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Activistas de Greenpeace escalan el edificio más alto de Europa

Reportaje - julio 11, 2013
Seis escaladoras están ascendiendo por el edificio Shard de Londres, sede de Shell, para pedirle que no destruya el Ártico


jueves, 11 de julio de 2013

Desde primera hora de la mañana, un grupo de activistas de Greenpeace han evadido todos los controles de seguridad y accedido al edificio Shard de Londres, el más alto de Europa occidental. Seis escaladoras están subiendo el edificio, de 310 metros de altura, para desplegar una pancarta que refleja la belleza del Ártico y pedirle a Shell que no destruya este territorio único.

 
Desde primera hora de la mañana, un grupo de activistas de Greenpeace han evadido todos los controles de seguridad y accedido al edificio Shard de Londres, el más alto de Europa occidental. Seis escaladoras están subiendo el edificio, de 310 metros de altura, para desplegar una pancarta que refleja la belleza del Ártico y pedirle a Shell que no destruya este territorio único.
 
Este edificio ha sido elegido porque se eleva sobre las tres oficinas de Londres de Shell, incluida la sede mundial del gigante petrolero en el Southbank del Támesis. La multinacional lidera la fiebre del petróleo en el Ártico, con la inversión de miles de millones de euros en sus programas de perforación de Alaska y Rusia. A pesar del movimiento mundial que ha surgido para detenerlos, Shell se niega a abandonar sus planes.

Las voluntarias de Greenpeace han comenzado a escalar a las cuatro de la mañana y la acción durará todo el día. La escalada es libre (sin ningún tipo de ayuda), pero se fijan con cordajes de seguridad a medida que avanzan. Llevan la gran pancarta artística en sus mochilas y por la tarde se calcula llegarán a lo más alto.

El edificio Shard se encuentra entre las tres sedes de Shell y ha sido diseñado por el arquitecto Renzo Piano para asemejarse a un bloque de hielo, por lo que es el lugar ideal para que Greenpeace muestre su obra de arte.

Las escaladoras llevan en sus cascos cámaras que transmiten en directo, con vistas de pájaro su escalada.

Una de las escaladoras es Victoria Henry, de 32 años, una canadiense que vive en Londres. Antes de iniciar el ascenso, declaró:

"Vamos a tratar de colgar una enorme pieza de arte a 310 metros de altura para que Shell se lo piense dos veces antes de enviar sus plataformas al Ártico. Va a ser una acción muy dura, tensa, y puede que no sea exitosa, pero haremos todo lo posible por lograrlo. Millones de personas han pedido a Shell que abandone el Ártico, pero siguen  intentando perforarlo. Si llegamos a la cima podremos ver las tres oficinas de Shell en Londres por debajo de nuestras cabezas, nos estarán viendo. Tal vez entonces deje de ignorar el movimiento social en contra de ellos".

Y continúa:



"Cuando era niña me encantaban todos los programas sobre naturaleza de Attenborough, y cuando veía cómo algunas personas destrozaban estos hermosos paraísos vírgenes solo quería ponerme a gritar a los cuatro vientos. De esto se trata todo esto. Si podemos llegar a la cima de este rascacielos y hacer lo que planeamos, los principales ejecutivos de la Shell se asomarán fuera de sus ventanas y podrán ver cómo la belleza del Ártico se eleva por encima de sus cabezas".

Shell ha invertido cinco mil millones de dólares en su programa Ártico, pero después de una serie de contratiempos embarazosos (que incluyen una plataforma arrastrada a la costa y un incendio en uno de sus barcos de perforación) se vieron obligados abandonar sus planes de perforar frente a las costas de Alaska. Sin embargo, la compañía ha firmado un acuerdo con Vladimir Putin y la gigante petrolera rusa Gazprom para perforar el Ártico ruso, una región donde las normativas ambientales son laxas y los accidentes frecuentes.


jueves, 11 de julio de 2013

El edificio Shard se encuentra entre las tres sedes de Shell y ha sido diseñado por el arquitecto Renzo Piano para asemejarse a un bloque de hielo, por lo que es el lugar ideal para que Greenpeace muestre su obra de arte.

Otra de las escaladoras, la sueca de 29 años Sandra Lamborn, afirmaba antes de iniciar su ascenso:

"No se puede explotar con seguridad el Ártico, un derrame allí sería  devastador. La única razón por la que pueden perforar es por el cambio climático que está derritiendo la capa de hielo y pueden navegar por áreas que antes estaban congeladas. Por esto estoy aquí. Es una locura. Estamos trazando una línea en el hielo y decir a las compañías petroleras: hasta aquí habéis llegado".

Las escaladoras son de Reino Unido, Canadá, Suecia, Polonia, Holanda y Bélgica. Greenpeace está demandando que el alto Ártico, alrededor del Polo Norte, sea declarado Santuario Global, fuera de los límites de su explotación industrial. Más de tres millones de personas se han unido ya  a la llamada en savethearctic.org

Vídeo primeras imágenes:
http://www.youtube.com/watch?v=EaOtspsAy5E&feature=youtu.be

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