Estás en:
El capitán del barco de Greenpeace, Rainbow Warrior, Joel Steward lanzando una flor por el 17 aniversario del hundimiento del Rainbow I.
Ampliar imagen21 de julio de 2007.-
Soy Joel Stewart, capitán del Rainbow Warrior. Comencé a trabajar con Greenpeace en 1989 como capitán de este mismo barco, y luego para otros barcos de Greenpeace. Antes estuve trabajando en el pasado en barcos comerciales de pesca y de carga en Alaska.
Muchas veces la gente me pregunta si nuestra trabajo es peligroso, y tengo que contestar que el riesgo es para todos nosotros, todo ser humano, porque el riesgo al planeta como el cambio climático y la pérdida de biodiversidad es una amenaza para todos. Siempre tratamos de hacer la vida a bordo con el mínimo riesgo. Hacemos mucho entrenamiento pero el trabajo más duro es entrenar al mundo y calcular los riesgos en nosotros si no hacemos algo para para bajar las emisiones de CO2.
Algunas personas personas piensan que nuestro trabajo es muy idealista, pero para sobrevivir tenemos que actuar y para ser realistas tenemos que tomar pasos inmediatamente para cambiar el sistema energético.
Creo que debemos abandonar la dependencia al petróleo que ha llevado no solo al planeta a una situación insostenible, sino que ha provocado guerras como la de Irak . Es muy difícil para una sola persona pero lo que podemos es presionar a los gobiernos. Lo que debemos insistir es que nuestros gobiernos se muevan de una economía basada en el petróleo con una base de energía renovable y sostenible.
El hundimiento del primer Rainbow Warrior fue un acto de terrorismo de estado y eso sigue pasando. Y yo no quiero eso y por eso sigo aquí, trabajando para Greenpeace. Por eso todos levantamos la voz contra eso para recordar por qué estamos aquí, porque no pasamos con la represión en el mundo, nos levantamos por lo que creemos. Tenemos que quitar la guerra, la extinción de especies, gente matándose en guerras entre hermanos. Tenemos que recordar que estamos a bordo de un barco de Greenpeace. Vamos a levantar la voz y no vamos a dejar a los gobiernos a apoyar empresas grandes que están destrozando el planeta. Nosotros aquí en Greenpeace tenemos que levantar la voz y decir que no vamos a aguantar esto.
20 de julio de 2007.-
Valeria Botte Coca, voluntaria y coordinadora del equipo de Diálogo Directo en Barcelona
Desde mi primer día en el Rainbow me interné en la cocina donde ayudo a Patricio y a Simona a preparar la comida al ritmo de los Fabulosos Cadillacs.
Empezamos a las 9:30 a preparar el almuerzo que se sirve a las 12 hs y luego nos ponemos en marcha nuevamente a las 15:30 hs para que la cena este servida a las 18hs, Acá en Palamós a las 18hs hay un sol que raja la tierra pero la vida en el barco empieza muy temprano y tenemos un público muy puntual para cenar. Es el horario del norte de Europa. Aunque en estos días es normal ver después de las 22hs a algún español o latino americano picando algo en la cocina, sobre todo si lo que sobró son milanesas o bombas de papas.
El día que llegué al barco con toda la euforia y con la idea de vivir la “vida a bordo” me apunte a una guardia nocturna sin dudarlo de 4 a 8 am!; y con la intención además de ayudar luego con la limpieza de 8 a 9 hs que se hace cada día en el barco. Hacerla fue emocionante la verdad, para mi por lo menos que no tenia mucha idea de barcos, para no decir ninguna.. Estuve en el puente de mando y hacía un recorrido cada hora por sitios estratégicos para vigilar que no nos estemos incendiando ni hundiendo. La primera ronda que hice fue toda una aventura a las 5 am con una linterna por los rinconcitos huecos y escaleritas, que podían ser tranquilamente escenarios de películas de terror. Ya después del amanecer empezaba a subir gente a cubierta o había quien hacía tai-chi en el puerto. Me ayudaron a izar las banderas del barco, la holandesa, la española, la catalana, la propia de greenpeace, quizás estas banderas representan un poco la unión de gente de tantos países con una convicción en común. EL Rainbow es como un pequeño planeta donde se convive y se cuida de los demás y de su entorno. Se trabaja en equipo porque sino el barco no sigue adelante.
