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Greenpeace pide a la industria atunera española que sea referente en sostenibilidad y abandone las técnicas de pesca destructivas

La organización ecologista reclama a la Unión Europea que adopte medidas para eliminar la sobrecapacidad de su flota y deje de apoyar al sector industrial

Reportaje - mayo 14, 2013
Greenpeace ha lanzado hoy el informe El largo viaje del atún. El papel de España como actor global en la industria pesquera y procesadora de atún. En este informe Greenpeace analiza la situación de la pesca global de esta especie y de la industria atunera en España, y pone el foco en las especies que se consumen en lata.

El informe pone de manifiesto que la falta de control, el ritmo de pesca actual y el uso de métodos no selectivos, como el cerco con FAD (dispositivos agregadores de peces por sus siglas en inglés) y el palangre industrial ponen en peligro el futuro de la pesca de túnidos. Las poblaciones reproductoras de atunes han disminuido un 52% y en algunos casos el descenso puede alcanzar el 80%.

Ante esta situación, Greenpeace demanda a la industria atunera que dé ejemplo y se convierta en un referente en sostenibilidad, para lo que debe abandonar métodos destructivas de pesca como el cerco con FAD en los próximos tres años, y combatir la sobrecapacidad mediante el compromiso de no invertir en nuevos buques. Además, debe garantizar la transparencia con la presencia de observadores en el 100% de las operaciones de pesca y que el 100% de los transbordos se realice en puertos. Por su parte, la industria transformadora debe apoyar los métodos de pesca sostenibles que beneficien a las comunidades locales y que no provengan de stocks mal gestionados ni sobreexplotados.

“Los pescadores sostenibles de España y otros países del mundo llevan mucho tiempo pescando de esta forma y demostrando que es posible, y en países como Reino Unido o Canadá están apostando por esta pesca para ofrecer atún a sus consumidores. España como líder en la industria no puede quedarse atrás” ha señalado Elvira Jiménez

Las principales flotas atuneras del mundo (entre ellas la española) se desplazan a todos los rincones del planeta para explotar este recurso, del que privan a los países ribereños. Sin embargo, muchos de los países costeros, donde tradicionalmente han operado flotas extranjeras, están ahora desarrollando sus propias pesquerías de atún y reclamando su acceso a ellas.

En este sentido, la normativa europea regida por la Política Pesquera Común y los acuerdos bilaterales de la Unión Europea con terceros países deben garantizar que la pesca que realice la flota europea sea sostenible y socialmente justa y no atender únicamente a los intereses de la industria.

“La Unión Europea tiene la responsabilidad de velar por el cumplimiento de las normativas internacionales de su flota y de impedir que aumente la presión pesquera sobre estas especies” ha declarado Elvira Jiménez, responsible de Océanos de Greenpeace. “El atún se consume en todo el mundo por eso es fundamental que sea sostenible no solo ambiental sino también socialmente, y que priorice el acceso al recurso a quienes pescan de forma sostenible”, ha añadido Jiménez.

La industria atunera española es partícipe en la dramática situación de las poblaciones de atún. España lidera la pesca y producción de conservas de esta especie en Europa y ocupa los primeros puestos a nivel mundial. A pesar de ser receptora de ayudas por parte de la UE, y de ser la gran beneficiada de los acuerdos pesqueros con terceros países, lejos de ser referente en sostenibilidad, la flota atunera industrial española emplea artes de pesca no selectivas, como el cerco con FAD (que supone el 80% de las capturas de la flota española de cerco en el Índico). Además, la industria española ha sido multada por pesca ilegal y continúa aumentando su capacidad con la construcción de nuevos barcos.

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