bien público estratégico que complementa y debe integrarse con la actividad productiva que realizan los agricultores". Como afirma la propia Comisión Europea "el continuo declive de las poblaciones de abejas y otros polinizadores podría tener graves consecuencias para los agricultores y el sector de la agroindustria de la UE".

Los estudios y evaluaciones realizadas por la EFSA sobre los usos autorizados de tres moléculas neonicotinoides (clotianidina, tiametoxam e imidacloprid), cuyos informes se hicieron públicos el pasado 16 de enero, se han producido a petición de la propia Comisión Europea, el Parlamento Europeo y el Consejo, tras un debate institucional que ha durado varios años, con el objetivo de actuar frente a los múltiples factores que "pueden contribuir y ayudar a mantener la salud y el bienestar de las abejas", entre ellas la evaluación de los riesgos de los plaguicidas, mitigando así el actual "síndrome de despoblamiento de las colmenas" (CCD) que azota la cabaña apícola europea. Las primeras conclusiones de la EFSA vienen a demostrar la alta toxicidad de estos plaguicidas sistémicos neurotóxicos para las abejas melíferas, denunciados en los últimos 15 años por los apicultores europeos ante las instituciones comunitarias y los Estados miembros.

Resulta totalmente inaceptable que las empresas multinacionales que fabrican estos insecticidas pretendan ahora, en una campaña pública de descrédito ante las instituciones comunitarias, devaluar las conclusiones de los informes de la EFSA con argumentos falaces "como la falta de datos, que los riesgos son potenciales o que los riesgos no están bien identificados".

Por el contrario, cada uno de los informes de la EFSA contiene un cuadro con una revisión de los problemas identificados en los usos autorizados de estas moléculas, diferenciándose claramente aquellos usos con una evaluación no finalizada, (por no disponer de datos suficientes), y aquellos en que el riesgo está identificado ya sea por presentar un alto riesgo en una evaluación de primer nivel o por existir un mayor nivel de estudios que indicaron un alto riesgo.

La finalización de la evaluación de riesgo para los usos y cultivos en que aún no hay suficientes datos, así como la evaluación de su uso en pulverización (autorizada también para los neonicotinoides, pero que de momento no se ha incluido en estos informes por la EFSA) vendrán a confirmar el elevadísimo riesgo medioambiental, para los polinizadores y otros insectos auxiliares, de estos insecticidas.




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