Activistas de Greenpeace protestan frente a las instalaciones ilegales que Cargill construyó en el río Amazonas. De aquí sale gran parte de la soja producida en selva deforestada y que acaba en las grandes cadeas de comida rápida y supermercados de Europa y Norteamérica. El ansia de soja barata de Cargill está arrasando la selva amazónica.
© Greenpeace / Daniel Beltrá