Estas redes tienen forma rectangular. En la parte superior de la red se dispone de un número adecuado de flotadores que la mantienen en posición vertical, cuando se utiliza. En la parte inferior lleva una serie de plomos que ayudan a mantenerla verticalmente, contando además con un conjunto de anillos por los que pasa un cabo resistente, que se encarga de cerrar la red, formando un cerco.
Especies objetivo de esta pesquería
Cardúmenes de especies pelágicas (aquellas que pasan la mayoría de sus vidas a media agua, con poco contacto con el fondo marino) tales como el arenque, la caballa, y los atunes, y especies que se unen para reproducirse como el calamar.
¿Cómo funcionan?
Los peces son rodeados calando la red que al tirarla al agua uno de sus cabos queda a bordo de un bote auxiliar, que describe un círculo rodeando a la mayoría de las especies. En la parte superior de la red se dispone de un número adecuado de flotadores que la mantienen en posición vertical, cuando se utiliza. En la parte inferior lleva una serie de plomos que ayudan al mantenimiento vertical, contando además con un conjunto de anillos por los que pasa un cabo resistente, que se encarga de cerrar la red, formando un cerco.
Ventajas
Este método de pesca puede ser altamente específico, con muy pocas capturas accidentales, sobre todo cuando la especie objetivo son cardúmenes de una especie determinada.
Problemas
Algunas pesquerías de atunes calan sus redes utilizando dispositivos de agregación de peces hechos manualmente. Estos objetos atraen a un rango de especies, como los atunes, tiburones, tortugas y mamíferos marinos, los cuales se acercan a los dispositivos de agregación, atraídos por la protección y refugio y la posibilidad de proporcionarles alimento. Cuando las redes se calan en estos dispositivos de agregación, hay una alta tasa de capturas accidentales de juveniles de atunes y otros animales marinos.
En la región del Pacífico Este donde, usualmente, los cardúmenes de atún rabil se encuentran asociados a los delfines, las pesquerías de redes de cerco maximizan sus capturas por calar sus redes en manadas de delfines. Millones de delfines han sido matados a través de esta práctica, pero a partir de 1990, esta práctica se ha adaptado permitiendo a los delfines escapar vivos, teniendo también bajas tasas de capturas accidentales de otros organismos marinos. Sin embargo, la persecución y pesca de delfines puede resultar en muerte de delfines debido a su estrés psicológico, daños producidos por las redes y muertes de crías al resultar separadas de sus madres.