En un mundo tan dividido como en el que estamos en la actualidad me pregunto si extendiésemos la filosofía Rainbow un poco, si hiciésemos de cuenta que vamos en un barco, que existe un solo mar, y que si no cuidamos de el no vamos a poder seguir adelante, porque es nuestra vía, nuestro recurso para seguir.
Que pasaría si nos diésemos cuenta de que hay solo un planeta y que es el deber de todos unirnos en esta lucha para defenderlo. Quizás ya no haría falta que el RW navegase, se imaginan? el museo de greenpeace, cuando hacía falta detener la destrucción del planeta, en el que ahora podemos navegar y ver la población de atún rojo totalmente recuperada, un mar libre de residuos y plásticos, ya no hay barcos que arponeen ballenas, ni derrames de petroleo en alta mar.
Este fue uno de mis pensamientos mientras estaba de guardia esa noche..... yo creo que es posible y seguramente no soy la única...
Ya a las 8hs terminé mi guardia, pero estaba que me caía de sueño, como se podrán imaginar no participé esa mañana en la limpieza matutina, me fui a dormir, para poder despertarme a media mañana... y empezar otro gran día en el Rainbow al ritmo de los fabulosos Cadillacs.
19 de julio de 2007.-
Araceli Segura, departamento de Voluntariado de Greenpeace, a bordo del Rainbow Warrior.
A lo largo de estas jornadas centenares de personas de todas las edades han ascendido por la pasarela metálica que conduce a la cubierta del Rainbow Warrior para realizar la visita guiada que les proponemos en la que explicamos tanto las características del barco como la vida a bordo y las campañas que se realizan en él.
El esfuerzo que supone se ve recompensado con creces cada vez que una de estas personas antes de regresar al muelle nos da la mano, o nos sonrie, deseandonos buena suerte en nuestro trabajo. No es solo buena educación, este barco es algo más que una cascara metálica, las personas que han vivido en él han dejado la impronta de su voluntad de mejorar la vida en este planeta, y esto lo percibe cualquiera en cuanto pone un pié en la cubierta.
Ahora, después de actividades públicas en Valencia, Barcelona y Palamós, las esperanzas y energía de todos nuestros visitantes viajarán a bordo del Rainbow Warrior hasta lugares lejanos del mundo y servirán para cerrar centrales nucleares, conservar nuestros bosques primarios o crear reservas marinas.
Gracias a todos los que habéis venido y habéis recargado el barco.
Imagen del Rainbow Warrior y al fondo el macrohotel del Algarrobico, situado dentro del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. Greenpeace ha hecho una pintada gigante que dice "HOTEL ILEGAL".
Raúl Gómez, campaña de Océanos a bordo del Rainbow Warrior.
Hola. Viajar en un barco de Greenpeace es una experiencia única y cuando se trata del Rainbow Warrior es aún más especial. No es sólo su belleza, sobre todo cuando viaja con todas las velas desplegadas, sino que le rodea un aura que emana de la leyenda de los nativos norteamericanos Cree de la que procede su nombre.
No en vano es nuestro buque insignia. Es, además, en los barcos donde adquiere mayor sentido la frase que tantas veces habréis oído o leído que dice que Greenpeace es una organización internacional. En la tripulación actual del Rainbow hay gente de Alemania, Italia, Francia, Holanda, España, Líbano, Canadá, Australia... Todos por una misma causa, la defensa de nuestro hermoso planeta.
