SITUACIÓN DE LOS OCÉANOS: UNA CRISIS SIN PRECEDENTES. Los Gobiernos deben actuar
Ya no hay dudas sobre las enormes dimensiones que ha alanzado la crisis
de los océanos debido al cambio climático, la contaminación química y,
sobre todo, la actividad pesquera. Pese a que ya había señales
evidentes de agotamiento de los recursos, la industria pesquera
continuó su expansión en los 90, argumentando que las capturas seguían
aumentando. Pero el aumento no era real sino producto de las mejoras
tecnológicas que permiten localizar y capturar un gran volumen de
recursos, pese a su disminución, o llegar a zonas antes no explotadas.
La cantidad actual de peces predadores en los océanos es aproximadamente el 10% de la cantidad que existía en la época pre-industrial, una pérdida sin precedentes; muchas poblaciones
de cetáceos podrían desaparecer en las próximas décadas;
la producción pesquera ha estado descendiendo desde principios de los 90;
el 25% de los arrecifes de coral ha desaparecido; el 25% de los bosques de manglar ha sido destruido en los últimos 20 anos en
buena medida para producir langostinos de cultivo para mercados de
lujo. En todo el mundo, especies de algunos grupos particularmente
sensibles por su crecimiento lento, como
tiburones, rayas, ballenas y delfines, están atravesando situaciones críticas. En el Mediterráneo
la foca monje está
al borde de la extinción, en el Mar Báltico, la marsopa común están a
punto de desaparecer. En el Canal de la Mancha las poblaciones de
delfines comunes están seriamente amenazadas.
El coste humano de esta crisis es también elevadísimo. El pescado es
una fuente fundamental e insustituible de proteínas animales para las
poblaciones costeras de algunos de los países más pobres del planeta.
Sin embargo, el comercio internacional beneficia fundamentalmente
a los países ricos, que son responsables del 80% del valor de las
importaciones de productos de pesca.
“La crisis de los océanos es más aguda que nunca. Los Gobiernos en todo
el mundo se mueven muy lentamente y siguen sin hacer frente al hecho de
que son necesarias medidas urgentes para darle la vuelta a esta
situación. No tenemos tiempo que perder”, ha declarado Sebastián
Losada, responsable de la Campaña de Océanos, desde Nueva York, donde
esta semana las Naciones Unidas se reúnen para discutir como gestionar
de forma sostenible los océanos del Planeta.
DECÁLOGO PARA SALIR DE LA CRISIS DE LOS OCÉANOS
- Reducir de forma significativa el tamaño de las flotas industriales;
- Reducir drásticamente el impacto de la actividad pesquera en los
ecosistemas marinos y en las especies no objetivo de la pesca,
aplicando esta reducción a las prácticas más agresivas;
- Proteger los derechos y medios de vida de los pescadores artesanales;
- Declarar una red global de áreas marinas protegidas;
- Poner en marcha el Plan de Acción Internacional de la FAO contra la pesca ilegal;
- Luchar contra los efectos del cambio climático y las prácticas
acuícolas destructivas especialmente en ecosistemas de gran valor como
arrecifes de coral o manglares;
- Acabar con la contaminación marina;
- Establecer una moratoria sobre la pesca en zonas de alta biodiversidad de aguas profundas;
- Garantizar la responsabilidad ilimitada para las actividades industriales que causen daños al el medio marino;
- Proteger los ecosistemas costeros.
TENEMOS UN MODELO DE GESTIÓN PESQUERA FRACASADO. El ejemplo de la anchoa
El actual modelo de gestión pesquera ha fracasado ampliamente.
Preocupado por maximizar las capturas para abastecer a la industria, el
medio ambiente marino ha sido el gran olvidado a la hora de diseñar las
políticas de gestión. La crisis que viven las pesquerías de anchoa en
el Cantábrico es un claro ejemplo. Pese a que los científicos han
venido alertando desde 2001 del peligro que corría este recurso,
nuestros políticos siguieron negociando las cuotas de pesca más altas
posibles. Y han sido capaces de defender que esto era un gran éxito que
nos beneficiaba a todos. El resultado ahora son varios miles de
pescadores sin un recurso que explotar y la incertidumbre sobre la
capacidad de recuperación de este caladero.
“La inercia es tal que, pese a las evidencias, el Ministerio de Pesca
sigue afirmando que necesita más pruebas científicas sobre el declive
de la anchoa. Es imposible solucionar los problemas si no se empieza
por admitir que estos existen y que, como en este caso, son muy
graves”, añadió Losada.
