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La principal conclusión de este documento es que el proyecto de ley, si
no se modifica durante su tramitación parlamentaria, no supondrá un
verdadero avance para impedir que las armas españolas lleguen a
destinos equivocados, incluyendo países donde se violan los derechos
humanos o inmersos en situaciones de pobreza.
“Elevar
a rango de ley la normativa sobre comercio de armas es un avance
importante. Pero si la ley no mejora sustancialmente la transparencia
de la información oficial sobre esta materia y no deja claros los
criterios para autorizar o no las exportaciones, no supondrá ningún
cambio importante sobre la situación actual”, afirman las
organizaciones.
En la actualidad no es posible saber qué se ha
vendido exactamente desde España a un determinado país, cuál será el
uso final del producto exportado, ni cómo se interpretan los criterios
del Código de Conducta de la Unión Europea sobre exportación de armas,
según el cual no deben exportarse armas a países con graves violaciones
de derechos humanos, en situación o riesgo de conflicto armado o cuando
haya riesgo de desvío, entre otras situaciones.
Tampoco es
posible saber con qué garantías cuenta el Gobierno al autorizar una
venta de que la misma no tendrá un impacto negativo en el país de
destino o en un país tercero, y por qué se deniega una licencia de
exportación. Además, las actas de las reuniones de la JIMDDU1, el
organismo interministerial que decide sobre las transferencias de
armas, continúan siendo secretas.
Esta situación es la que ha
permitido que entre los destinos habituales de las armas españolas de
los últimos años se encuentren países como Colombia, Israel, Marruecos,
China o Indonesia, entre otros. En algunos de estos países se cometen
graves violaciones de los derechos humanos. Algunos de ellos están
sumidos, desde hace décadas, en conflictos armados y en otros impera la
pobreza.
“Esta Ley no debe ser una ley “colador” que permita
las transferencias de armas a destinos equivocados. Si hay voluntad
política para ello, hay muchos aspectos de la ley que pueden ser
reforzados, siguiendo el ejemplo de las mejores prácticas de otros
países. Esta es una oportunidad única para que España tenga la
mejor ley de comercio de armas”, añaden las organizaciones.
El
informe que hoy se presenta analiza el proyecto de ley del Gobierno,
compara la legislación y la práctica en materia de comercio de armas de
diez países (entre ellos Alemania, Estados Unidos, Finlandia, Italia y
Reino Unido) y hace recomendaciones concretas que deberían ser tenidas
en cuenta por los grupos parlamentarios para reforzar la ley durante su
tramitación y poner fin al comercio irresponsable de armas.
Las
organizaciones destacan como aspecto positivo del proyecto de ley la
inclusión de las armas de caza y tiro deportivo, así como sus
municiones, como material sujeto a control. Otra medida en la dirección
correcta es la obligación del Gobierno de informar sobre la naturaleza
del usuario final de las armas exportadas. Muy pocas novedades
positivas para un proyecto que debería ser mucho más ambicioso.
Recomendaciones de las organizaciones para mejorar el proyecto de ley
Los
grupos parlamentarios tienen ahora la responsabilidad de aprovechar
esta oportunidad única de aprobar en España una ley que regule de
manera exigente y eficaz el comercio de armas, mejorando el proyecto de
mínimos presentado por el Gobierno. Para las organizaciones, una ley
eficaz de comercio de armas debe:
- Asegurar la máxima
claridad y concreción y corregir las disposiciones ambiguas o
incompletas en materia de exportación y criterios de autorización.
-
Establecer mayores controles al comercio exterior de material de
defensa y doble uso, teniendo en cuenta las buenas prácticas de otros
países
- Aumentar los niveles de transparencia de la información oficial.
-
Limitar la discrecionalidad de la JIMDDU (Junta Interministerial
Reguladora del Comercio Exterior de Material de Defensa y de Doble Uso).
-
Desarrollar nuevos mecanismos de control parlamentario para poder
parar, en su caso, una exportación de armas a un lugar equivocado antes
de que se produzca.
Por otro lado, las organizaciones lamentan
no haber tenido acceso al borrador del proyecto de ley para hacer
comentarios, como sí lo ha tenido la industria armamentística.
Por
último, Amnistía Internacional, Intermón Oxfam y Greenpeace piden al
Gobierno español que informe con puntualidad sobre las exportaciones de
armas españolas: todavía no se han enviado al Congreso de los Diputados
las estadísticas oficiales sobre el primer semestre de 2006. Además, el
Gobierno debe incorporar ya los avances en control y transparencia que
se proponen en el informe de las organizaciones, sin tener que esperar
a la aprobación de la ley.
-
Vídeo de la acción de Greenpeace, Amnistía Internacion e Intermón Oxfam en el Congreso (Madrid)