De estos días en los que he estado embarcado recorriendo nuestras costas (Sagunto, Cullera, el Cabo de Gata, Ibiza y Barcelona) quiero destacar especialmente dos momentos:
El primero tuvo lugar en el monkey island, que es el nombre que se le da al techo del puente de mando. Si veis una foto aérea del barco lo reconoceréis por el enorme símbolo de la paz que tiene pintado. Una noche deliciosa, sin luna, y aprovechando que navegábamos a vela y la botavara estaba desplazada a babor, nos subimos allí varios a contemplar un impresionante cielo estrellado, ajeno a la contaminación lumínica que nos suele privar de este espectáculo. La suave brisa y la amena conversación mecida por las olas del Mediterráneo nos envolvieron en una paz difícil de transmitir. Todos nos sentíamos tremendamente afortunados por poder estar ahí.
El otro momento que quería destacar tuvo lugar la tarde siguiente a la acción en la que pintamos sobre la fachada del hotel de El Algarrobico y con letras de tres pisos de altura un mensaje que muchos miles de personas hubieran querido pintar: HOTEL ILEGAL. Navegando por el Mediterráneo, embriagados aún por la emoción de la acción e inspirados por la canción Mediterráneo de Joan Manuel Serrat, nos juntamos varios y escribimos una letra alternativa a la del maestro catalán para crear nuestra propia versión: Defiendo el Mediterráneo. Para su plena comprensión debe cantarse con la música de la canción de Serrat.
Quizás porque el pu** hotel
sigue instalado en la playa
y escondido entre patrañas
nos dicen que es muy legal
que ese trozo litoral
no está en el Cabo de Gata.
Y amontonada en la arena
tengo mi rabia y mi pena.
Yo
que en la piel tengo el sabor
salado de tanto barco
hoy preparo un desembarco
con cinco zodiacs al mar
activistas a pintar
con los rodillos en alto
y con la negra pintura
denuncio su envergadura.
Tus ladrillos espantosos
muy pronto serán despojos
escombros pa hacer caminos.
Soy pintor soy activista
tengo un poquito de artista
y un mucho de pancartero.
Que le voy a hacer si yo
defiendo el Mediterráneo
defiendo el Mediterráneo.
Un saludo a todas y todos y no olvidéis ser generosos con el Mediterráneo como él lo es con nosotros.
Sebastián Losada, responsable de la Campaña de Océanos y Pesca de Greenpeace, a bordo del Rainbow Warrior.
6,4 millones de toneladas de basura arrojados al mar cada año, la mayor parte plásticos. Y el 80% proviene de tierra firme. Un estudio realizado por investigadores franceses en el Golfo de Leon encontró basura hasta a 1.400 metros de profundidad, supongo yo que porque no pudieron alcanzar zonas más profundas. Lo hemos denunciado hoy desde el Rainbow Warrior,
que se encuentra en Barcelona como parte de la campaña "Recuperemos el Mediterráneo".
Las propiedades que han hecho de los plásticos un material de gran éxito en nuestras sociedades, su resistencia y duración, los convierten precisamente en un enemigo terrible cuando se convierten, inevitablemente en un residuo. El Mediterráneo no sólo se vacía de atunes, focas, o tortugas marinas. Según los datos disponibles va a la cabeza en cuanto a presencia de plásticos en sus fondos.
Nuestra cultura de usar y tirar en tierra firme está pasando factura en el mar. Aquí y en todo el mundo.
Cuando hablo de este tema, el de los plásticos, tampoco puedo dejar de pensar en las visitas que he realizado a países de África Occidental, como Senegal o Guinea Conakry. Algunas costas africanas se han convertido en un mar de plásticos. No existe una cultura acostumbrada a materiales no biodegradables. Hasta hace pocos años, lo que cualquiera tiraba a la calle se degradaba en unas pocas semanas. Ahora ya no es así, y las deficientes (y frecuentemente inexistentes) infraestructuras de muchos países hacen que el creciente uso de plástico en estos países los conviertan en una receta para el desastre.
