Madrid, España —
Océano Antártico, 21 de diciembre de 2005 -- Dos barcos de Greenpeace, el MY Esperanza y el MY Arctic Sunrise, se enfrentaron hoy a la flota ballenera de la Agencia de Pesca de Japón exigiéndole que "abandonen el Santuario Ballenero de la Antártida inmediatamente". A bordo de ocho lanchas, la tripulación de los dos barcos desplegó pancartas con las leyendas "Defendiendo las ballenas" y "Parad la caza de ballenas" e intentaron bloquear la caza de los cetáceos.
Mientras los activistas de Greenpeace estaban en el agua con las
pancartas, dos balleneros aparecieron en escena con varios rorcuales
aliblancos muertos colgando del casco listos para ser traspasados al
barco nodriza de la flota, el Nisshin Maru. El Esperanza se colocó
bloqueando el acceso a la rampa de popa del Nisshim Maru, pero uno de
los balleneros intentó por dos veces empujar al Esperanza para
apartarlo. buque de Greenpeace tuvo que retirarse por razones de
seguridad. Mientras tanto, desde el puente del Arctic Sunrise, Yuko
Hirono, de Greenpeace Japón, pidió por radio que abandonaran la caza de
ballenas en el Santuario Ballenero de la Antártida, un área reconocida
internacionalmente.
Este año, la Agencia de Pesca de Japón no sólo ha hecho caso omiso de
las protestas internacionales y de los continuos llamamientos de la
Comisión Ballenera Internacional (CBI) para que detengan su programa de
"caza científica de ballenas", sino que ha decidido unilateralmente
aumentar su cuota de captura a más del doble de ejemplares de rorcuales
aliblancos hasta un total de 935. Además, han añadido 10 ejemplares del
rorcual común, una especie amenazada. Esta ballena es la segunda
criatura más grande del planeta, después de la ballena azul.
"Esta caza de ballenas es innecesaria e injustificada. El letrero
gigante con la leyenda RESEARCH (investigación) que han pintado en el
lateral del barco nodriza de la flota, el Nisshin Maru, no va a engañar
a nadie. Una vez que las ballenas han sido medidas y pesadas por los
'científicos' de a bordo, los carniceros empiezan a trabajar y las
ballenas son troceadas y empaquetadas para la venta. Esto es un asunto
económico, no científico", afirmó Sebastián Losada, responsable de la
campaña de océanos.
Greenpeace está utilizando todos los medios de que dispone para acabar
con la caza de ballenas a corto plazo y conseguir que ésta sea la
última vez que los balleneros ataquen el Santuario. Esto incluye
seguirle la pista a quienes está beneficiándose económicamente de las
capturas.
Greenpeace, la Agencia de Investigaciones Medioambientales y la
Sociedad Humane de los EE.UU. han seguido la pista del dinero que hay
tras las flotas balleneras. Greenpeace está actualmente centrando su
atención en el gigante de la alimentación Gorton's, líder de los
produectos pesqueros congelados en EE.UU. Los consumidores están
familiarizados con su imagen de "amable negocio familiar", pero no son
tan amables con las ballenas. Gorton's pertenece a Nissui USA, empresa
subsidiaria de Nissui, la segunda mayor empresa de Japón de productos
pesqueros y propietaria de un tercio de Kyodo Senpaku, la empresa que
gestiona la flota ballenera. Greenpeace está pidiendo a Gorton's que
utilice su influencia para convencer a Nissui de que acabe con la caza
de ballenas.
La campaña en defensa de las ballenas en el Santuario Ballenero de la
Antártida es la primera etapa de una nueva y ambiciosa campaña de
Greenpeace, "En defensa de los océanos". Todo el año 2006, el Esperanza
será la principal plataforma de Greenpeace para exponer la necesidad de
crear una red de reservas marinas que abarque el 40% de los océanos del
planeta: lugares que se protegerían de la explotación a gran escala y
de la pesca y la caza industrial; lugares desde donde nuestros océanos
puedan empezar un proceso de recuperación.
En estos momentos, a bordo de los dos barcos de Greenpeace hay 70
tripulantes y responsables de campañas de 19 países (Reino Unido,
Holanda, Canadá, Australia, Ghana, Rusia, Noruega, Dinamarca. EE.UU.,
Francia, Italia, Japón, Irlanda, India, Nueva Zelanda, España, Suecia,
Austria y Argentina).
— Greenpeace