Panorámica de la selva en el río Xerua. Amazonia
Arco iris sobre el bosque húmedo del gran oso, río Lockhart Gordon, Columbia Británica, Canada.
En nuestros días, más de la mitad de la población mundial vive
en ciudades. Las poblaciones urbanas consumen el 75% de los
recursos naturales del mundo y generan el 75% de los residuos. Las
ciudades se han convertido en consumidoras de enormes cantidades de
recursos naturales y generadoras de impactos ambientales
masivos.
Ante estos hechos Greenpeace propone un decálogo que convertiría
nuestras actuales ciudades en urbes verdes y sostenibles. Entre sus
medidas contempla:
1.- Ahorro energético: La utilización eficiente y el ahorro
energético son el recurso energético con mayor potencial en las
ciudades. Con adecuado aislamiento y criterios bioclimáticos en el
diseño de edificios y en el planeamiento urbanístico se podría
evitar el uso de aires acondicionados. La demanda de energía para
climatización en edificios existentes se puede reducir en un 30-50%
y en edificios nuevos en un 90-95%.
2.- Impulso a la energía solar: Los tejados de nuestras
ciudades son excelentes lugares para la ubicación a gran escala de
centrales de energía solar fotovoltaica para producir electricidad
y captadores solares térmicos para producir agua caliente. Deben
generalizarse las ordenanzas solares que hagan obligatorios estos
dispositivos.
3.- Construcción sostenible: El diseño de los barrios debe
tener en cuenta el entorno. Debe potenciarse la utilización de
materiales en cuya extracción no se haya producido un deterioro del
medio ambiente, como la madera certificada FSC.
4.- Menos agua, ríos más limpios: El problema no es la
sequía, es el aumento sin límites del consumo de agua. Por ello
debe detenerse la promoción de actividades muy intensivas en el uso
del agua y promoverse un uso mucho más racional de este recurso
basándose en el ahorro, la eficiencia y la reutilización.
5.- Consumo responsable: La mayor parte de la producción de
alimentos termina en las ciudades. Los habitantes de la mismas
pueden influir en las formas de producción agraria y pesquera
rechazando los productos transgénicos, el pescado que proviene de
artes de pesca destructivas o demandando alimentos y productos
(limpieza, juguetes, textiles,...) sin sustancias químicas tóxicas
y utilizando papel y productos de madera respetuosos con los
bosques.
6.- Menos basura: Casi tres cuartas partes de lo consumido
por la sociedad industrial tarda menos de un año en convertirse
directamente en residuo. Hay que impulsar definitivamente la
recuperación de los materiales que hoy se convierten en basura a
través de medidas que impulsen las tres erres: reducción,
reutilización y reciclaje.
7.- Compostaje: La materia orgánica debe volver a la tierra
para evitar su progresivo empobrecimiento y el uso de abonos
artificiales. Por ello la parte orgánica de nuestras basuras puede
recuperarse a través de un impulso al compostaje.
8.- Transporte: Greenpeace propone una limitación del uso
del coche en las ciudades y que se promueva de manera preferente al
peatón, el uso de la bicicleta y el transporte público. En la
actualidad la mitad de los desplazamientos en coche se realizan a
menos de 3 kms. de distancia, y un 10% son para trayectos de menos
de 500 metros.
9.- Contra la especulación del suelo: La financiación de los
ayuntamientos españoles no puede seguir dependiendo de la expansión
constante y sin freno de la especulación urbana. Debe analizarse en
profundidad la insostenibilidad del actual modelo, para ponerle
freno.
10.- Participación ecologista: La presencia activa de
ciudadanos ecologistas en las ciudades es un beneficio para ellas.
Por ello es importante que las administraciones municipales
impulsen la participación de la sociedad en la defensa del medio
ambiente.