Greenpeace denuncia la gravísima situación que atraviesan los recursos pesqueros y llama la atención sobre la protección de los ecosistemas marinos profundos.
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Madrid, España —
8 de junio es el Día Mundial de los Océanos
Greenpeace denuncia, en la víspera del Día mundial de los Océanos, la gravísima situación que atraviesan los recursos pesqueros y llama la atención sobre la protección de los ecosistemas marinos profundos. Greenpeace demanda medidas urgentes para salvar la pesquería del atún rojo en el Mediterráneo, el cierre del caladero de anchoa en el Golfo de Vizcaya y una moratoria internacional sobre el arrastre de profundidad en alta mar
Este año, el día dedicado a los océanos coincide con la dramática
situación en la que se encuentran especies tan populares como la anchoa
o el atún rojo. Precisamente el barco de la organización ecologista MY
Esperanza se encuentra en estos momentos en aguas internacionales del
Mediterráneo denunciando la sobreexplotación del atún rojo, una de las
pesquerías más emblemáticas de la región, a la que la pesca ilegal y la
industria del engorde de atún están llevando al colapso. Greenpeace
está demandando también el cierre del caladero de anchoa del Cantábrico
ante los alarmantes datos de capturas del mes de mayo, y los informes
científicos que alertan sobre su situación.
“La situación del atún rojo y de la anchoa son sólo la punta del
iceberg de lo que está pasando en los océanos”,- ha declarado Juan
López de Uralde, director de Greenpeace España.- “La sobrexplotación
pesquera está acabando con la pesca a nivel planetario, poniendo en
riesgo la supervivencia de los ecosistemas, las especies, y la
viabilidad del propio sector pesquero”
Hace unos días, Greenpeace presentó un informe en el que denunciaba que
las capturas de atún rojo superan en más de 12.000 toneladas (o un 37%)
la captura máxima legal de 32.000 toneladas adoptada por la Comisión
Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (CICAA),
alcanzando las 44.000 toneladas.
“La extinción comercial del atún rojo en el Mediterráneo está a la
vuelta de la esquina. Este año es crítico para esta especie, una de las
más importantes desde el punto de vista económico y ecológico en toda
la región mediterránea”,- afirmó Sebastián Losada, responsable de la
campaña de océanos de Greenpeace.- “Los Gobiernos miembros de la CICAA,
organización que gestiona la pesca de atún en la región, deben acabar
con el escándalo de la pesca ilegal sobre esta especie y aprobar
medidas urgentes de recuperación cuando se reúnan este mes de
noviembre”.
Además, la semana que viene Naciones Unidas se reúne en Nueva York para
discutir medidas urgentes de protección de las profundidades marinas.
Greenpeace estima que cada cuatro segundos, un área marina del tamaño
de 10 campos de fútbol es barrida por buques de arrastre. En el
transcurso del Día Mundial de los Océanos una flota de unos 300
arrastreros que faenan en aguas internacionales habrá barrido con sus
pesadas redes unos 1.500 km2 de fondos marinos profundos, en uno de los
hábitats más diversos y más frágiles del planeta. De ahí que sea tan
importante una moratoria sobre la pesca de arrastre en alta mar para
detener la destrucción de estos ecosistemas únicos.
“Una moratoria sobre la pesca de arrastre en alta mar permitiría un
“tiempo muerto” para que los científicos evaluaran la importancia y
naturaleza de la biodiversidad de las zonas profundas y para que los
políticos pudieran desarrollar mecanismo legales que garanticen el uso
sostenible de estos recursos”, declaró Karen Sack, de Greenpeace
Internacional, desde Nueva York.
Greenpeace lleva a cabo este año la expedición en barco más ambiciosa
de su historia, que ya ha llevado al Esperanza a aguas antárticas,
dónde se ha enfrentado a la flota ballenera japonesa; a África
Occidental, dónde ha denunciado el papel de la pesca pirata en la
destrucción de los recursos pesqueros africanos; a las Islas Azores,
dónde ha documentado la gran biodiversidad de los ecosistemas
profundos; y se encuentra ahora en el Mediterráneo, exponiendo la
esquilmación del atún rojo. Durante toda esta expedición, el Esperanza
será la principal plataforma de Greenpeace para exponer la necesidad de
crear una red de reservas marinas que abarque el 40% de los océanos del
planeta: lugares que se protegerían de la explotación a gran escala y
de la pesca industrial; lugares desde donde nuestros océanos puedan
empezar un proceso de recuperación.
— Greenpeace