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Ante esa
situación, el Gobierno pretende utilizar la tarifa eléctrica
para subsidiar de forma encubierta la ausencia de interés del
mercado de seguros en realizar pólizas al sector nuclear para
cubrir su obligación legal de hacer frente a los daños
nucleares. El Gobierno hace así un nuevo favor a la industria
nuclear, utilizando un mecanismo para trasladar a los
consumidores los costes que la industria atómica no quiere
asumir, en una demostración de que la energía nuclear
no puede subsistir sin recibir subsidios estatales.
Greenpeace
considera inaceptable que el Gobierno pretenda seguir subvencionando
la energía nuclear limitando la responsabilidad de los
propietarios de las centrales nucleares, como se hace actualmente y
mantiene el nuevo Anteproyecto de Ley. La organización
ecologista exige al Gobierno que retire este Anteproyecto de Ley y
opte por establecer un régimen que establezca la
responsabilidad ilimitada por los daños causados por
accidentes nucleares, tal como el que ya se encuentra en vigor en
Alemania y otros países.
El Anteproyecto de Ley sobre
Responsabilidad Civil por Daños Nucleares establece que, en
aplicación de nuevas disposiciones establecidas por el
Convenio de París y el Convenio de Bruselas sobre
responsabilidad civil nuclear, de los que España es parte, el
titular de instalaciones nucleares establezca una cobertura de
responsabilidad civil por una cantidad de 1.200 millones de
euros.
Es al respecto cuando el citado Anteproyecto, en su
Exposición de Motivos, dice literalmente: “Sin embargo,
durante la tramitación de la presente Ley se ha constatado que
el mercado de entidades de seguros que opera en el territorio
nacional no dispone de capacidad suficiente para prestar la garantía
requerida, ni tampoco puede ofrecer a los titulares, en el momento
presente, aseguramiento para algunos de los daños contemplados
dentro de la definición de daño nuclear, en particular
de los medioambientales y de los personales que se reclamen después
de transcurridos 10 años después de la fecha del
accidente”.
Para solventar esta situación, el
Ministerio de Industria incluye en el Anteproyecto el establecimiento
de un mecanismo en la tarifa eléctrica para “ofrecer
dicha garantía para los daños no asegurables por las
entidades de seguros”.
“Es muy decepcionante comprobar
que el Gobierno se inclina por mantener subsidiada a una industria
que, además de peligrosa, no sería capaz de sobrevivir
si no fuera por la ayuda del Estado, en lugar de seguir el ejemplo de
otros países que también son parte de los mismos
Convenios, y que han optado por establecer una responsabilidad civil
ilimitada por los daños que causen las instalaciones
nucleares” -ha declarado Carlos Bravo, responsable de la campaña
de energía nuclear de Greenpeace- “La legislación que
el Gobierno propone sigue limitando la responsabilidad de los
titulares de centrales nucleares hasta una cifra que, si bien se ha
incrementado con respecto a la actual (de 150 M€ a 1.200 M€),
está a años luz de los costes que habría que
sufragar en caso de un accidente nuclear importante”.
Las
empresas nucleares deberían ser las únicas responsables
de establecer las garantías necesarias y si no pueden
conseguirlas de las empresas de seguros, tendrán que asumirlo
inmovilizando fondos propios por un valor igual o superior a la
responsabilidad atribuida, tal como hacen, por ejemplo, las centrales
nucleares alemanas.
“¿Por qué motivo todos
los ciudadanos tienen que corresponsabilizarse a través de la
tarifa eléctrica del pago de unas indemnizaciones por unos
daños de los que no han tenido culpa alguna y menos todavía
si tiene la opción de obtener el suministro de electricidad de
fuentes de energía limpias como las renovables y no sucias
como la energía nuclear?”, ha añadido Carlos Bravo.
En realidad, en contra de lo que se ha hecho creer a la
ciudadanía, tanto la legislación que se propone como la
vigente no tienen como objetivo proteger a las víctimas, sino
proteger a las empresas eléctricas, limitando las
indemnizaciones a las que tendría que hacer frente en caso de
accidente. Es más, resulta incongruente que, cuando se ha
tramitado en el Parlamento un Proyecto de Ley de Responsabilidad
Medioambiental que consagra la responsabilidad ilimitada de las
empresas por los daños medioambientales, el régimen
nuclear que se propone siga protegiendo los intereses de las empresas
propietarias de centrales nucleares.
En opinión de
Greenpeace es urgente establecer un régimen de responsabilidad
civil por daños nucleares ilimitada, especialmente dado el
estado de seguridad de nuestro parque nuclear. Desde el 1 de enero de
2007, se han producido la cifra récord de más de 30
sucesos de seguridad en las centrales nucleares españolas, de
los cuales, aproximadamente un tercio han provocado la parada forzosa
del reactor.
Estos sucesos han sido ocasionados en su mayoría
por problemas técnicos y fallos de equipos, a los que hay que
sumar un número nada despreciable de errores humanos. Todo
ello es una demostración palpable del creciente deterioro de
nuestro envejecido parque nuclear y también de la progresiva
degradación de la cultura de seguridad de los operadores
nucleares, más preocupados de rebajar costes y maximizar
beneficios que de priorizar la seguridad de sus instalaciones
atómicas.