Pero el hecho de que nosotros sí dispongamos de infraestructuras no nos ha librado del problema. Pensemos también que durante el verano, posiblemente el Mediterráneo soporta una de las mayores densidades de población en la franja costera en todo el mundo, con lo que esto acarrea de producción de residuos.
La solución pasa por afrontar los residuos en el mar desde su origen (políticas de residuo cero), incrementar las operaciones de limpieza de la costa y el lecho, mejorar los sistemas de depuración o poner en marcha políticas educativas y de sensibilización. Recordemos que para mucho usos de los materiales desechables existen alternativas más sostenibles, que hay plásticos biodegradables,...
El domingo es el día de descanso de toda la tripulación del barco. Después del cambio de rumbo, la visita a la zona afectada por el vertido del buque Don Pedro en Ibiza y la llegada a Barcelona, la tripulación tiene día libre y el blog también!
Hola, soy Madeleine, la primer oficial del Rainbow Warrior.
Trabaje con Greenpeace desde 1995 cuando yo fui a Muraroa Atoll contra las pruebas nucleares. Fue uno de los mas impresionante momentos en mi vida. Algo yo nunca puedo olvidar. Ahora estamos defendiendo el mediterráneo. El mar pequino en tamaño pero enorme en significante. Una ojo azul entre los civilizaciones antiguas y modernas. La vida de este mar es la responsibilidade de todos de los vecinos. Esperamos que Greenpeace puede hacer un espíritu de comunidad por proteja nuestra mar.
Normalmente vivo en Tasmania, la isla verde en la sur de Australia. Es un lugar muy lindo y salvaje con bastante bosques, animales distinto (por ejemplo el diablo famoso) y playas límpias. Yo sé que tengo mucha suerte a vivir alla. Pero hay problemas en todas los esquinas del mundo. Cuando estoy en Tasmania estoy muy ocupado con los "greenies" luchando
por los derechos de la naturaleza. Hoy estábamos en Ibiza, una isla famosa por la belleza natural. Que pena el accidente con el ferry que se fundo. El mar brille con aceite y las playas y rocas están negra. Seguramente bastante animales están sufriendo. Yo sé que fue un accidente pero es una razón más para hacer mas protección de nuestra mar preciosa. Estoy siempre alegre trabajar con Greenpeace España. Ellos tienen mi respecto.
13 de julio de 2007.-
Marta García, departamento de Participación de Greenpeace, a bordo del Rainbow Warrior.
El Rainbow Warrior atracó en Sagunto a las 17h de un caluroso domingo día 8 de Julio. Para los que íbamos a esperar al barco desde Madrid el día empezó muy temprano, 5 de la mañana en la oficina de Madrid. El equipo con los ojos aún a medio abrir nos montábamos en la furgoneta rumbo al encuentro con el barco.
Al llegar empezaron las sorpresas, el barco no atracaría hasta unas horas más tarde, pero nadie podía decirnos nada con exactitud. Comienzan las horas de espera que empiezan a ser habituales en los puertos españoles... Pero, ¿sabéis? da igual las horas que esperas, cuando ves aparecer los mástiles del barco sabes que todo el esfuerzo y horas de trabajo de las semanas anteriores han merecido la pena. Y da igual si es tu primera vez en el barco o has estado embarcado unos meses, como ocurre en mi caso, los pelos se te ponen como escarpias y la emoción se apodera de tí. Y llega ese momento interminable en el cual parece que el barco no va a atracar nunca para que la pasarela se instale y puedas dar un abrazo a los que están embarcados.
