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Acción de Greenpeace en Garoña, para pedir al Gobierno el cierre de la central nuclear de Garoña, que sufre un imparable proceso de agrietamiento múltiple por corrosión que afecta a componentes de la vasija del reactor, fundamentales para la seguridad.
Ampliar imagenVisto el fracaso medioambiental, económico y tecnológico de la energía nuclear, Greenpeace insta al Gobierno socialista a poner en marcha un plan de cierre progresivo pero urgente de las centrales nucleares, con el fin de avanzar hacia un modelo energético más sostenible, basado en energías más limpias, más seguras y menos costosas que la energía nuclear, tal y como recogía el propio programa electoral del PSOE a las últimas Elecciones Generales
Greenpeace denuncia el funcionamiento peligroso de la central nuclear de Garoña, que sufre un imparable proceso de agrietamiento múltiple por corrosión que afecta a componentes de la vasija del reactor, fundamentales para la seguridad. A finales de 2003, responsables del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), en comparecencia ante la Comisión de Economía del Congreso de los Diputados, reconocieron que este problema va a seguir empeorando inexorablemente.
"Los problemas de agrietamiento en la vasija del reactor demuestran que la vida útil de Garoña está agotada y que su funcionamiento es peligroso. Su escasa contribución energética al sistema eléctrico peninsular (el 1,8%) no puede servir de excusa para prolongar su peligroso funcionamiento" -ha declarado Carlos Bravo responsable de la campaña de energía nuclear de Greenpeace.
Los últimos datos disponibles refuerzan la evidencia de la degradación de su seguridad y el agotamiento de la vida útil de Garoña. Así, en un informe del mayo de 2003 que recoge los resultados de las inspecciones realizadas durante la última parada de recarga de combustible, el CSN reconoce que se han detectado en Garoña “nuevos defectos [grietas] localizados en zonas diferentes a las consideradas usuales” en los tubos (llamados penetraciones) que atraviesan la vasija del reactor y a través de los cuales deben introducirse al interior de la vasija las barras de control (cuya importantísima función es la de parar la reacción nuclear que tiene lugar en el núcleo de uranio).
En cuanto a aspectos sanitarios, existen elementos de preocupación en relación con la posible incidencia negativa en la salud pública de la actividad de la central nuclear de Garoña. Así, los estudios realizados por la Unidad de Epidemiología del Cáncer del Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III del Ministerio de Sanidad, publicados en julio de 2001, indican la existencia de tasas más altas de cáncer de estómago y de pulmón en los habitantes de las localidades del entorno de la central nuclear de Garoña. Estos estudios concluyen que estos incrementos están ligados a la proximidad a esta instalación, y que se produjeron en el periodo posterior al inicio de actividad de la central nuclear, tras comparar con la situación anterior a su entrada en funcionamiento.
Por todos estos motivos, Greenpeace exige al Gobierno socialista que ordene el cierre inmediato y definitivo de la central nuclear de Garoña y se proceda a su total desmantelamiento.
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