Estás en:
Según de “Environment Canada”*, ya está demostrado que el cáncer de piel tipo no-melanoma es consecuencia de las radiaciones UV-B. Los estudios estiman que a un ritmo de crecimiento del agujero de la capa de ozono de un 10%, los casos de este tipo de cáncer aumentarían un 26% (unos 300 mil casos nuevos al año en el mundo) y se producirían unos 2 millones de casos nuevos de cataratas al año.
“Sólo si todos los países cumplen con el Protocolo de Montreal, el agujero de la capa de ozono comenzará a recuperarse a partir del 2050”, declaró Emilio Rull, responsable de la campaña de energía de Greenpeace. ”Es urgente eliminar la fabricación y uso de todas las sustancias destructoras de la capa de ozono, como el CFC, el HCFC y el bromuro de metilo y sustituirlas por tecnologías respetuosas con la capa de ozono como Greenfreeze, que utiliza amoníaco e hidrocarburos”.
A pesar de que la producción de CFC ha disminuido desde la entrada en vigor del Protocolo de Montreal en 1987 (de más de un millón de toneladas en 1986 a poco más de 46 mil toneladas en 1998), el 95% de la reducción se ha realizado en países industrializados. Lamentablemente, las empresas han trasladado sus industrias a países en desarrollo (especialmente a Asia) que duplicó su producción entre 1986 (56 mil toneladas) y 1995 (115 mil toneladas). Sin embargo, los países industrializados siguen produciendo el 96% del bromuro de metilo a nivel mundial, a pesar de sus nefastas consecuencias tanto para la capa de ozono como para la agricultura.
“Es lamentable la permisividad con las empresas que instalan tecnologías contaminantes en países en desarrollo cuando hay soluciones limpias. Las multinacionales han ganado cientos de miles de millones de dólares por la venta de sustancias destructoras de la capa de ozono y sólo han donado 1.500 millones de dólares en 8 años al Fondo Multilateral para ayudar a los países en desarrollo a eliminar estas sustancias”, ha afirmado Rull.
Los ecologistas proponen medidas como:
1. Escoger un frigorífico adaptado a las necesidades reales (aquel que se vaya a llenar al menos en dos tercios; tres cuartos en el caso del congelador).
2. Exigir que sea de tecnología Greenfreeze (sin gases perjudiciales para el clima y lla capa de ozono). Se puede comprobar qué gas refrigerante utiliza mirando en el compresor (depósito negro situado en la parte trasera): debe llevar las siglas R-600a (Greenfreeze). Si el refrigerante es R-12 ó R-134a, es un gas dañino para la atmósfera. Es importante que los clientes exijan este requisito a los vendedores. Esta información puede estar también en la placa de características del frigorífico, que en los de tecnología Greenfreeze suele estar fácilmente visible en el interior del aparato.
3. Elegir el que menos energía consuma. Según la etiqueta energética europea corresponde a la clase "A++". Los 85 modelos disponibles en la UE de esta categoría usan hidrocarburos (Greenfreeze); de los 781 aparatos de categoría A+, casi todos son Greenfreeze, sólo ocho no indican su refrigerante y cuatro usan el refrigerante fluorado HFC (el HFC-134a es 1.300 veces más potente que el CO2 en su influencia sobre el cambio climático). No fiarse de ninguna otra etiqueta. Son sólo propaganda sin verificar por ningún organismo independiente.
¡Hazte Socio de Greenpeace!
Greenpeace es una organización independiente, que no acepta donaciones ni presiones de gobiernos, partidos políticos o empresas y cuya actividad depende exclusivamente de las aportaciones voluntarias de socios y simpatizantes.
Si quieres ayudar a Greenpeace, hazte socio ahora