Y de esa emoción os quiero seguir hablando. Aquí empezaron a materializarse todos los despliegues de medios que teníamos preparados para este tiempo del barco por aguas españoles. La compra de comida, las cartas naúticas, la coordinación entre decenas de personas que sin conocerse trabajan en equipo por una causa común, las más de 700
personas que vinieron a visitar el barco sin ni tan siquiera haber podido anunciarlo, porque no teníamos permiso del puerto para realizar jornadas de puertas abiertas. Gracias a todos los voluntarios de los distintos grupos que vinieron a visitarnos y ayudarnos con todo esto, porque ya sabéis que sin vosotros Greenpeace no sería posible. Es increíble hacer un tour por el barco con un grupo de 10 personas que miran emocionados hacia todos los lados. Te hace recordar porque estamos aquí y que lo que hacemos vale la pena. Que somos la palabra, la voz y los actos de mucha personas que nos dan su apoyo... Animaos a visitar un barco de Greenpeace cuando tengáis ocasión.
Ayer el día empezó aún más pronto, a las 4 de la mañana una parte de la tripulación se despertó para manejar el barco rumbo a Carboneras, el resto a las 5, allí habíamos hecho una "reserva" en un hotel Ilegal. Era una cita con el Cabo de Gata. Era un una cita obligada para recordar que no nos olvidamos. Un año y medio después volvíamos con más ganas aún sin cabe a El Algarrobico, para pedir su demolición.
Formábamos un equipo de 50 personas entre activistas y tripulación del Rainbow, 5 zodiacs, y los 6 prismáticos que observaban atentamente desde el barco como las letras iban apareciendo lentamente sobre el hasta entonces blanco impoluto del hotel ilegal.
Yo vi desde el barco como se desarrollaba todo con uno de esos prismáticos. Pude observar la increible llegada a la playa. La ola que volteó las zodiacs. Y una multitud de chalecos amarillos subiendo por el interior del hotel y asomando por las terrazas para empezar a pintar. Y varias veces a lo largo del día tuve ganas de lanzarme e ir nadando
hacia la orilla. Estaba tan orgullosa. Mis felicitaciones más sinceras a todos lo que participaron en esta acción porque fue aún más increible de lo que pensamos.
Ahora sólo falta que se haga justicia con el medio ambiente y se dictamine la demolición del hotel. Porque recordar que este hotel ilegal no es sólo un montón de ladrillos. Es el símbolo de la destrucción del Mediterráneo Su demolición es el icono de la justicia, porque será el inicio de la recuperación del Mediterráneo.
Activistas de Greenpeace hacen una pintada gigante que dice "Hotel Ilegal" en el macrohotel del Albarrobico dentro del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar.
12 de junio de 2007.-
Mario Rodríguez, director de Campañas de Greenpeace a bordo del Rainbow Warrior.
Nos dirigíamos a bordo del Rainbow Warrior desde Valencia hacia Almería para proseguir con nuestra campaña por la recuperación del Mediterráneo. Me impactaba el contraste entre la inmensidad azul del Mediterráneo a babor y el monótono gris de de la costa dominado por una expansión urbanística sin control a estribor. La dunas, pinares y playas que antaño configuraban el paisaje litoral mediterráneo habían dado paso a las urbanizaciones, lo puertos deportivos, los paseos marítimos, los campos de golf y las playas artificiales, regeneradas con arenas de los fondos marinos que van deforestando las praderas submarinas de Poseidonia oceanica, los pulmones del mar.
En la madrugada del jueves 12 de julio, ya cerca de Carboneras y frente al Parque Natural del Cabo de Gata el paisaje era distinto, naturaleza en estado puro. Sin embargo, unas millas naúticas más allá me sobresaltó la esperpéntica imagen de una mole de 21 pisos y mas de 400 habitaciones. Era un viejo conocido, el Hotel de El Algarrobico. Ejemplo de descordinación entre las administraciones a la hora de proteger el patrimonio natural de todos frente a la codicia de unos pocos. Ejemplo de incumplimiento de los mandatos judiciales de paralización cautelar de obras. Era hora de actuar de nuevo para que la opinión pública supiera lo que estaba pasando y para que las administraciones se coordinen de una vez, expropien el hotel y procedan a su demolición. La ciudadanióa necesita de símbolos como este para creer que las administraciones velan de verdad por el patrimonio natural común.
