Madrid, Internacional —
Las grandes empresas exportadoras de Soja de Brasil hicieron público ayer un acuerdo que establece una moratoria de dos años durante la cual no comprarán soja procedente de cultivos implantados en zonas recientemente deforestadas en la Amazonia. Este acuerdo demuestra el impacto de una campaña internacional que ha afectado negativamente la imagen del sector y que ha expuesto la crisis ambiental generada por la expansión del cultivo de soja en esta región. Aunque el acuerdo es un paso importante, queda por ver si el sector de la soja pasará de las palabras a los hechos.
Este
acuerdo del sector de la soja ha sido precedido de una investigación de
Greenpeace sobre el impacto negativo del cultivo de soja en la
Amazonia. El cultivo de soja, gran parte sembrada ilegalmente, es,
junto con los ranchos de ganado, uno de los motores que hacen que la
deforestación en Brasil sea tan alarmante. Las condiciones sociales y
laborales son deplorables, con modernas formas de esclavitud en las
granjas productoras. La soja producida es exportada y forma parte de
los piensos que alimentan los pollos, vacas y cerdos que componen
nuestra dieta.
Tras esta denuncia, McDonald's y otros empresas europeas, entre las que
se incluye El Corte Inglés, han formado una coalición con Greenpeace
para pedir a las empresas productoras de soja que detengan la
deforestación en la selva amazónica. Otras empresas europeas que han
formado la coalición son: Wal-Mart, Marks & Spencer, Waitrose,
Alpro, Ritter-Sport o Vitao Nutrihouse
"El papel jugado por algunas
compañías europeas que venden productos cárnicos relacionados
directamente con la soja amazónica ha sido crucial para sentar a la
mesa a la gran industria sojera en Brasil. Ahora les toca a estás
empresas de la soja ponerse a trabajar para hacer real el acuerdo de
detener la destrucción de la Amazonia" ha dicho Gerd Leipold, director ejecutivo de Greenpeace Internacional.
Como resultado de esta presión internacional, las grandes empresas
estadounidenses Cargill, ADM y Bunge, la francesa Dreyfus, y la
brasileña Amaggi - las cuales producen y exportan la mayor parte de la
soja brasileña - se han visto obligadas a sentarse a negociar un
acuerdo para poner fin a la situación.
Durante las últimas semanas los productores de soja han estado
discutiendo una iniciativa promovida por Greenpeace y las empresas
europeas de alimentación que incluyen criterios de producción de soja
que supondrían un gran paso para ayudar al Gobierno brasileño a detener
la deforestación, hacer cumplir la legislación vigente, proteger
hábitats críticos y salvaguardar los derechos de los pueblos indígenas
y las comunidades locales.
El compromiso de las grandes empresas de la soja en Brasil, por un
período de tan sólo dos años, corre riesgo de ser sólo un brindis al
sol a menos que las empresas se comprometen seriamente con la
protección de la Amazonia. Greenpeace está demandando que la moratoria
se extienda hasta que se pueda verificar el estricto cumplimiento de la
legalidad en la región y hasta que haya un acuerdo con el Gobierno
brasileño y los principales actores sociales sobre la protección a
largo plazo de la selva tropical amazónica. Se establecerá un grupo de
trabajo formado por los granjeros, empresas comercializadoras y
exportadoras, ONGs y el gobierno con el objetivo de poner en marcha un
plan de acción.
Además de ser la región con mayor biodiversidad del planeta y el hogar
de millones de personas, la Amazonia juega un papel fundamental en la
regulación del clima. Debido a la expansión de la frontera agrícola
para cultivar soja, entre otros productos, en los últimos diez años se
ha destruido cada minuto un área similar a cinco campos de fútbol.
"El Corte Inglés comparte con
Greenpeace el objetivo prioritario de la conservación del medio
ambiente, y felicita a esta Organización por sus esfuerzos en la
salvaguarda de una zona tan esencial para el equilibrio natural de
nuestro mundo como es la Amazonia", según ha declarado el departamento de Comunicación de El Corte Inglés.
Denis Hennequin, presidente de McDonald´s Europa ha dicho: "Nosotros
nos comprometimos hace tiempo a no proveernos de carne procedente de
áreas deforestadas en la Amazonia, por lo que es lógico ahora que la
soja que forma parte del pienso animal sea coherente con esta política.
Estamos decididos a trabajar junto con nuestros proveedores y el
Gobierno brasileño para proteger la Amazonia de la destrucción."
Las empresas europeas de la alimentación que han formado la coalición
también han continuado sus demandas a sus proveedores para que excluyan
los productos procedente de organismos genéticamente modificados.