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El barco de Greenpeace sigue bajo control de las autoridades rusas

Activistas de Greenpeace piden la libertad de la tripulación en la embajada rusa en Madrid y en otros 30 países

Reportaje - septiembre 20, 2013
La tripulación del rompehielos de Greenpeace Internacional Arctic Sunrise sigue bajo la custodia de las autoridades rusas, después de que el barco fuera abordado por guardias armados ayer a las 17.00 horas mientras se encontraba en aguas internacionales.

viernes, 20 de septiembre de 2013

A lo largo de estas horas, Greenpeace no ha tenido ningún contacto con el barco que, al parecer, se dirige hacia el Este, en dirección al mar territorial ruso. Greenpeace no ha recibido ninguna información oficial de los posibles cargos de los que se le acusa, y a los activistas se les ha negado el acceso a cualquier asistencia jurídica o consular.

Esta mañana han tenido lugar concentraciones frente a más de 30 embajadas rusas de todo el mundo para pedir la libertad de la tripulación del Arctic Sunrise. En Madrid, una veintena de activistas han intentado sin éxito entregar un escrito al embajador de Rusia en España, que no ha querido recibirlos.

"La seguridad de los activistas sigue siendo nuestra prioridad y estamos trabajando para ver a qué nos enfrentamos. No han hecho nada para merecer este nivel de agresión pues hemos sido pacíficos en todo momento. En nuestra última conversación con el barco, la tripulación parecía animada y les llegan los mensajes de apoyo de miles de personas que junto a ellos nos oponemos a la destrucción del Ártico", ha declarado Ben Ayliffe, responsable internacional de la campaña Ártica de Greenpeace. "La amenaza real al Ártico ruso no viene de manos de la tripulación de nuestro barco Arctic Sunrise sino de la petrolera Gazprom, una de las compañías petroleras más imprudentes", subraya Ayliffe.

Según el informe de un medio de comunicación ruso, los trabajadores de la plataforma Prirazlomnaya de Gazprom han descrito la cápsula de seguridad de Greenpeace como "algo parecido a una bomba". En realidad la cápsula de seguridad, diseñada para proteger del frío a los activistas, mide 3 metros de largo y 2 metros de ancho, tiene colores brillantes y está marcada con logos de Greenpeace. Esta cápsula fue diseñada por el ganador del concurso, Rubén Bodewig, un estudiante de arquitectura español que superó a 350 participantes.

Vídeo de la cápsula

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Según los activistas que se encuentran a bordo, los agentes de las Fuerzas de Seguridad rusas forzaron la entrada a la sala de radio e infringieron serios daños a los equipos. Algunos activistas pudieron realizar entrevistas a través de un teléfono satélite desde el comedor del barco, donde la tripulación se encuentra retenida.


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