Por ello, cuando iniciamos la acción de protesta y las cinco lanchas con que cuenta el buque insignia de nuestra organización sorteaban las olas a velocidad de vértigo para depositar a nuestros activistas en la playa e iniciar el graffiti gigante sobre la fachada principal del hotel me invadió una sensación de euforia y de indignación a la vez. El hotel es ilegal y las administraciones continúan mareándonos con incomprensibles procedimientos burocráticos que dilatan su demolición y que sin embargo permitieron en el pasado que este esperpento de ladrillo y hormigón perturbase el paisaje del Parque Natural del Cabo de Gata.
Eran las tres de la tarde y una pintada gigante de mas de 1.200 metros cuadrados cubría una buena parte del hotel. Se podía leer desde muchos kilómetros de distancia y millas naúticas una verdad incuestionable: HOTEL ILEGAL, para que a nadie se le olvide. Tras más de ocho horas de faena terminábamos la acción de protesta. Se oían las sirenas del Rainbow Warrior y los activistas de Greenpeace salían satisfechos de trabajo realizado. Ahora a por la siguiente. Ibiza está en nuestra mente, el Rainbow ya ha puesto rumbo a la isla, sus playas teñidas de negro y sus aguas llenas de fuel nos esperan.
Imagen de la tripulación del Rainbow Warrior durante la ofrenda floral realizada con motivo del 17 aniversario del hundimiento del Rainbow I.
Hola amigos/as!!
Soy Pilar, una voluntaria del grupo local de Valencia, que he tenido la suerte de embarcarme por unos días en el Rainbow Warrior. Como ya sabréis el barco estaba anteayer en el Puerto de Sagunto y como yo estaba libre me pidieron que les hiciera algunos favorcillos como recoger a la prensa en el aeropuerto o acompañar al cocinero a hacer la compra, entre unas cosas y otras me vi con el pasaporte entre los dientes y perteneciendo a la tripulación como marinera por unos días! El pasaporte es necesario porque cuando te alejas 14 millas de la costa ya estás en aguas internacionales y te lo pueden pedir.
Además de la tripulación tambión están embarcados algunos compañeros de la oficina y periodistas de distintos medios, pero ellos tienen que hacer su propio trabajo, en cambio yo me he puesto a las órdenes del Contramaestre para que me de trabajo. Ayer me tuve que habituar al balanceo del mar y, la verdad, no “curré” mucho, ayudé un poco en la limpieza interior del barco, barrer, pasar el mocho, recoger el comedor...
Mi primer día como marinera coincidió con el 22 aniversario del hundimiento del primer Rainbow Warrior, por la tarde hubo una ceremonia, el capitán dijo unas palabras y luego tiramos flores por la borda... fue muy emotivo el discurso del capitán, recordó el acto de terrorismo que hubo contra nuestro barco, la muerte del compañero fotógrafo, y la de otros compañeros durante otras acciones, habló del desastre de las guerras actuales y del espíritu pacifista de Greenpeace, pero a la vez de rebeldía ante lo que no estamos de acuerdo.
Hoy ya tengo la piel curtida por el sol y el salitre y me han dado mi primera tarea, hacer los buggy wrinkles, una especie de pompones que se ponen en las cuerdas... ups, perdón... cabos, para que no se rompan al rozarse. Así que estoy en el extremo de la proa, en compañía del delfín, y atando tiras en un trabajo mecánico y relajante, si miro enfrente veo solo mar, si miro para atrás veo la costa levantina, a mi izquierda el barco y a mi derecha el delfín. No me importaría quedarme durante más tiempo...