La situación que atraviesan muchos otros recursos que tradicionalmente
hemos consumido es igualmente grave (1). Especies como la merluza, el
rape o la cigala están muy sobreexplotadas y es imprescindible recortar
las capturas. En el Mediterráneo por ejemplo, flotas europeas en
Francia e Italia siguen usando redes de deriva, también conocidas como
“cortinas de la muerte” pese a su prohibición desde diciembre de 2001.
El nuevo reglamento de pesca en el Mediterráneo, que actualmente se
discute en Bruselas, podría volver a legalizar este tipo de artes de
pesca contra el que Greenpeace llevó a cabo una campaña durante
más de 15 años.
“Un grave problema es que vemos muy pocos cambios y muy lentos. Los
políticos siguen sin afrontar la situación y sin reconocer la necesidad
de medidas urgentes. La industria pesquera sigue actuando como si
correspondiera al resto de la sociedad la responsabilidad de probar que
hay un problema antes de actuar. Pero el problema es ya demasiado
evidente como para pretender que podemos continuar como hasta ahora”,
declaró Losada.
La falta de control es otro severo problema. Las compañías pesqueras
siguen haciendo uso de banderas de conveniencia, que cambian
continuamente para evadir las regulaciones internacionales sobre la
pesca. Este problema es aún más agudo en aquellos países que no
disponen de recursos ni medios para controlar sus aguas, como es el
caso de África Occidental.
LAS PROFUNDIDADES MARINAS EN PELIGRO. La necesidad de una moratoria sobre la pesca de arrastre de fondo en las profundidades marinas.
Hasta hace poco se consideraba que las zonas profundas de los océanos
albergaban muy poca abundancia y diversidad, pero la información
reciente rebela que entre 500.000 y 100 millones de nuevas especies aún
desconocidas pueden habitar estas áreas. El agotamiento de los recursos
tradicionales en aguas costeras, un mercado de productos de la pesca en
expansión y la falta de control en alta mar, de un lado, junto con la
mejora de las tecnologías extractivas del otro, han hecho posible la
expansión de las flotas de arrastre a zonas que antes no se habían
explotado, y en particular hacia aguas internacionales donde en la gran
mayoría de los casos ni siquiera existe el marco legal necesario para
gestionar estas pesquerías.
La pesca con artes de arrastre es la principal amenaza a estos
ecosistemas. Precisamente esta semana se reúne en Nueva York el grupo
de consulta de la Asamblea General de Naciones Unidas para discutir la
forma más efectiva de proteger estos ecosistemas profundos. Greenpeace
forma parte de la Coalición para Conservación de las Profundidades
Marinas, una coalición de más de 40 ONG que demandan la declaración de
una moratoria sobre la pesca de arrastre en alta mar hasta que se
sienten las bases biológicas y jurídicas sobre las que una explotación
sostenible de estos recursos podría asentarse.
“La comunidad internacional sigue dejando claro, reunión tras reunión,
que las pesquerías en aguas profundas no son sostenibles y que es
necesario tomar medidas urgentes mientras no disponemos de la
información ni los mecanismos de regulación necesarios para
gestionarlas adecuadamente. Esperamos que ahora pasemos del
reconocimiento a la acción”, declaró Sebastián Losada, responsable de
la Campaña de Océanos de Greenpeace.
LA CAZA DE BALLENAS. La próxima reunión de la Comisión Ballenera Internacional
Del 20 al 24 de junio, la Comisión Ballenera Internacional celebra su
reunión anual en Ulsan (Corea). Esto sucede en un momento en el que los
países balleneros (Japón, Noruega, Islandia) parecen haber lanzado una
nueva ofensiva en los últimos años para tratar de debilitar la
moratoria sobre la caza comercial de ballenas, en vigor desde 1986.
Japón ha anunciado que incrementará el número de ballenas que caza en
aguas antárticas. Islandia no ha renunciado a su programa de caza
científica. Mientras, el programa de “compra de votos” (2) de Japón
sigue dando sus frutos y los países que votan a favor de la caza de
ballenas siguen aumentando y poniendo en peligro la moratoria en vigor.
(1) Greenpeace ha publicado en febrero de este año una Guía de
Consumo Responsable de Pescado para ayudar a los consumidores a reducir
su huella sobre los recursos pesqueros del Planeta. La guía se
encuentra disponible en www.greenpeace.es
(2) Desde hace años Greenpeace ha venido denunciando que el Gobierno
japonés emplea sus fondos de cooperación al desarrollo para que, a
cambio, los países que reciben esta ayuda ingresen en la Comisión
Ballenera Internacional y voten en el mismo sentido que Japón en todas
las votaciones.