Por este motivo, Greenpeace considera que las administraciones deberían
aprovechar la oportunidad que les ofrece FITUR para revertir esta
tendencia negativa. “La declaración de una moratoria sobre la
construcción hasta que se establezcan planes de ordenación del
territorio que protejan el litoral debería ser una prioridad para todas
las comunidades autónomas”, ha declarado María José Caballero,
responsable de océanos y costas de Greenpeace.
La organización ecologista ha lamentado que FITUR se haya
convertido en los últimos años en un escaparate para las constructoras
en lugar de un punto de encuentro para avanzar en la solución de
los problemas a los que se enfrenta en la actualidad la industria
turística. Los grandes retos a los que se enfrenta son la lucha contra
la masificación urbanística y contra la pérdida de identidad y calidad
ambiental de los espacios turísticos, problemas muy asociados a la
degradación ambiental que experimentan las costas españolas.
“En lugar de promocionar la excelencia turística, FITUR se ha
convertido en una gigantesca feria inmobiliaria, lo que sin duda es un
grave error que repercutirá negativamente sobre el sector turístico
español” ha añadido Caballero.
Para Greenpeace la saturación urbanística está alcanzando cotas
alarmantes en la costa española. Casos recientes como la amonestación
del Parlamento Europeo con motivo de la normativa urbanística
valenciana, el rechazo de los planes urbanísticos de varios municipios
del litoral almeriense y murciano o la construcción ilegal del hotel
del Algarrobico en el Cabo de Gata han puesto de manifiesto el
desenfreno urbanístico que viven nuestras costas, donde la especulación
y el beneficio a corto plazo para unos pocos están truncando el futuro
del litoral, y con él, el de gran parte de la industria turística.
Según informes elaborados por la propia industria turística, los
municipios se han convertido en rehenes de las constructoras, al ser la
construcción su principal fuente de financiación. Esta elevada presión
urbanizadora respaldada por los ingresos que reportan a las arcas
municipales sin duda hipotecará el futuro de unos espacios turísticos
destinados a convertirse en zonas cada vez más urbanas y con menos
identidad y calidad ambiental y de vida.
Nota: El informe Destrucción a toda costa 2005, donde quedan reflejados
los casos más significativos de la grave situación del litoral sigue
disponible en la página http://www.greenpeace.es.