La vida a bordo es muy sencilla, nos levantamos muy, muy temprano, pero también nos acostamos pronto, yo anoche dormiría como unas diez horas. El despertador general es un miembro de la tripulación que está de guardia y que va de camarote en camarote llamando a la puerta y diciendo: Good morning, seven thirty. El desayuno es de 7,30h a 8h, cada uno se sirve lo que quiere, café, te, tostadas, cereales, fruta..., y de 8h a 9h es la limpieza general del interior. Luego se trabaja hasta las 10h, que es el coffe time, de nuevo a trabajar hasta las 12h, lunch time (hora de comer). Tenemos un cocinero argentino que cocina de maravilla!!! Y, sin siesta, esto es algo que se podría mejorar... jeje, volvemos a trabajar hasta las 17h, que se da por finalizada la jornada laboral, aunque hay guardias de 4 horas, desde las 17h hasta las 8h. A partir de las 17h cada uno ya hace lo que quiere, retirarse al camarote a descansar, tomarse una cerveza en cubierta... ayer por la tarde vimos la puesta de sol, espectacular! Lo del amanecer me lo estoy pensando, quien sabe, igual esta noche....
La organización ecologista ha visitado la zona con el Rainbow Warrior y ha desplegado desde las zodiac pancartas con los lemas “Sondeos No” y “Recuperemos el Mediterráneo”. Greenpeace rechaza la realización de sondeos de gas frente al Parque Natural de la Albufera
Maria José Caballero es la responsable de la campaña de Océanos y Costas de Greenpeace.
El Rainbow Warrior zarpaba del puerto de Sagunto una hora más tarde de lo previsto con destino a las costas de Cullera, a unos cinco kilómetros se encuentran el vértice de la zona de sondeo "Albufera", una de las tres donde la empresa británica MedOil quiere realizar exploraciones en busca de gas. Tras unas tres horas de travesía con buen tiempo pero poco viento, llegamos a nuestro destino.
Mirar hacia la costa de Cullera nos muestra un continuo de edificios de formas y colores imposibles y algún tramo de arena sin edificios detrás. La desembocadura del Júcar, libre hasta el momento de edificaciones, pero amenazada de muerte por el proyecto urbanístico conocido como el "Manhattan de Cullera", más de treinta rascacielos que desfigurarán
completamente este paisaje.
Mirando para el otro lado, sólo el mar, azul y muy limpio. El tiempo decidió
acompañarnos y el viento, que comenzó a soplar, nos permitió izar las tres velas
del Rainbow Warrior. Una vez que los periodistas subieron al barco, emocionados por estar a bordo de este navío tan especial y único, comenzamos a poner las lanchas en el agua. Estabamos dentro de la zona de explotación, que todavía no ha sido autorizada por el Ministerio de Industria, intentando imaginar qué diferente se verá si finalmente se autorizan los sondeos en el área de 238.000 hectáreas submarinas, ahora habitados por cientos de especies de plantas y animales que sufrirán graves daños y se verán desplazados de la zona.
Las lanchas desplegaron una pancarta donde podía leerse "SONDEOS NO" y el Rainbow Warrior portaba en su costado de babor otra con el lema "RECUPEREMOS EL MEDITERRANEO". Es una llamada de atención antes de que sea demasiado tarde, todavía no se ha producido el daño y el Mediterráneo lanza casi a diario llamadas desesperadas de auxilio.
Toda la tripulación a bordo del Rainbow, de una veintena de diferentes
países, muchos de los cuales nunca habían navegado por el Mediterráneo, están
enamorados de esta vieja masa de agua y, después de hoy, están todavía más convencidos de que merece la pena dejarse la piel luchando por su futuro.
El Rainbow vuelve al Mediterráneo
9 de julio de 2007.- Juantxo López de Uralde, Director de Greenpeace
Contar con el Rainbow Warrior para nuestra campaña en defensa del Mediterráneo es un lujo. Las marcas de tantos años de trabajo en defensa del medio ambiente y de la paz están presentes en todo el buque, y se nota el bagaje de su historia. Sin embargo, sigue siendo la mejor herramienta para Greenpeace. Su llegada a nuestras costas ha sido un acontecimiento, con polémica incluida por la negativa de Americas Cup (ACM) a permitir la realización de una rueda de prensa en Valencia, lo que nos ha llevado a iniciar la campaña en Sagunto.