Los criterios del Ranking se basan en las políticas de las empresas sobre uso de sustancias químicas y manejo de residuos electrónicos (e-waste). Desde que en agosto de 2006 se lanzara el primer Ranking, las empresas han respondido al desafío de Greenpeace y han mejorado mucho sus políticas. Ahora es el momento de dar el siguiente paso. Las futuras versiones incorporarán un nuevo criterio, el consumo energético, y endurecerán los criterios sobre sustancias químicas peligrosas y residuos electrónicos.
La coherencia de Samsung en sus prácticas y políticas ha mantenido estable la puntuación de la empresa. El caso de Toshiba es más espectacular, puesto que sube desde el sexto puesto gracias a sus avances en la gestión de los residuos electrónicos de sus productos. En el lado contrario están Philips, Panasonic y Sharp, que siguen haciendo caso omiso a su responsabilidad sobre los residuos electrónicos derivados de sus productos.
También hay que destacar la mejora de los programas de recogida y reciclaje de Motorola en Filipinas, Tailandia e India. Por último, Nintendo continúa a la cola porque sólo obtiene 0,3 puntos en uno de los criterios, el de la política de gestión de sustancias químicas.
El desafío es claro, para ser totalmente verde, la industria electrónica debe comprometerse con el desarrollo de productos sin sustancias químicas peligrosas, energéticamente eficientes, duraderos y reciclables y asumir la total responsabilidad por sus productos globalmente, incluso cuando llegan al final de su vida útil y se transforman en residuos.
Ranking Verde de Electrónicos