Activistas de Greenpeace con escombros procedentes del hotel de El Algarrobico frente a la sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía en Sevilla
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Madrid, España —
La organización ecologista ha remitido un escrito a la Delegación Provincial de Almería rebatiendo estos argumentos. Igualmente ha informado al Presidente Chaves y a la Ministra Narbona de los diferentes casos en los que la Junta de Andalucía está dejando de aplicar la legalidad en beneficio de la urbanización en el Cabo de Gata.
Greenpeace lleva varios meses tratando de que la Junta de Andalucía
reconozca sus responsabilidades en el caso de la construcción ilegal
del hotel de la playa de El Algarrobico, dentro del Parque Natural Cabo
de Gata-Níjar (Almería).
En la última carta remitida por la Delegación Provincial de la
Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía a Greenpeace, el
delegado en Almería, Juan José Luque, olvida y elude el papel decisivo
que una Administración como la Junta de Andalucía ha de cumplir ante un
supuesto tan grave y llamativo como el de la playa de El Algarrobico.
En su contestación a la Junta de Andalucía, la organización ecologista
ha lamentado que ésta se autoexculpe de sus evidentes responsabilidades
al no intervenir en tiempo y forma en este asunto. Parte de dicha
exculpación se basa en trasladar las culpas al Ministerio de Medio
Ambiente acusándole de no haber emitido “ninguna sugerencia,
advertencia o revisión desde la perspectiva de la protección y defensa
del dominio público marítimo-terrestre al Plan Parcial recogido en las
NNSS de Carboneras” (extracto de la carta enviada a Greenpeace). La
organización ha remitido al delegado provincial las copias de los
informes de la Dirección General de Costas donde queda claramente
reflejado que el Ministerio considera desde 1995 que el hotel de El
Algarrobico incumple la Ley de Costas al no respetar los 100 metros de
distancia a la ribera de mar.
Greenpeace ha recordado al delegado que la Junta de Andalucía no sólo
tiene competencias urbanísticas, sino también competencias en materia
de medio ambiente, en virtud de las cuales tiene obligación de
garantizar y salvaguardar el litoral en la acepción más amplia del
término. Además, ha repasado las ocasiones en las que la Junta de
Andalucía debía haber actuado para paralizar la construcción del hotel
de Azata.
Greenpeace ha recordado a la Junta de Andalucía que, a pesar de su
falta de actuación en el pasado, en la actualidad tiene la obligación
de actuar a la vista de los nuevos argumentos que han surgido en este
caso: la declaración del deslinde del dominio público
marítimo-terrestre realizada en noviembre de 2005 por el Ministerio de
Medio Ambiente que afecta de forma directa a la legalidad del hotel.
Igualmente destacable es la paralización de las obras del hotel
decretadas por el Juez del Juzgado de lo Contencioso nº 2 de Almería el
pasado mes de febrero y la apertura de un expediente contra España por
parte de la Comisión Europea al no haberse realizado la correspondiente
Evaluación de Impacto Ambiental del proyecto a pesar de situarse en un
Lugar de Importancia Comunitaria. Por último, Greenpeace considera como
un hecho muy grave la actual tramitación de nuevos instrumentos de
protección del Parque, Plan de Ordenación de los Recursos Naturales
(PORN) y Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG), en los que no se
contempla en absoluto la situación creada en El Algarrobico, ni medidas
de ningún tipo para preservar esa parte del litoral.
“La Junta de Andalucía ha dejado pasar muchas ocasiones para actuar a
pesar de que estaba obligada a ello. Aún no es demasiado tarde para que
asuma su responsabilidad y proteja esta tramo de litoral de forma
efectiva. Nos preocupa que la Junta esté permitiendo la destrucción de
la costa y su paso a manos de las constructoras ” ha declarado María
José Caballero, responsable de la Campaña de Costas de Greenpeace.
Especialmente preocupante es el hecho de que éste no es el primer caso
en el que la Junta de Andalucía deja pasar oportunidades para aplicar
la legalidad. En este sentido Greenpeace ha remitido tanto al
Presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, como a la Ministra
de Medio Ambiente, Cristina Narbona, un documento que recoge algunos de
los casos en los que la urbanización ha ganado a la protección
ambiental:
El caso de las normas subsidiarias de Marina de Agua Amarga en el que
la Junta de Andalucía no informó al TSJ de Andalucía de la
clasificación del espacio como Hábitat Prioritario y Exclusivo y no
recurrió la sentencia.
El caso de las normas subsidiarias (NNSS) de Níjar por las que este
ayuntamiento planteaba la urbanización espacios protegidos por el PORN
de Cabo de Gata-Nijar. La Junta no presentó la planimetría del PORN que
acreditaba la protección de los espacios protegidos, por lo que el TSJA
declaró los terrenos urbanizables en contra de lo dispuesto en por la
Ley 4/89 y de la jurisprudencia del propio TSJA. En este caso la Junta
de Andalucía recurrió la sentencia posteriormente y se está a la espera
de la sentencia firme.
El caso de un particular que recurrió las NNSS de Níjar que habían
declarado no urbanizables sus terrenos. La Junta no aportó los planos
del PORN que acreditaban la protección de estos terrenos, que fueron
declarados urbanizables. La Junta tampoco ha recurrido la sentencia que
permite la urbanización del terreno, hoy en propiedad de la empresa
URBIS.
El caso de Azata para que no se realizase Evaluación de Impacto
Ambiental sobre terrenos colindantes a El Algarrobico protegidos por el
PORN y declarados ZEPA y LIC. Se desconoce exactamente la motivación de
la sentencia que declara que no debe realizarse evaluación de impacto
ambiental. Al tiempo que se conocía esta sentencia del TSJA se sabía
que la Comisión Europea había abierto un expediente contra España por
este motivo.
El caso de Punta Isleta, que pretendía que se declaren urbanizables
espacios protegidos por el PORN. En este caso la Consejería de Medio
Ambiente aportó una plano del PORN donde el espacio urbanizable de la
Isleta del Moro era unas cuatro veces superior a lo que declara el PORN
y se correspondía exactamente con la propuesta de urbanización de Punta
Isleta. Posteriormente la Consejería aportó otro plano, que aunque
ilegible, era la copia legal del mapa publicado en el BOJA. El pleito
está en fase de conclusiones finales.
— Greenpeace