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Mostrador de pescado fresco en un supermercado

Mostrador de pescado fresco en un supermercado

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Algunos distribuidores han llevado a cabo un acercamiento detallado para desarrollar una política sostenible con objetivos y plazos claros para definir diferentes principios y aplicaciones a través de las categorías de sus artículos y así obtener productos pesqueros sostenibles.

Una buena política de adquisición de productos pesqueros sostenibles debería incluir todos los artículos que contengan pescado como ingrediente: frescos, congelados, marinados, ahumados, en lata; comida precocinada, comida de animales y productos para la salud como aceite de hígado de bacalao.  

Mientras que estas políticas son desarrolladas, los distribuidores pueden actuar dejando de vender las especies pesqueras que se encuentran en la Lista Roja de Greenpeace en su país. Algunas de estas especies están todavía sin sobreexplotar o bien pueden ser capturadas con técnicas de pesca menos destructivas o producidas usando métodos de acuicultura más sostenibles. Cuando se da este caso, los supermercados han de tener la posibilidad de demostrar que estas especies realmente provienen de una pesquería sostenible.

Implicando a los proveedores y desarrollando líneas de actuación

El éxito de una buena política sostenible de compra se basa en un  compromiso con los proveedores y una comunicación transparente de las fórmulas de adquisición de productos pesqueros que al distribuidor le gustaría desarrollar. Los grandes supermercados, interesados en desarrollar su sostenibilidad, pueden ayudar a los intermediarios a establecer objetivos y calendarios realistas y abastecerse de  productos pesqueros de fuentes sostenibles. Por ejemplo en el Reino Unido, Young's Bluecrest, uno de los mayores proveedores de supermercados, ha desarrollado su propia política de adquisución mientras ayuda a los supermercados a desarrollar las suyas.

Buscando alternativas sostenibles

Una vez que los distribuidores han definido qué es lo que entienden como productos pesqueros  sostenibles deben comenzar a buscar alternativas a los productos que vende.. No existe un consejo simple de dónde buscar soluciones ya que esto variará entre los distintos países y entre los diferentes supermercados.

Los supermercados comprometidos con los productos pesqueros sostenibles están trabajando con sus proveedores para encontrar nuevas especies y stocks. También están apoyando a las pesquerías tradicionales y locales, las cuales están usando o desarrollando prácticas más saludables.

En cuanto a la certificación de productos pesqueros, Greenpeace considera que actualmente no existe un sistema de certificación 100% fiable que garantice que todos los productos certificados, ya sean de pesca o que provengan de acuicultura, son sostenibles. Los principios de precaución y de aproximación ecosistémica  no están incluidos en la gestión pesquera.

Recomendaciones de Greenpeace

Greenpeace pide recuperar la salud de los océanos y trabaja para mejorar los modelos del comercio internacional de mercados pesqueros. Al mismo tiempo que los stocks disminuyen, la demanda de los productos procedentes de la acuicultura tales como langostinos, salmón, atún y otros productos pesqueros aumenta.

Las formas tradicionales de acuicultura suministran alimentos en áreas donde las necesidades de comida son graves, pero estas prácticas necesitan ser sostenibles. Sin embargo, la acuicultura no es la solución a la sobrepesca. Muchas de estas prácticas modernas hacen énfasis en una producción insostenible de especies por el alto valor de exportación de estas en los mercados. El rápido desarrollo y expansión de la acuicultura intensiva de especies como el salmón y los langostinos, por ejemplo, han dado como resultado una degradación del medio ambiente y el desplazamiento de la pesca y agricultura tradicional.

Además, la acuicultura insostenible impacta negativamente en el medio ambiente y la soberanía alimentaria de los países costeros donde se instala, bloquea el acceso a las tierras comunes utilizadas por las poblaciones locales para la pesca y la recolección de productos pesqueros y elimina las fuentes tradicionales de alimentación.

¿Cuáles son los principales problemas de la acuicultura?

La acuicultura insostenible puede devastar nuestros océanos y el medio marino e impacta en la alimentación y seguridad de las poblaciones locales.

Algunos ejemplos incluyen:

La extracción de especies marinas, incluyendo juveniles en libertad que son vitales para el crecimiento de los stocks, incrementando la carga de las poblaciones y teniendo una mayor implicación en la seguridad alimentaria.

Los peces que se utilizan para fabricar piensos que alimentan la producción son a menudo la principal fuente de alimentación para las poblaciones locales.

El vertido de deshechos orgánicos (que actúan como nutrientes fomentando un incremento de algas dañinas) y vertidos de efluentes tóxicos a los océanos.

La destrucción de los sistemas costeros, que desplazan a las comunidades y agotan los recursos naturales de agua dulce para la construcción de las balsas utilizadas en acuicultura. 

¿Qué tipo de acuicultura es sostenible?

No existe ninguna especie que sea sostenible como tal. La sostenibilidad de una explotación depende de la especie elegida, su alimentación y de sus ciclos de vida, así como de su metodología de cultivo. Sólo especies que son herbívoras, las cuales se reproducen en cautividad y cuyo cultivo no produce altos niveles de nutrientes, pueden ser cultivadas de manera sostenible.

Existe una serie de condiciones que tiene que cumplir un sistema de acuicultura para ser sostenible. Entre otras, puede ser sostenible si:

* Se está transformando hacia un sistema basado en la alimentación con plantas originadas de agricultura sostenible.

* No usa piensos o aceites obtenidos a través de pesquerías insostenibles y no representa una perdida neta en el rendimiento de la proteína de pescado.

* No usa juveniles capturados en libertad.

* Sólo cría en aguas abiertas especies nativas y lo hace en redes o sistemas cerrados.

* Si se crían especies no nativas, la actividad debe estar restringida al uso de tanques en tierra.

* No resulta un impacto negativo para el ecosistema en términos de vertidos y efluentes en las áreas de alrededor.

* No implica efectos negativos a las especies autóctonas (plantas y/o animales) o representa un riesgo para las poblaciones en libertad.

* No usa especies modificadas genéticamente.

* Usa densidades de stock que minimizan el riesgo de brotes y trasmisiones de enfermedades.

* No agota los recursos locales, por ejemplo, recursos de agua dulce y bosques de manglar.

* No amenaza la salud de los humanos. 

* Mantiene la economía a largo plazo y el bienestar de las comunidades locales.

¿Cómo pueden los consumidores estar seguros que los productos que compran provienen de acuicultura sostenible?

En la actualidad no existe un esquema de certificación que cubra todos estos factores esenciales para asegurar que los productos proceden de explotaciones de acuicultura sostenible. Es  responsabilidad de los distribuidores asegurar que los artículos que compran provienen de producciones que se adhieren a las condiciones descritas anteriormente. Los supermercados deben, hasta que exista un sistema de certificación fiable, comunicar a sus clientes la sostenibilidad de sus productos.

Poco a poco, los distribuidores deben cambiar sus proveedores para asegurar que sus productos cumplen todas estas condiciones. A no ser que los proveedores puedan asegurar que los productos provengan de operaciones sostenibles, ellos no deberían de comprarlos.

El informe de Greenpeace, La Industria Acuícola y de Engorde: un reto de Sostenibilidad, ofrece consejos a la industria de cómo avanzar hacia la sostenibilidad y facilita líneas a los distribuidores y proveedores de productos pesqueros de cómo asegurar que sólo compran productos de acuicultura de operaciones sostenibles.