La demanda sigue creciendo en España de forma irracional ante la práctica inexistencia de medidas de ahorro y eficiencia energética
Ampliar imagen
Madrid, España —
El etiquetado eléctrico llega mañana al Congreso de los Diputados. Tal como vienen solicitando ecologistas, consumidores y sindicatos, a través de la campaña “QUEREMOS SABER... PARA PODER ELEGIR”, los diputados debatirán la inclusión en la ley de un etiquetado eléctrico uniforme, que explique de manera comprensible y fiable el origen de la electricidad adquirida por el consumidor y los impactos ambientales producidos al generarla.
La propuesta se incluiría en la Ley de Impulso a la Productividad, que
mañana se debate en el pleno del Congreso. El etiquetado eléctrico se
incorporará a la ley, si los diputados votan
favorablemente una enmienda propuesta por el grupo parlamentario de
ERC, según la cual el Gobierno, dentro de las medidas para fomentar las
energías renovables, debería aprobar un decreto que “velará por
establecer una información sistemática en cada factura, con formato
informativo uniforme para todas las empresas, que incluya elementos que
faciliten la comprensión de los impactos ambientales asociados a cada
fuente, que limite los porcentajes de procedencia desconocida y que
garantice la rigurosidad en la procedencia de los datos”.
El Ministerio de Industria ya estaba preparando un Real Decreto que
incluía el etiquetado eléctrico. Sin embargo, la propuesta ministerial
había sido fuertemente criticada en el Consejo Consultivo de
Electricidad entre otros, por Greenpeace, ya que permitiría a las
compañías inventarse la etiqueta que indique el origen de la
electricidad, con lo que los consumidores no podrían comparar entre lo
que les ofrecen distintas compañías, y lo que es peor, equivaldría a
legalizar el engaño “verde” de las eléctricas.
“Los consumidores reclaman ejercer su derecho a poder elegir las
fuentes de energía de la electricidad que compran, y para ello es
imprescindible darles información fiable a través de un etiquetado
eléctrico estándar” -ha declarado José Luis García Ortega, responsable
de proyectos de la Campaña de Energía de Greenpeace España-. “Si de
verdad se quiere que los consumidores sean conscientes de los impactos
ambientales del consumo de energía, esa información tiene que estar en
las facturas eléctricas, y hay que erradicar las campañas publicitarias
engañosas”.
La diferencia fundamental entre la enmienda propuesta a la Ley de
Impulso a la Productividad y el decreto propuesto por el Gobierno, es
que éste no establece una etiqueta uniforme, ni en su forma ni en
su contenido, con lo que cada compañía eléctrica podría presentar como
quisiera la información sobre el origen de la electricidad que venden.
Además, según el borrador de decreto, esa etiqueta no tendrá que
contener la información sobre el impacto ambiental de la electricidad
suministrada ni habrá ningún órgano independiente que controle la
fiabilidad de la información proporcionada. La aprobación de la
enmienda a la Ley obligaría al Gobierno a modificar el decreto, para
exigir un formato uniforme de la etiqueta eléctrica.
Greenpeace ha propuesto un formato sencillo y claro para la etiqueta
eléctrica, siguiendo el modelo de la que ya es obligatoria para indicar
la eficiencia energética de los electrodomésticos. La propuesta de
Greenpeace puede consultarse en el documento ¿De dónde viene la
electricidad que consumimos? en www.greenpeace.es
— Greenpeace