La organización ecologista denunció también el travase ilegal de agua
del Guadiana al Guadalquivir para uso exlusivo de la empresa Narcea
Goldmines, un caso insólito, puesto que este tipo de prácticas son muy
perjudiciales para los ecosistemas fluviales, están descartadas por la
nueva Directiva Marco del Agua (DMA) y en este caso, además, ponen en
peligro el abastecimiento de 25.000 personas. La DMA busca recuperar la
calidad del agua y dar macha atrás a la política de infraestructuras
que ha acentuado la escasez y ha provocado que la mayor parte del agua
que tenemos esté contaminada. En España, la propia Administración
reconoce que sólo el 11% de las aguas superficiales y el 16% de las
aguas subterráneas presentan los niveles de calidad que exige la DMA.
“La Junta de Extremadura y la Confederación Hidrográfica del Guadiana
no pueden seguir no sólo incumpliendo la ley, sino permitiendo que
empresas, ayuntamientos y particulares la vulneren impunemente. La
contaminación del Guadiana extremeño es tan grave que de no tomar
medidas urgentes podría convertir el río definitivamente en una
cloaca”, declaró Julio Barea, responsable de la campaña de Aguas.
LA CONTAMINACIÓN DEL AGUA
- Depuración de aguas residuales: El último informe del Ministerio
de Medio Ambiente sobre la situación de la depuracióń en España afirma
que 91 municipios extremeños no tienen depuradora. Otros 10 tienen EDAR
que funcionan de forma incorrecta. La mayor parte de ellos vierten al
Guadiana. Esta situación incumple la Directiva sobre Depuración de
Aguas Residuales vigente desde diciembre de 2005.
- Contaminación de embalses: El aporte de nitrógeno y fósforo
procedente de vertidos urbanos, industriales y de abonos agrícolas
provoca un excesivo crecimiento de algas y otras plantas acuáticas que
al descomponerse consumen gran parte del oxígeno del agua. A este
proceso se le llama eutrofización. La falta de oxígeno provoca la
muerte de fauna y flora. Además, la descomposición de determinadas
algas emite sustancias tóxicas que también pueden matar a peces y otros
organismos acuáticos, hacerlos no aptos para el consumo humano, dar mal
sabor al agua e imposibilitar el uso del agua para abastecimiento, baño
y regadío. Los embalses de Brovales, Valuengo, Proserpina, La Serena y
Los Canchales están eutrofizados. Alange y Nogales están clasificados
de hipertróficos, lo que significa que sus aguas están fuertemente
contaminadas e inutilizables para abastecimiento.
- Regulación de cauces: Extremadura es la zona de la cuenca más
regulada de todo el Guadiana. Los embalses, grandes presas y azudes
destruyen el régimen natural del río, que pierde su poder de
autodepuración y autorregeneración, retienen los sedimentos que
fertilizan las vegas, destruyen los bosques de ribera, imposibilitan el
remonte de la fauna y son pozos negros donde se acumula la
contaminacion. La vida media de un embalse es de 50 años. Tras ese
periodo se colmatan, es decir, el lecho del embalse se llena de
sedimentos y quedan inutilizables. Además, la misma estructura de estas
infraestructuras acaba su vida útil.
- Contaminación de acuíferos: De los cuatro acuíferos de la cuenca
extremeña del Guadiana, tres están seriamente contaminados por
pesticidas y por nitratos y fosfatos procedentes de los fertilizantes.
Los de Vegas Altas y Vegas Bajas tienen el doble de la contaminación
permitida por ley. Esto hace que este agua no pueda utilizarse ni para
abastecimiento, ni para riego. Los acuíferos son nuestras reservas
estratégicas de agua y los que aportan buena parte del caudal a
nuestros ríos.
LA INVASIÓN DE ESPECIES FORÁNEAS
El tramo extremeño del Guadiana es el que tiene el mayor número de
especies de peces introducidas de España. De hecho, el 41% de la
ictiofauna es alóctona. La desaparición de especies en un ecosistema
rompe el equilibrio y, en el caso de un río, normalmente afecta a la
calidad del agua. Un ejemplo gráfico de ello es la invasión del
camalote, una planta que reduce el oxígeno del agua, tapa la superficie
del río, altera las corrientes, aumenta la cantidad de sedimentos
orgánicos, reduce la biodiversidad acuática, ocupa el hábitat de las
especies locales e imposibilita la navegación y el baño.
Otro ejemplo es el del cangrejo americano, una especie sin ningún valor
comercial, que ha hecho desaparecer el cangrego ibérico, antes una
fuente de ingresos para las economías locales. Además, el cangrejo
americano es perjudicial para el ecosistema del Guadiana, porque
revuelve el fondo aumentando la turbidez del agua, elimina puestas, es
depredador de especies de peces locales y come las raíces de gran parte
de la vegetación de la ribera.
EL TRASVASE DE NARCEA GOLDMINES
La empresa de Narcea Goldmines en Monesterio, con la connivencia de la
Confederación y de la Junta de Extremadura ha estado utilizando una
política de hechos consumados tanto para su implantación como para la
puesta en marcha de la mina. Además de haber empezado la explotación
sin licencias está poniendo en peligro el abastecimiento de la
Mancomunidad del Tentudía, en la que viven 25.000 personas. La empresa
está abasteciéndose de todo el caudal que sale de la depuradora de
Monesterio y del agua de varios pozos, todo ello en la cuenca del
Guadiana. La mina está situada en la cuenca del Guadalquivir, donde
vierte sus aguas. Esto supone, de facto, un trasvase de agua para uso
privado. Narcea Goldmines está realizando este trasvase en un periodo
de fuerte sequía en la zona y mantiene toda una infraestructura
preparada para extraer agua del embalse de Tentudía, que de momento, la
Administración le ha denegado debido a la crítica situación que está
pasado la comarca.