Los activistas de Greenpeace se suben a la red de un barco arrastrero español que pescaba en las profundidades marinas del Atlántico Norte. Greenpeace está protestando contra la destrucción causada por esta práctica de pesca y exigiendo una moratoria de la O.N.U
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Madrid, España —
Las asociaciones de armadores Anamer y Anavar han presentado ante la Audiencia Nacional una querella contra Greenpeace por las acciones pacíficas de protesta que activistas de la organización ecologista internacional realizaron en el año 2004 contra buques arrastreros de profundidad, para denunciar los graves impactos de este tipo de pesca sobre los fondos marinos.
La querella de los armadores está dirigida contra Juan López de Uralde,
director de la organización en España, María José Caballero,
responsable de las campañas en defensa de las costas y Sebastián
Losada, responsable de las campañas de pesca.
Greenpeace denuncia que las embarcaciones que llevan a cabo la pesca de
arrastre son capaces de pescar en cañones abisales y en escarpados
lechos marinos. Para capturar una o dos especies que son el objetivo de
su actividad, los arrastreros desplazan por el fondo marino redes
inmensas equipadas con grandes placas de acero y pesados rodillos que
revuelven y pulverizan todo a su paso. Los frágiles ecosistemas
abisales no tienen posibilidad alguna de sobrevivir al envite de estas
excavadoras submarinas despiadadamente efectivas: son arrasados de
manera similar a lo que sucede con la tala de las selvas tropicales.
“En el actual contexto de saqueo sistemático de los océanos, nos
preguntamos por qué la Audiencia Nacional investiga a Greenpeace, y
permanece impasible ante las múltiples agresiones que sufren nuestros
mares”, ha declarado Juan López de Uralde, director de Greenpeace, e
imputado en la querella de los armadores.
Los fondos marinos que están siendo destruidos por la pesca de arrastre
son el hábitat de cientos de especies absolutamente desconocidas para
la ciencia; la pesca industrial ha llegado a estos ecosistemas antes de
que lo haga el mundo científico. Por este motivo, Greenpeace demanda
una moratoria internacional del arrastre de fondo, y reclama una
protección efectiva de los fondos marinos.
El arrastre de fondo en alta mar está llevando al agotamiento cada una
de las especies que explota. No hay más que echar un vistazo al estado
de los caladeros explotados por estas flotas para darse cuenta de hasta
que punto se trata de una práctica insostenible. Desgraciadamente los
Gobiernos siguen sin hacer caso a las recomendaciones de los
científicos y están más preocupados de favorecer a la industria
pesquera que de conservar los ecosistemas marinos", ha declarado
Sebastián Losada, responsable de pesca de Greenpeace.
La presentación de esta querella de los armadores coincide con el
inicio por parte de Greenpeace de una nueva campaña contra la pesca
destructiva. En esta ocasión, los ecologistas denunciarán los
impactos de la pesca pirata.
— Greenpeace