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Las principales organizaciones ecologistas del Estado español han presentado hoy el documento: "UN PROGRAMA POR LA TIERRA – ANÁLISIS DEL CUMPLIMIENTO DE LAS PROPUESTAS ECOLOGISTAS PARA LA LEGISLATURA". En febrero de 2004, estas organizaciones hicieron una propuesta de compromisos ambientales para que los diferentes partidos políticos los incorporasen en sus programas electorales ante las elecciones generales, proponiendo acciones para once políticas ambientales.
El documento presentado hoy es el resultado de un análisis profundo y
detallado de la política ambiental del Gobierno español con respecto a
las propuestas realizadas en cada uno los once ámbitos de actuación
política definidos en aquel momento así como de las tendencias
existentes en los distintos sectores, cuando ya han transcurrido casi
dos años de legislatura.
La principal conclusión de este análisis es que la política
ambiental apenas ha mejorado y, en consecuencia, la situación de
partida, que ya era claramente negativa, está muy lejos de haberse
corregido. En prácticamente todas las políticas valoradas, el nulo o
escaso cumplimiento de los compromisos propuestos predomina sobre un
cumplimiento parcial o satisfactorio.
Esta situación refleja la
clarísima falta de integración medioambiental en las políticas
sectoriales, fuera de lo que es competencia directa del Ministerio de
Medio Ambiente. Precisamente, es en los aspectos que gestiona
directamente dicho ministerio (política de aguas, biodiversidad,
participación) en los que el gobierno obtiene una mejor valoración,
aunque sólo en el caso de la participación la calificación es
satisfactoria del todo. En el resto de las políticas del gobierno, el
suspenso es casi general. Ello es la lógica consecuencia de haber
dejado el medio ambiente fuera de las políticas de la mayor parte de
los ministerios.
Para las cinco organizaciones ecologistas, es urgente que este análisis
desemboque en una profunda reflexión sobre la falta de prioridad para
el Gobierno de cuestiones como el cumplimiento del Protocolo de Kioto,
el cierre de las centrales nucleares o el freno al desarrollo
urbanístico indiscriminado, por citar algunas. Por ejemplo, España
nunca cumplirá con el compromiso de Kioto si esto no es una prioridad
para el Gobierno, implicando a diversos ministerios y con el liderazgo
de su Presidente a la cabeza.
Si bien, la mayor parte de las
competencias de gestión ambiental recaen en las Comunidades Autónomas,
que tienen una enorme responsabilidad en la actual falta de acción
efectiva en materia de medio ambiente en España, esto no puede ser
obstáculo para exigir al Gobierno central una cuota de responsabilidad
importante tanto en el establecimiento de prioridades como en el
cumplimiento de los compromisos internacionales del Estado español.
Por lo tanto, WWF/Adena, SEO/Birdlife, Ecologistas en Acción, Greenpeace y Amigos de la Tierra hacen
un llamamiento para que el medio ambiente se convierta en una acción
política prioritaria, a sabiendas de que ésta es una demanda de un
sector creciente de la sociedad española al que el Gobierno no debería
dar la espalda. Si no hay una importante rectificación del rumbo que
afecte a todos los ministerios, y en particular a los de
Agricultura, Industria y Fomento, al final de la legislatura no se
habrán cumplido la mayor parte de los compromisos ambientales del
Gobierno expuestos en el programa electoral que le llevó al poder al
PSOE.
La situación en materia ambiental francamente mala que se
encontró este partido al llegar al Gobierno, debería ser motivo añadido
para ir mucho más allá de las tímidas señales de apertura ambientalista
en diversos departamentos percibidas en estos dos años, para que España
gire hacia la sostenibilidad de manera significativa con un impulso
mucho más fuerte y profundo.
— Greenpeace