Greenpeace instala energía solar en la térmica de Carboneras para exigir a Endesa que no amplíe la central
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Madrid, España —
Greenpeace ha presentado sus alegaciones al proyecto de una nueva central térmica de ciclo combinado de 860 MW en Carboneras (Almería), presentado por la multinacional Endesa. Según la organización ecologista, el mayor punto negro de Andalucía, que actualmente ya es Carboneras por la térmica de carbón, aumentaría su contaminación con la nueva térmica de gas, todo ello en medio del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar.
Greenpeace ha presentado sus alegaciones al proyecto de una nueva
central térmica de ciclo combinado de 860 MW en Carboneras (Almería),
presentado por la multinacional Endesa. Según la organización
ecologista, el mayor punto negro de Andalucía, que actualmente ya es
Carboneras por la térmica de carbón, aumentaría su contaminación con la
nueva térmica de gas, todo ello en medio del Parque Natural de Cabo de
Gata-Níjar.
Greenpeace pide que se desestime por parte del Ministerio de Medio
Ambiente este nuevo proyecto presentado por Endesa, por cuanto la
construcción de una sola térmica más en España es incompatible con el
cumplimiento de los objetivos del Protocolo de Kioto, y por cuanto no
es necesaria para cubrir la demanda de electricidad del sistema
peninsular.
Además, no se demuestra que esta opción sea preferible, desde los
puntos de vista ambiental, social (creación de empleo y salud pública)
energético y político, a las de mejora de la eficiencia energética,
gestión de la demanda y puesta en servicio de unidades de generación
basadas en energías renovables. A pesar de ello, en ningún momento se
indica qué centrales térmicas dejarían de operar por la construcción de
esos grupos de ciclo combinado, ni si existe por parte de ENDESA
compromiso alguno de cerrar centrales térmicas que compensasen el
aumento de emisiones de las nuevas, ni si es el Gobierno el que
impondría tales cierres1.
“En definitiva, la puesta en marcha de una central térmica de cualquier
tipo y combustible fósil supone necesariamente un aumento de emisiones
de CO2, y es de todo punto inaceptable que se permita a una empresa
proceder a su construcción sin que previamente exista la obligación de
cerrar otra/s central/es de emisión equivalente o mayor” ha declarado
Sara Pizzinato, responsable de la campaña de Cambio Climático de
Greenpeace.
Con más razón en Andalucía se debe exigir esta condición ya que esta
comunidad autónoma ya había aumentado en 2004 sus emisiones de CO2 un
55% por encima de los niveles de 1990, diez puntos más que la media
nacional. La memoria del proyecto no cuantifica las emisiones de CO2
que se producirán en la central, sin embargo Greenpeace estima que la
central tendría una capacidad de emisión de unos 2,5 millones de
toneladas/año de CO2 que se irán a sumar a las más de 8 millones de
toneladas anualmente emitidas por los dos grupos de carbón
pre-existentes. Las emisiones de la antigua central acaparan ya
el 34% de las emisiones de Andalucía procedentes del sector eléctrico.
Por otra parte, Greenpeace estima que el potencial de generación de
energía solar fotovoltaica integrada en la edificación en Andalucía
podría producir más de 18 veces la energía generada por esta nueva
central térmica, o satisfacer tres veces la demanda de Andalucía2.
Además, con centrales solares termoeléctricas se podría producir la
misma electricidad que con el nuevo grupo de ciclo combinado, creando
más de 20.000 puestos de trabajo y sin contaminar.
“El Gobierno tiene la obligación legal de cumplir el protocolo de
Kioto, de revisar el Plan Nacional de Asignación y todo el marco legal
para que resulte mucho más caro a empresas como Endesa contaminar e
invertir en energías sucias. No fomentar lo suficiente las energías
renovables significa renunciar a cumplir la ley y las obligaciones
derivadas de ellas”, concluyó Sara Pizzinato.
Además, Santiago Sabugal García, director de Ingeniería e I+D de ENDESA
Generación, afirmó que los ciclos combinado gas-vapor presentan hoy día
problemas de mal comportamiento de su eficiencia a cargas parciales,
con incrementos en el consumo específico del 10 al 25% cuando la carga
disminuye del 100% al 50%, y pérdidas de potencia con respecto a las
condiciones ISO cuando la temperatura ambiente es alta. Añade además
que “el comportamiento poco eficiente a cargas parciales será más
critico cuando, a medida que aumente el parque de ciclos combinados,
estos tengan que participar en la regulación del sistema para
equilibrar la producción y la demanda”.
Tanto el exceso de potencia instalada previsto por la Planificación de
los Sectores de Electricidad y Gas, como las condiciones de temperatura
de la zona donde se ubicaría la nueva central de Carboneras, llevan a
la conclusión de que ésta operaría en condiciones de muy baja
eficiencia, lo cual de nuevo lleva a desaconsejar el proyecto, y como
mínimo debería en cualquier caso ser debidamente cuantificado a la hora
de evaluar sus emisiones.
Endesa es el mayor emisor de CO2 de España, y genera el 54% del total
de la producción eléctrica española con carbón. En Andalucía, esta
empresa tiene en proyecto la instalación de más de 2.500 MW, pero
ninguno de ellos utilizará como fuente de energía el sol, al contrario
que otras empresas que sí apuestan por esta tecnología.
Desde 1992 Greenpeace ha estado en muchas ocasiones en Carboneras.
Siete acciones directas se han llevado a cabo contra la térmica y sus
ampliaciones y cuatro barcos de Greenpeace han participado en ellas. No
fue suficiente para evitar la puesta en marcha del segundo grupo,
aunque sí la del tercero; ahora surge la nueva amenaza de una térmica
de gas cuyos peligros siguen siendo tan actuales y se van a sumar a los
de los antiguos grupos de carbón.