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Greenpeace recuerda a Buen que, de llevarse a cabo la construcción del un puerto exterior, se producirían severos impactos ambientales en un Espacio Natural Protegido de valor ambiental singular, como es el monte y el entorno de Jaizkibel.
Por otro lado, greenpeace denuncia el intento de lavar la imagen de este proyecto ecologicamente destructivo, al tildarlo de ecopuerto. Para Greenpeace no puede hablarse de “ecopuerto” al referirse a una infraestructura que albergará al menos una central térmica de ciclo combinado, y una planta de hidrocarburos.
Greenpeace aboga por la reordenación de los servicios del actual puerto, el cierre de la central térmica de Pasaia, y la gestión más eficiente del espacio y logística portuarios. En definitiva a sacar el máximo rendimiento de actividad a la vasta explanada del puerto actual.
En definitiva, Greenpeace demanda un giro ambiental en la gestión de la Autoridad Portuaria, que abandonde el proyecto de infraestructura faraónica, y reconsidere otras alternativas d emenor impacto para el desarrollo de la zona.