Una agricultura sostenible es posible. Campesino boliviano cosechando patatas con herramienta tradicional.
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Madrid, España —
Ayer la propuesta de la Comisión Europea de aprobar para importación y consumo (no para cultivo) una patata transgénica (EH92-527-1) de la multinacional BASF no recibió la aprobación del Consejo de Ministros de Agricultura.
España apoyó la aprobación de la patata transgénica de BASF.
“Como era de esperar, el gobierno español ha vuelto a situarse en el
campo de los que favorecen a las cuatro empresas agrobiotecnológicas
que pretenden inundar la cadena alimentaria de alimentos “Frankestein”,
despreciando la salud de los ciudadanos y la protección del medio
ambiente”, -ha declarado Juan López de Uralde, director de Greenpeace.
Ahora, debido a que el proceso de aprobación de los OMG (Organismos Modificados Genéticamente)
es absolutamente inadecuado, la decisión vuelve a la Comisión Europea.
“Es imperativo que la Comisión reforme en profundidad el sistema de
evaluación de riesgos en lugar de seguir adelante con un proceso de
aprobación que choca con la inmensa mayoría de los ciudadanos y una
amplia mayoría de estados”, ha afirmado Juan-Felipe Carasco,
responsable de la campaña contra los transgénicos de Greenpeace.
Desde
2004, esta patata ha demostrado la ineficacia y las trampas del proceso
de aprobación a favor de la industria de los transgénicos: en 2004, la
EFSA (Agencia de Seguridad Alimentaria de la UE) afirmó que debían ser
prohibidos todos los OMG que llevaran determinados genes de resistencia
a antibióticos. Tanto la OMS (Organización Mundial de la Salud) como la
EMEA (la Agencia Europea del Medicamento) corroboraron esta postura.
Ayer mismo, el responsable de la Unidad de Agentes Antibacterianos del
centro de investigaciones médicas Institut Pasteur de París afirmaba
que esta aprobación supondría una amenaza en cuanto a la diseminación
de resistencias a antibióticos.
Hace un mes, Greenpeace, junto a Amigos de la Tierra, COAG, Ecologistas en Acción y Científicos por el Medio Ambiente (CIMA) presentaba una Declaración de la sociedad civil sobre los transgénicos, firmada por más de 300 representantes de la sociedad,
que incluye investigadores, docentes universitarios, organizaciones
profesionales agrarias, asociaciones ecologistas, de consumidores, de
productores de agricultura ecológica, ONG de desarrollo y entidades
privadas entre otras. Corroboran las amenazas de los OMG para la salud
y el medio ambiente.
“Frente a las promesas de la industria de
los transgénicos, la realidad se conjuga en términos de constantes
contaminaciones genéticas, daños ambientales y riesgos para la salud”,
-ha declarado Juan López de Uralde. “En lugar de tomar nota de la
abrumadora oposición social a los OMG, en lugar de seguir el ejemplo de
países como Alemania, Austria o Francia, en lugar de reconsiderar la
apuesta transgénica y orientar la agricultura española hacia soluciones
ambiental y socialmente sostenibles, en vísperas de las elecciones
generales el Ministerio de Agricultura del Gobierno socialista vuelve a
prestar su apoyo a los transgénicos”.
— Greenpeace